La defensa del neurocirujano y médico de cabecera de Diego Armando Maradona, Leopoldo Luque, pidió este miércoles su absolución y aseguró que el fallecimiento del astro no fue responsabilidad de los médicos, sino que se trató de un «resultado natural».
«Luque no crea ningún riesgo de que le produzca la muerte. Ese resultado no es responsabilidad de ninguno de los que está acá. Fue un resultado natural”, dijo uno de los defensores, Francisco Oneto, al comienzo de su alegato.

A seis horas de iniciada su exposición, Oneto pidió la absolución de su cliente y, en caso de ser denegada, que sea condenado por la pena mínima correspondiente al delito de homicidio culposo: un año de prisión.
Pedido de absolución y pena mínima
La Fiscalía y las querellas solicitaron para Luque penas de entre doce y dieciséis años de prisión por el delito de homicidio simple con dolo eventual, además de diez años de inhabilitación profesional.
Nos quisieron hacer creer que Luque era una persona indiferente, que no le importaba la salud de Maradona. Tengo multiplicidad de pruebas para demostrar que esto no es así», aseguró Oneto.
Entre esas pruebas, Oneto mencionó la decisión de Luque de operar a Maradona de un hematoma subdural en la cabeza tres semanas antes de su muerte, una decisión tomada pese a la recomendación de otros médicos y que, según el abogado, salvó la vida del paciente.
El letrado aseguró, además, que, a partir de aquella operación, la incumbencia de Luque, hasta ese momento médico de cabecera del astro, pasó a ser exclusivamente neuroquirúrgica.
Oneto subrayó que Luque no renunció formalmente a su rol de médico de cabecera porque no había un contrato legal que romper, y dijo que el problema fue ser «demasiado diplomático» a la hora de comunicar que no continuaría a cargo de la salud del paciente.
La defensa apunta a otros responsables
A continuación, leyó mensajes en donde Luque pedía a la psiquiatra Agustina Cosachov y al psicólogo Carlos Díaz, ambos acusados en el juicio, que se hicieran cargo del tratamiento domiciliario al que fue sometido el exfutbolista en sus últimas semanas de vida y tras aquella intervención en la cabeza.
Luque no tenía ninguna injerencia en la internación domiciliaria», enfatizó Oneto, al tiempo que apuntó también contra Nancy Forlini, coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical y también acusada, como la persona a cargo de aquel tratamiento.
Cuestionamientos sobre la salud cardíaca
En otro tramo de su alegato, el abogado se refirió, además, a las acusaciones contra Luque por presuntamente haber descuidado la salud cardíaca de Maradona, que, según la autopsia, falleció el 25 de noviembre de 2020 a causa de un edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca.
- El corazón de Maradona estaba sano», dijo Oneto, que citó estudios realizados en 2020 y argumentó que existe un «prejuicio arraigado» sobre las cardiopatías del exfutbolista.
- La defensa de Luque negó, además, que los síntomas advertidos por familiares y empleados del astro, previos a su muerte (hinchazón, cansancio extremo, taquicardia, entre otros), fueran signos de una insuficiencia cardíaca.
En la típica insuficiencia cardíaca, los pacientes no toleran estar boca arriba y Maradona muere boca arriba», argumentó Oneto, que criticó, además, la idoneidad de la junta médica interdisciplinaria creada por la Justicia y que evaluó las circunstancias de la muerte de Maradona.
No se dieron cuenta de que estaban analizando estudios médicos de otra persona», subrayó, en referencia a la inclusión en el informe de estudios del padre de Maradona, quien se llamaba igual que él y falleció en 2015.