CARACAS.- El Nicolás Maduro de la ilustración en una corte estadounidense cobra vida y, activo denuncia: “Me considero prisionero de guerra”. La animación forma parte de una serie de producciones que presentan la narrativa del chavismo sobre la incursión militar en Venezuela.
Creaciones con inteligencia artificial colman las redes sociales: desde la condena al “secuestro” del gobernante hasta la celebración e incluso la mofa de la caída del mandatario, acusado de narcotráfico en Nueva York.
Circulan imágenes en las que se ve a Maduro durmiendo o pensando en su celda, o dando una vuelta en el patio de la prisión. En otra, el mandatario intenta escapar por un ducto de aire y termina en un tribunal en el que aparecen el presidente estadounidense Donald Trump, un juez y un policía del FBI bailando Ice Spice.
Los memes son interminables y cada vez es más difícil discernir entre lo real y lo falso. La IA permite generar rápidamente animaciones, caricaturas y otras piezas visuales que favorecen el desarrollo de “laboratorios de desinformación” que inundan las plataformas, explicó a la AFP León Hernández, investigador de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).
El objetivo, añadió, es que esos contenidos abrumen a las audiencias para que no consigan digerirlos y se creen matrices narrativas.
“Hay cosas que circularon que no eran reales durante la captura (de Maduro), y cosas que circularon, que eran reales, que generaban dudas”, apuntó Hernández. “Esa era la idea: crear confusión y escepticismo a partir de la distorsión de algunos elementos de la realidad”.
Maduro fue depuesto durante una incursión de Estados Unidos, que bombardeó Caracas y otras regiones cercanas. Fue capturado junto con su esposa, Cilia Flores, quien también enfrenta a la justicia estadounidense.
Series animadas estilo manga sobre la captura circulan en redes sociales: Maduro rendido, Flores exigiendo acompañarlo.
El canal VTV divulgó una propaganda en la que un niño escribe en un diario la historia del gobernante, reproducida en animaciones generadas con IA.
“Las IA se han convertido en los nuevos instrumentos del poder de los autócratas para confundir, combatir y silenciar la disensión”, indicó Elena Block, profesora en comunicación política y estratégica de la Universidad de Queensland, en Australia.
Block precisó que se ha normalizado el uso de historietas animadas como parte del aparato de propaganda, tanto en países autoritarios como democráticos.
Mucho antes de su captura, circulaba una serie animada que mostraba a Maduro como un superhéroe que combatía al “imperio norteamericano”.
Se llamaba Super Bigote, en referencia al mostacho del gobernante. Portaba un traje parecido al de Superman y, con un brazo de acero, combatía a “Extremistas”, un monstruo verde de cuatro cabezas que llevaba una cruz gamada nazi.
La propaganda política ha sido uno de los fuertes de la llamada revolución bolivariana de Hugo Chávez, experto en acuñar lemas pegajosos y apodos para desmerecer a sus enemigos políticos ante la opinión pública.
Su sucesor, Maduro, continuó esta práctica de “dominación mediática”, que se solidificó a medida que los medios tradicionales se autocensuraron y evitaron cualquier crítica al chavismo.
“Con la censura y la desaparición o el debilitamiento de los medios informativos, emergieron las redes sociales como los únicos espacios para la información”, puntualizó Block.
La migración a las redes sociales llevó a un “caudillismo digital, donde se cree ciegamente en líderes fuertes”, prosiguió la profesora.
No solo es Maduro, también es Donald Trump, quien con frecuencia reproduce contenidos propagandísticos enfocados en su figura, con un “lenguaje antagonista, agresivo y divisorio”.
El uso de “estos instrumentos digitales y de IA termina trivializando la política: no la explicas, la disminuyes”, acotó Block. “La IA es hoy la mayor amenaza a la democracia”.






