Santo Domingo.- Marío José Redondo Llenas quien salió en libertad este martes, luego de cumplir 30 años de prisión por el secuestro y asesinato de su primo, el niño José Rafael Llenas Aybar, de 12 años. A su salida expresó que no existe una forma de reparar lo sucedido.
“No lo pretende, pero sí evidencia que el tiempo puede ser utilizado para construir, para reflexionar y para cambiar. Hoy, salgo convencido de que no tendré una forma de reparar completamente lo ocurrido. No existe una forma. Esa es mi deuda moral permanente”, expresó Redondo.
La salida de Redondo, de 49 años, se realizó en las primeras horas de la mañana en el Centro de Corrección y Rehabilitación Najayo-Hombres, y reiteró el perdón a la familia del menor y a la sociedad.
Redondo manifestó que, tras recuperar su libertad, tiene la intención de integrarse en espacios académicos, profesionales e institucionales, con el objetivo de compartir su experiencia y contribuir al fortalecimiento del sistema y de la sociedad.
“Cuando el tiempo y las circunstancias lo permitan, me pondré a disposición de los espacios académicos, profesionales e institucionales que consideren que mi historia, la historia completa, puede aportar herramientas para construir mecanismos que ayuden a mejorar el sistema y, con ello, a la sociedad, a las autoridades, al sistema penitenciario, mi respeto y reconocimiento”, precisó el ex convicto.
Durante su alocución al salir de la cárcel, Marío José Redondo Llenas agradeció a quienes le acompañaron durante este proceso: su familia, educadores, personal penitenciario, comunidades de fe y todas las personas que creyeron en la posibilidad de cambio.
“Agradezco a quienes me acompañaron en este proceso, familia, educadores, personal penitenciario, comunidades de fe y todas las personas que creyeron en la posibilidad de cambio. Estoy aquí con respeto, humildad y disposición de escuchar, responder y seguir aprendiendo. Muchísimas gracias”, expresó.
Redondo al dirigirse a los medios de comunicación fue cuestionado, sobre el motivo real de los hechos y qué versión corresponde a la realidad, por lo que enfatizó la necesidad de abordar este proceso con tranquilidad, planteándose como el inicio de una conversación que se desarrollará a lo largo del tiempo junto a distintos sectores, incluyendo instituciones y academias.
“Quiero enfatizar para la tranquilidad de este proceso que quiero que se aborde como el inicio de una conversación que va a tener tantos encuentros a través de los años con ustedes y con las instituciones y las academias, como dije, que se desee y que se pueda”,
Indicó además que durante estás tres décadas, trabajó en proyectos agrícolas, donde encontró sentido en el trabajo productivo. Asimismo, afirmó que fue testigo de la evolución del sistema penitenciario y señaló que completó estudios en Derecho y que también posee una licenciatura en Ciencias y Letras, además de formación como perito en Ciencias Agronómicas.
Finalmente expresó su respeto por las autoridades del sistema penitenciario e indicó que se encontraba en disposición de escuchar, responder y seguir aprendiendo.
Se recuerda que en 1998 se realizó el juicio contra Redondo Llenas y Moliné Rodríguez. En las indagaciones, los confesos homicidas implicaron a Luis Palmas de la Calzada y Martín Palmas Meccía, esposo e hijo de la entonces embajadora de Argentina, Teresa Meccía de Palmas al momento del crimen.
Ambos nunca fueron interrogados por las autoridades y salieron ilesos del país con el permiso del entonces presidente Joaquín Balaguer y amparados por la inmunidad diplomática.
Declaraciones íntegras de Mario Redondo al salir de prisión:
Hoy, al cumplir una condena de 30 años, me presento ante ustedes con tres ideas esenciales. Arrepentimiento, respeto y vocación de servicio.
Lo primero que quiero expresar es mi arrepentimiento profundo. No es algo nuevo en mí. Frente a Dios, cada día pido perdón. Así lo he hecho durante todos estos años. Esta es la única herramienta que me ha permitido llevar la carga de conciencia por los hechos que cometí.
Hoy, nuevamente, pido perdón a mi familia, víctimas directas de mis hechos y a la sociedad afectada por mi comportamiento. Quiero dejar claro mi respeto absoluto. Respeto por el dolor que he causado. Respeto por quienes han sufrido las consecuencias de mis actos. Respeto por las instituciones y por la sociedad que legítimamente exigió justicia.
Hoy afirmo mi vocación de servicio. Me coloco frente a todos con la esperanza de que el tiempo vivido, lo aprendido, lo pensado, lo reflexionado y lo practicado en los centros penitenciarios donde he estado recluido, no haya sido en vano.
Lo que hoy siento no se representa con palabras. El carácter infinito de agradecimiento por lo que este proceso ha construido en mí, como lo siento, será evidenciado con mi conducta. Y a partir de ahora intentaré que sea la manifestación concreta del compromiso de ayudar a reparar el daño causado, apoyando a los privados de libertad en sus procesos de reeducación.
Durante estas tres décadas he estado marcado por el esfuerzo constante de transformación. Participé en procesos educativos desde la alfabetización hasta el nivel universitario. Serví como estudiante, como facilitador de conocimiento y en algunos casos como guía, como compañero de mis compañeros.
Trabajé en proyectos agrícolas donde encontré sentido en el trabajo productivo. Fui testigo de la evolución del sistema penitenciario y del impacto de la educación dentro de él. Completé estudios en Derecho, también tengo una licenciatura en Ciencias y Letras, así como perito en Ciencias Agronómicas.
Nada de esto borra el daño causado. No lo pretende. Pero sí evidencia que el tiempo puede ser utilizado para construir, para reflexionar, para cambiar.
Hoy salgo convencido de que no tendré una forma de reparar completamente lo ocurrido. No existe una forma. Esa es mi deuda moral permanente. Aún con esa carga, elijo vivir desde el servicio y la responsabilidad.
Luego, cuando el tiempo y las circunstancias lo permitan, me pondré a disposición de los espacios académicos, profesionales e institucionales que consideren que mi historia, la historia completa, puede aportar herramientas para construir mecanismos que ayuden a mejorar el sistema y con ello a la sociedad.
A las autoridades del sistema penitenciario, mi respeto y reconocimiento. Agradezco a quienes me acompañaron en este proceso. Familia, educadores, personal penitenciario, comunidades de fe y todas las personas que creyeron en la posibilidad de cambio.
Estoy aquí con respeto, humildad y disposición de escuchar, responder y seguir aprendiendo. Muchas gracias.






