Jassel Pérez (Foto: Instagram).

RAFAEL ALMÁNZAR / EL OTRO LADO DEL JUEGO

En el deporte moderno, el talento es apenas el punto de partida. Y en el caso dominicano, esa verdad queda expuesta una y otra vez. Podemos producir atletas de élite, jóvenes con habilidades extraordinarias, proyección internacional y una capacidad única para emocionar al país… pero demasiadas veces descuidamos algo esencial: la prudencia y el manejo profesional de la imagen pública.

El caso más reciente —y más ilustrativo— es el de Jassel Pérez. No hace falta entrar en detalles para entender que lo ocurrido no es un episodio aislado ni un simple error individual. Es un reflejo de una realidad que venimos ignorando: muchos de nuestros atletas están llegando al estrellato sin las herramientas emocionales, comunicacionales y estratégicas que exige la vida pública.

Jassel es un talento legítimo, con condiciones que cualquiera envidiaría. Pero cuando el rendimiento se combina con impulsividad, mala asesoría o ausencia total de orientación, el resultado es siempre el mismo: una narrativa que se descontrola, polémicas que se inflan y una reputación que se ve impactada más rápido de lo que tarda en recuperarse.

Y ahí está la clave: el talento no basta.
No basta para contener una crisis.
No basta para manejar la presión.
No basta para sostener una imagen.
No basta para navegar un ecosistema donde todo se graba, se publica y se interpreta.

En República Dominicana todavía predomina la idea romántica de que “lo importante es lo que hago en la cancha”. Pero ese mundo ya no existe. El deporte actual es un negocio mediático, digital y emocional donde la narrativa vale tanto como la estadística. El atleta que no entienda eso, pierde terreno. Y peor aún, pierde oportunidades.

Por eso, el caso de Jassel debe ser visto como un llamado, no como un ataque. ¿Quién está guiando a nuestros atletas? ¿Quién les enseña manejo de crisis, construcción de marca, relaciones públicas, inteligencia emocional? ¿Quién les explica que una reacción mal manejada puede costar contratos, respeto y crecimiento?

Equipos, federaciones, representantes y hasta los propios medios tenemos responsabilidad en esto. No podemos solo admirar el talento sin preocuparnos por el acompañamiento. El atleta del siglo XXI necesita preparación integral: física, mental y comunicacional.

Jassel Pérez es un símbolo de una problemática mayor.
Un joven con un futuro enorme que evidencia lo frágil que puede ser la carrera de un atleta cuando no hay una estructura de orientación detrás.

Si queremos que nuestros atletas crezcan, evolucionen y se mantengan, debemos enseñarles algo básico pero vital: en el deporte moderno, el talento te abre la puerta… pero la prudencia es la que te deja entrar.


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