Wilfrido de la Cruz, con la medalla de oro en taekwondo de los Juegos.

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – Con apenas 18 años, el dominicano Wilfrido de la Cruz escribió una de las historias más emotivas del taekwondo en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, al conquistar este domingo la medalla de oro en la categoría de los -54 kilogramos tras imponerse con autoridad al hondureño Derek Midence en la gran final.

De la Cruz dominó el combate decisivo por 2 asaltos a 0, mostrando un taekwondo inteligente, preciso y con gran control táctico para subir a lo más alto del podio en sus primeros Juegos Centroamericanos.

Sin embargo, detrás de ese recorrido invicto hay una historia de sacrificio que el propio atleta confesó minutos después de recibir la medalla.

«El mayor sacrificio que tuve fue pasar dos meses fuera del país, en preparación, lejos de mi familia. Nunca había pasado tanto tiempo separado de ellos, pero tuve que sacrificar eso y hoy se vieron los frutos», expresó emocionado.

El campeón explicó que esa preparación internacional fue una de las experiencias más difíciles de su joven carrera, aunque entiende que fue determinante para alcanzar el nivel competitivo que mostró durante todo el torneo.

Un momento difícil en la final

Aunque el resultado reflejó un dominio claro, el combate por la medalla de oro tuvo un instante de tensión.

De la Cruz reconoció que durante el segundo asalto perdió momentáneamente la concentración, situación que pudo corregir gracias a las instrucciones de su entrenador.

«En el segundo round me estaba desconectando un poco del combate. Desde que escuché a mi entrenador decirme que me activara otra vez, recuperé la conexión y pude remontar de inmediato», explicó.

El joven taekwondista destacó la importancia de la comunicación permanente con su entrenador durante cada enfrentamiento.

«Tengo una conexión con él durante todo el combate. Él me va diciendo lo que tengo que hacer, si voy ganando o perdiendo. Solo trato de enfocarme en él para no desenfocarme. Cuando estuve abajo fue que perdí un poco esa concentración, pero pude volver».

Un campeón de Monte Plata

Orgulloso de sus raíces, Wilfrido recordó que representa tanto a la provincia como al municipio de Monte Plata, una comunidad que, según dijo, nunca dejó de respaldarlo durante su proceso de crecimiento deportivo.

«A la comunidad de Monte Plata solo puedo darle las gracias porque siempre estuvo ahí apoyándome. Nunca dudaron de mí y hoy les pude demostrar que sí podía».

Sus palabras reflejan el compromiso que siente con la provincia que lo vio crecer y donde comenzó a dar sus primeros pasos dentro del taekwondo.

Un sueño cumplido con apenas 18 años

El oro tiene un significado especial para De la Cruz no solo porque representa el título regional, sino porque llegó en la primera participación de su carrera en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe.

«No tengo muchas palabras para expresar lo que siento. Estos son mis primeros Juegos Centroamericanos y pude conseguir la medalla de oro».

A sus 18 años, el atleta acaba de concluir sus estudios de bachillerato, una etapa que tuvo que combinar con los exigentes entrenamientos y las concentraciones de la selección nacional.

Su rápida evolución lo ha convertido en una de las principales promesas del taekwondo dominicano.

De hecho, el presidente de la Federación Dominicana de Taekwondo lo definió como uno de los grandes prospectos del futuro de este deporte en el país.

Lejos de intimidarlo, De la Cruz aseguró que asume esa responsabilidad con orgullo.

«Ese peso está sobre mis hombros, pero tengo que cargar con él y demostrar que sí lo soy».

La mira puesta en Lima

El nuevo campeón regional no quiere detenerse en este logro.

Apenas minutos después de conquistar el oro, ya proyectaba sus próximos objetivos internacionales.

«Con Dios mediante, vamos a Lima y creo que también voy a poder conseguir esa medalla de oro», afirmó con determinación.

Sus palabras reflejan la ambición de un atleta que apenas inicia su carrera internacional y que aspira a mantenerse entre los mejores del continente.

Una dedicatoria para quienes siempre estuvieron

Antes de abandonar la zona mixta, Wilfrido dedicó el triunfo a las personas que considera fundamentales en su desarrollo deportivo y personal.

«Se la dedico primeramente a Dios, a mis padres y a mis entrenadores».

Mencionó especialmente a sus entrenadores Miguelín Esteban y a su padre, Wilfrido de la Cruz, quienes han sido pilares en su formación desde los primeros años.

Asimismo, fue consultado sobre el incentivo económico que recibirán los medallistas por parte del Gobierno dominicano.

La respuesta del joven campeón fue breve, pero cargada de significado.

«Ese dinero es para mi familia».

Con esa frase, Wilfrido de la Cruz cerró una jornada inolvidable, en la que no solo confirmó su enorme talento sobre el tatami, sino también la madurez y humildad de un atleta que, con apenas 18 años, ya comienza a perfilarse como una de las grandes figuras del futuro del deporte dominicano.


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