EL NUEVO DIARIO.- El 24 de octubre, el Ministerio de Trabajo le dio treinta días a las bancas de lotería del país para arreglar siete cosas: instalaciones sanitarias, asientos adecuados, ventilación e iluminación, agua potable, limpieza, botiquines y extintores.

Eso es lo que el Estado dominicano tuvo que poner por escrito, en una disposición firmada por el ministro Eddy Olivares, para que las bancas lo cumplan. El párrafo décimo primero explica por qué: porque “las mujeres constituyen la inmensa mayoría de la fuerza laboral ocupada” en ellas.

El Nuevo Diario habló con once de esas trabajadoras, en Villa Juana, Villa Mella, Haina, Cambita, Sabana Perdida y Los Tres Brazos. Los nombres fueron cambiados a solicitud de las trabajadoras.

Agua, botiquín y extintor: lo que no hay en ninguna

Ninguna de las once tiene agua potable en su lugar de trabajo. La compran en el colmado o la traen de su casa. Eso es el literal d de la disposición.

En las cinco bancas de Sabana Perdida no hay botiquín. En ninguna. Y tampoco hay extintor. En ninguna. Esos son los literales f y g.

El baño que existe y no funciona

El baño es el literal a. De esas cinco bancas, una lo tiene y funciona. Tres no lo tienen: una trabajadora camina hasta donde un vecino, otra hasta su casa, otra pasa al colmado de al lado, que le da acceso.

Y la quinta tiene baño.

Dignora lleva tres años en esa banca. El baño existe. Está construido. Un inspector lo vería y marcaría la casilla.

No funciona desde que ella entró. Cuando le aprieta cruza al frente; si está muy apurada coge un motor hasta su casa. Y si el baño del frente está cerrado, está la cubeta.

Un asiento adecuado

El literal b es el asiento adecuado.

Ramona abre su banca a las siete y cincuenta de la mañana y la cierra a las nueve en punto de la noche. Trabaja los siete días. No tiene día libre.

Le preguntamos en qué se sienta. “En el suelo”. El abanico que la refresca lo trajo de su casa.

Treinta y seis horas que ninguna tiene

El artículo 163 del Código de Trabajo dice que todo trabajador tiene derecho a un descanso semanal ininterrumpido de treinta y seis horas.

Ninguna de las cinco de Sabana Perdida lo tiene. La que mejor está cierra el domingo a las seis de la tarde y abre el lunes a las ocho de la mañana. Catorce horas.

Dos de ellas lo explicaron igual: no tengo día libre, pero me lo pagan.

El artículo 164 dice que quien trabaja en su descanso semanal puede optar. Optar. Entre cobrar su salario aumentado en un cien por ciento, o descansar la semana siguiente. A ninguna le dieron a elegir, y ninguna describe un recargo del cien por ciento.

Doce horas al día, 65 pesos la hora

Altagracia tiene cincuenta y cinco años y treinta y dos despachando números. Trabaja de nueve de la mañana a nueve de la noche. Cubre las dos tandas. Tiene dos días libres al mes.

Le pagan RD$10,880 quincenales por las dos tandas. RD$5,440 por cada una.

Y ahí está el mecanismo que sostiene al sector: en vez de pagar una jornada de doce horas con el recargo que manda la ley, la empresa paga dos medios turnos. Así el recargo por horas extras no se activa nunca. En el papel.

Pero el artículo 147 del Código de Trabajo fija el máximo en ocho horas diarias y cuarenta y cuatro semanales. No en tandas. Altagracia trabaja setenta y siete horas a la semana.

Alguien dirá que ella aceptó ese horario. El Código también previó eso. El artículo 157 permite jornadas corridas si las partes lo acuerdan, pero les pone un techo: diez horas diarias en actividades comerciales. Ni con acuerdo se puede pasar de ahí. Ella hace doce.

El artículo 203 manda un recargo del treinta y cinco por ciento entre las cuarenta y cuatro y las sesenta y ocho horas, y del cien por ciento por encima de sesenta y ocho. Ella está en los dos tramos, todas las semanas.

Y el artículo 155 limita las horas extraordinarias a ochenta por trimestre. Ella acumula más de cuatrocientas.

Una dieta no es un recargo

Altagracia no recibe ningún pago identificado como horas extras. Los domingos recibe una dieta de seiscientos pesos. Una dieta es alimentación. No es un recargo.

Sus RD$21,760 al mes, repartidos entre las horas que trabaja, dan RD$65 la hora. El salario mínimo más bajo que existe en el país da RD$89.

Y no es la tarifa más baja que encontramos. Estefany, en Sabana Perdida, gana RD$14,000 al mes por setenta y tres horas semanales: RD$44 la hora. Sulenny, RD$16,500 por setenta y seis horas: RD$50. Miguelina, en Los Tres Brazos, RD$16,460 por sesenta y seis horas: RD$58.

Cuarenta y cuatro. Cincuenta. Cincuenta y ocho. Sesenta y cinco. Ninguna llega a ochenta y nueve.

