Algunas familias árabes, compuestas por sirios, libaneses y palestinos, afectadas por la ley de 1903, que les prohibía naturalizarse y establecer comercio en Haití, pudieron resistir el acoso casi una década, gracias a la protección del general Ignacio María González Santín, quien las acogió como dominicanos y les otorgó cartas de naturalización y pasaportes.

A principios de marzo de 1911, durante el gobierno del general Ramón Cáceres Vásquez, renunció el ministro plenipotenciario en Haití, general González Santín, quien fue sustituido por el doctor Francisco Henríquez y Carvajal (Don Pancho).

La llegada de Don Pancho Henríquez se retrasó hasta el seis de julio, porque tuvo que permanecer en Cuba atendiendo a un hijo que estaba enfermo, según informó el ministro de Relaciones Exteriores, José María Cabral y Báez, al secretario de la Legación en Puerto Príncipe, Guarín González, quien estaba como encargado de negocios desde hacía un buen tiempo, por la ausencia del renunciante jefe de misión.

En 1908 se levantó en armas en el sur de Haití el general Antoine Simon, quien al mando de un fuerte ejército y acompañado por revolucionarios conocidos como Piquets, marchó sobre Puerto Príncipe y derrocó al presidente Nord Alexis, quien huyó del país el seis de diciembre y se refugió en Jamaica.

Los árabes que quedaban en Haití, amparados en la nacionalidad dominicana, tal vez creyeron que terminaría el asedio al que habían sido sometidos desde que Nord Alexis asumió el poder.

Sin embargo, la persecución continuó no sólo por parte del gobierno, sino también por los comerciantes haitianos que sentían celos de los inmigrantes árabes.

Un dato curioso fue el extraño incendio de la casa del comerciante sirio Elías Saliba, quien había obtenido la nacionalidad dominicana. El 13 de marzo de 1911, Saliba escribió una penosa carta al encargado de negocios de la Legación:

“…Yo aprovecho la ocasión para anunciarle que el certificado que usted me había enviado como ciudadano dominicano ha sido, como la mayor parte de mis efectos, consumido por las llamas. Lo mismo pasó con mi acta de naturalización y mi pasaporte, yo todo lo he perdido. Y mis pérdidas alcanzan el valor de 21 mil dólares”.

El primero de abril, la Secretaría del Interior, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, le remitió al señor Saliba una copia certificada de su carta de naturalización. Elías Saliba salió poco tiempo después hacia República Dominicana, pero retornaría más tarde a Haití. Sus descendientes son prósperos comerciantes y algunos han incursionado en el negocio de los bancos (Para mayores detalles ver mi obra Diplomacia dominicana con Haití a principios del Siglo XX, tomo II).

El 27 de noviembre de 1913, un hombre, blanco, despeinado, de ojos desorbitados y visiblemente asustado, brincó la cadena que cercaba el frente de la casa victoriana número 173, de la Grand-Rue, y pidió refugio en la Legación de la República Dominicana. Su nombre era Said Georges Jaar, a quien en otro tiempo el general Ignacio María González había protegido de la persecución de las autoridades y los comerciantes haitianos.

En esos momentos llegaba a Puerto Príncipe el nuevo ministro plenipotenciario Armando Aybar, sustituyendo al doctor Henríquez y Carvajal, quien había renunciado para irse a cuidar a su familia, que estaba en Santiago de Cuba.

Tras obtener un salvoconducto, Jaar partió en un barco hacia Colombia, dejando atrás su casa comercial. Tras la ocupación norteamericana de 1915, Jaar, como algunos sirios que sufrieron persecuciones, retornaría a Haití y sería el tronco de una gran familia de empresarios radicada en Puerto Príncipe y Petion Ville.

A finales de 1913 ya todos los sirios, libaneses y palestinos, nacionalizados dominicanos, habían sido expulsados y otros cruzaron fronteras para quedarse definitivamente en República Dominicana.

El último árabe que quedó en Haití fue el sirio José Abdó, por quien el encargado de negocios Guarín González hizo gestiones para que se le permitiera vivir tranquilamente en el país. En carta del 23 de octubre de 1913 le dice al ministro de Relaciones Exteriores Edouard Mathon que “ese honrado padre de familia es el único padre de familia de origen sirio que queda en Haití”. Abdó estaba casado con una haitiana, con la que procreó cinco hijos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

El motivo por el que Shakira vuelve a ser noticia a nivel internacional

Después de protagonizar un comentado número musical que inauguró el Mundial 2026…

Detienen en Acapulco al alcalde de Cuautla, Morelos, por delincuencia organizada

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) de México, Omar García…

Petróleo de Texas supera los US104

Nueva York.- Agencias El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas…

¿Estamos preparados?

El Ciclo Festivo Alrededor de la Devoción y Culto por San Juan…