La semana pasada, Nueva York acogió dos encuentros culturales y sociales que reunieron a personas de distintas corrientes de pensamiento, unidas por ideales democráticos. Allí reflexionaron sobre cuánto le ha costado al pueblo dominicano conquistar su independencia y su democracia.
Muchos de los asistentes eran jóvenes entre 1966 y 1978, años en que la República Dominicana luchaba por establecer un sistema político al servicio de la ciudadanía.
Desde el corazón mismo del monstruo, ayudaron a formar el Comité de Liberación de los Presos Políticos y desarrollaron otras acciones contra la represión que padecía el país.
Para la migración dominicana, Nueva York ha sido la ciudad estadounidense más representativa del llamado sueño americano. La numerosa presencia de criollos se hace visible cada vez que se convoca una actividad cultural, cívica o patriótica.
Esa urbe también acogió a muchos dominicanos que se autoexiliaron durante los doce años de gobierno del doctor Joaquín Balaguer y del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), sostenidos por el apoyo norteamericano.
Pese al tiempo transcurrido y a los distintos gobiernos, buena parte de aquella generación todavía confía en que, más temprano que tarde, el pueblo dominicano conquistará su soberanía plena y consolidará un verdadero Estado democrático de derecho.
Dominicanos, puertorriqueños, cubanos y españoles se congregaron el 9 de julio en la Alianza Dominicana para la presentación del último documental de René Fortunato, El triunfo de la democracia, realizado antes de su fallecimiento, hace un año. Del 10 al 13 de julio participaron también en el Festival del Libro y la Cultura Dominicana, organizado por la Dirección de Cultura Dominicana en el Exterior y celebrado en la George Washington School.