Nueva York.- El árbol de Navidad más famoso del mundo ya está en camino hacia su destino final, el Rockefeller Center de Nueva York, después de ser talado este jueves en una propiedad de West Edmeston, en el condado de Otsego, al norte del estado.
El abeto noruego, de 23 metros (76 pies) de altura, 11 toneladas de peso y unos 75 años, inició un recorrido de casi 320 kilómetros (200 millas) y llegará a Manhattan este sábado para comenzar los preparativos de su decoración.
Como es tradición, lucirá 50.000 luces LED, una iluminación que se utiliza desde 2007.

La decoración se completa con la icónica estrella de Swarovski, de unos 408 kilogramos de peso, 2,84 metros (9 pies y 4 pulgadas) de diámetro y adornada con tres millones de cristales distribuidos en 70 puntas.
Decoración y encendido en Rockefeller Center
Por segundo año consecutivo, el Rockefeller Center ha organizado un evento gratuito y abierto al público para recibir al abeto, al que ha invitado a los neoyorquinos.
El árbol se iluminará el próximo 2 de diciembre durante la ceremonia anual de encendido, que se retransmite en directo, según un comunicado del centro.
Desde hace más de tres décadas, Erik Pauzé, jardinero jefe del Rockefeller Center, se encarga de elegir el árbol que cada año preside la plaza.
«Lo que busco es un árbol que querrías tener en tu sala de estar, pero a mayor escala», indicó.
«Tiene que hacer sonreír a la gente en cuanto lo vean», señaló en el comunicado.
Los ejemplares se seleccionan generalmente cuando alcanzan su altura máxima o cuando se han quedado demasiado grandes para el terreno en el que crecieron y, tras la tala, la propiedad del donante se repuebla con nuevos árboles u otra vegetación.
Tras ser retirado, después de la celebración del Día de Reyes, es donado a la ONG Habitat for Humanity, como ha ocurrido desde 2007, donde se procesará, tratará y transformará en madera para la construcción de viviendas.
Esta tradición comenzó en 1931, cuando los obreros que construían el Rockefeller Center erigieron un pequeño árbol decorado con guirnaldas hechas a mano.
La primera ceremonia formal de encendido se realizó en 1933, dando inicio a una tradición que se ha convertido en sinónimo de las fiestas navideñas en Nueva York. EFE