Magistrado Amaury Reyes Torres. (Foto: Comunicaciones TC)
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. El magistrado Amaury A. Reyes Torres reflexionó sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la administración de justicia y los desafíos que plantea para la protección de los derechos fundamentales, enfatizando que el fin último del derecho sigue siendo garantizar la seguridad jurídica, la predictibilidad y la justicia, independientemente de los avances tecnológicos.
Al presentar su conferencia sobre «Inteligencia artificial y función jurisdiccional», en el seminario-taller «Enfoques transformadores de la interpretación constitucional», durante el Congreso Mundial de Derecho Constitucional (WCCL) 2026, el magistrado Reyes Torres explicó que la IA es un sistema con la capacidad de realizar tareas que regularmente necesitan de la inteligencia humana, mientras que la IA generativa funciona a través de la identificación de patrones y la generación de respuestas sobre la base de los datos e instrucciones recibidas.
Según una nota de prensa, afirmó que los modelos de lenguaje a gran escala, conocidos como LLM, han alcanzado niveles extraordinarios de rendimiento, pero eso no significa que comprendan el contenido que procesan, sino que, por el contrario, se trata de sistemas que procesan un «monto absurdo de cálculos para determinar la primera palabra en la respuesta que deberían generar».
Subrayó que la IA no distingue entre las personas y sus necesidades, y que es un «pésimo regulador, pero un gran asistente», que decide qué palabra tendrá el mayor sentido luego de evaluar en conjunto las primeras cien que haya generado hasta el momento en que recibe la indicación.
En cuanto a la actividad jurisdiccional, advirtió que existen muchos desafíos asociados a la IA, entre los que destacó la dificultad de comprender con transparencia la forma en que determinado sistema de justicia genera sus decisiones.
En ese contexto, recalcó que una de las tareas más importantes del pensador jurídico está relacionada con la elección de premisas del razonamiento y que temas como la tutela judicial y el debido proceso son conceptos que los jueces manejan de forma natural.
Se refirió a la interpretación y la argumentación como un «acto de voluntad», mientras que la principal característica de la IA es la ausencia de facultad humana para deliberar sobre cómo actuar y tomar decisiones, la ausencia de trazabilidad y la imposibilidad de inspirar algún tipo de respeto.
«La decisión adoptada por medio de una IA generativa nunca es final sin la revisión o confirmación humana», aseguró.
Posibilidades de uso
El magistrado Reyes Torres se refirió a la necesidad de desarrollar procesos institucionales que permitan aprovechar las ventajas de estas herramientas sin comprometer la independencia judicial, la protección de la información sensible y los derechos fundamentales de las personas.
Explicó que existen diversas posibilidades para utilizarlas, entre las que destacó la automatización de procesos y procedimientos constitucionales, el procesamiento de datos para mejorar el acceso a la justicia y la experiencia del usuario, tanto interno como externo.
También mencionó los aspectos de la labor jurisdiccional que pueden ser automatizables por su predictibilidad y certeza, el nivel reducido o inexistente de discreción que existe en ciertas tareas y las funciones de información o acompañamiento.
Reyes Torres destacó algunos aspectos que es necesario tomar en cuenta al utilizar la IA, como su uso ético, el diseño y entrenamiento de modelos cerrados, usos restringidos por temas, acceso a la información pública y a la «caja negra», además del diseño de procesos para institucionalizar su uso, entre otros.
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