Estados Unidos e Irán reanudaron la guerra dejando sin efecto el alto al fuego en vigor desde el 8 de abril, prolongando el cierre del Estrecho de Ormuz que ha reducido la oferta de petróleo mundial disponible y multiplicado su precio.
Es la mayor crisis petrolera en medio siglo, desde los años setenta, cuando Occidente fue embargado por los países árabes del cartel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo, interrumpiendo la cadena de suministro y multiplicando por cinco el precio, de US$3.50 en 1973 a US$18 en 1980, y por cuatro desde mediados de 1980 hasta 1993, de US$10 a US$40.
Desde la óptica de los precios, la situación actual es menos grave, el barril West Texas Intermediate se ha multiplicado por 1.4 veces, acumulando una subida de 39.2%, desde US$66.65 cuando comenzó la guerra el 28 de febrero a US$92.74 el pasado viernes 12 de junio.
En 1994 la economía dominicana consumió 7,584 barriles de petróleo y derivados diarios, que al precio medio de US$13.20 el barril que pago dio una factura petrolera de US$100,098 diarios y US$36.535.880,0 millones, 0.26% del PIB, en doce meses.
En treinta y un año aumento 3.34 puntos porcentuales del PIB, en 2025 diario consumió 208,955 barriles, al precio medio de US$60,53 que pagó, disparo la factura petrolera diaria US$12,648.048 millones y US$4.616.537.654,1 millones, 3.6% del PIB, en el año.
Como conclusión, dado el contexto incierto del mercado petrolero mundial, por las siguientes tres razones es correcta la preocupación del gobierno de Luis Abinader por la economía.
Uno, la economía importa todo el petróleo y derivados que consume, el país no produce petróleo y apenas refina 15% del consumo diario, dos, en la región estamos entre países más dependientes y vulnerables al precio del petróleo, no obstante, también estar entre los que más rápido han reducido la dependencia en los últimos treinta años.
Y tres, los dos precios clave en el mundo son el del petróleo y el del dinero, el alto precio del primero, hasta la crisis actual, en buena medida era consecuencia del bajo precio del dinero que generaba una mayor demanda global de petróleo. En esa situación, el aumento del precio del dinero por parte de los principales bancos centrales del mundo, reducía la demanda de petróleo y su precio y con ello la actividad económica.
La crisis actual es diferente, es un choque de oferta de petróleo a nivel mundial, un aumento del precio del dinero por los bancos centrales no desinfla el precio del petróleo, pero tampoco reduce la inflación.
Eso lo saben los técnicos de nuestro Banco Central que analizan los aumentos en las ultimas semanas de la inflación general y la inflación subyacente, en mayo los precios en la economía dominicana escalaron hasta 5.35%, en términos interanuales, el mayor nivel en 37 meses, desde 5.90% en marzo 2023. Después de aumentar 0.22% en abril y 0.23% en marzo, en mayo el Índice de Precios al Consumidor bajo 0.18%
La inflación subyacente, es el núcleo central de la inflación general, en su cálculo elimina los componentes más volátiles del Índice de Precios al Consumidor, como los alimentos, combustibles, tarifa eléctrica, transporte, bebidas alcohólicas y tabaco. En mayo la inflación subyacente, en términos interanuales aumento 4.86%, permaneciendo dentro del rango meta de 4%, retrocedió una décima comparada con la de los 12 meses que terminaron en abril.
En mi criterio, para combatir el repunte de los precios el Banco Central solo cambiaria su estrategia y subiría la tasa de política monetaria si los estudios que realizan sus técnicos concluyen que el núcleo central de la inflación general continuara aumentando, en esa circunstancia la política monetaria restrictiva produciría desaceleración paulatina y persistente de la tasa de crecimiento de la inflación subyacente hasta regresar al rango meta 4.0% ± 1.0%.