Y ninguna de las once se acerca al salario mínimo de una empresa grande, que son RD$29,988.

Cuando la caja no cuadra, el faltante sale de ella

Niurka es la mujer que aguanta las ganas hasta que termina su turno, en Villa Juana. Gana RD$17,500 al mes.

Cuando a un cliente se le enreda una jugada y la caja no cuadra, el faltante sale de ella. Trescientos pesos. Quinientos. Mil. Lo cubre de su bolsillo o se lo descuentan.

Le preguntamos de dónde sale ese faltante. Al cerrar, el sistema dice cuánto dinero debería haber en la caja. Se cuenta el efectivo. Si falta, falta.

Una diferencia puede venir de un error al digitar, de un ticket pagado de más, o de dinero tomado de la caja sin autorización. Pero el mecanismo es el mismo en los tres casos: lo que no aparece lo pone ella.

El artículo 195 del Código de Trabajo dice que el salario se estipula y se paga íntegramente. Y el 201 enumera, uno por uno, los descuentos autorizados. Los faltantes de caja no están en esa lista.

Niurka dice que no reclama porque teme que reclamar termine en una cancelación.

La suplente la paga ella

Cuatro de las once pagan de su propio bolsillo a quien las sustituye cuando tienen que salir. Yaritza, en Cambita, y Estefany, en Sabana Perdida, lo describieron igual: si necesito ir al médico, busco a alguien y le pago.

Marlene lleva cuatro meses en una banca. Es su primer trabajo en el sector. Cuando le preguntamos qué es lo que más le gusta, contestó esto:

“No es que me guste. Es una opción, me entiende. Porque uno busca otra clase de trabajo y no aparece”.

Once años de empleo formal y un seguro que paga el Estado

Hay algo más en el caso de Altagracia. Once años como empleada formal, con regalía y vacaciones. Pero su cobertura médica sale del régimen subsidiado del Gobierno. El que es para quien no tiene empleo formal.

Ella cuenta que hace un mes le ofrecieron un seguro y que lo rechazó, porque entendía que tendría que pagar una diferencia.

Eso no se ofrece ni se rechaza. El empleador está obligado a inscribir al trabajador en la Seguridad Social, retenerle su aporte y remitirlo a la Tesorería. Él pone cerca del siete por ciento del salario. El trabajador, el tres.

Durante once años, el Estado le ha pagado a Altagracia el seguro que le tocaba pagar a su empleador.

La propina, que por ley no es salario

Hay un ingreso que no aparece en ningún volante. Miguelina lo contó sin que se lo preguntáramos: cuando un cliente gana un palé, le deja “de quinientos para arriba”. Si ganó con un numerito, doscientos, doscientos cincuenta, trescientos.

Una persona vinculada al negocio nos lo confirmó desde el otro lado del mostrador: la propina existe, varía según la zona y según el premio, y en bancas de mucho movimiento puede acercarse al sueldo.

El artículo 197 del Código de Trabajo es explícito: las propinas no forman parte del salario. No cotizan. No entran en la regalía, ni en las vacaciones, ni en el cálculo de una prestación.

Es decir: lo que sostiene el ingreso de estas mujeres es, en buena parte, lo único que la ley no le exige a nadie pagar.

Lo que ganan las once

Los salarios son los que declararon las trabajadoras. Las tarifas por hora se calcularon dividiendo el salario mensual entre las horas trabajadas al mes.

Salarios y jornadas según declararon las trabajadoras. Tarifas por hora: cálculo de El Nuevo Diario. Los nombres fueron cambiados a solicitud de ellas.

La objeción del tamaño

Aquí es donde alguien dirá que una banca es una casetica con dos empleadas, y que a una microempresa le corresponde otro mínimo.

La propia resolución del Comité Nacional de Salarios responde eso.

Una empresa es grande si tiene ciento cincuenta y un trabajadores o más, o si vende más de doscientos dos millones de pesos al año. O. No y.

Y cuando una empresa cumple el criterio de trabajadores de una escala y el de ventas de otra, la resolución ordena tomar como predominante la escala superior.

La misma resolución prohíbe usarla como medio de simulación y fraude, desvinculando y recontratando trabajadores con el único fin de pagarles menos.

El Ministerio de Trabajo lo dijo con sus propias palabras: ninguna actividad económica queda exenta del cumplimiento de las obligaciones laborales por el tamaño de sus instalaciones, o por operar al margen de los registros correspondientes.

Quién figura como patrono

Falta una sola cosa por establecer, y es la que decide todo lo anterior: cuál es la empresa que figura como patrono de estas mujeres. Eso lo dice un volante de pago.

Yaritza lleva cuatro años en una banca de Cambita y no sabe decir a qué empresa pertenece. Las bancas, dice, llevan nombres improvisados, y la misma compañía opera bajo rótulos distintos.

Si el patrono de cualquiera de ellas resulta ser una empresa grande, la diferencia entre lo que gana y lo que le correspondería pasa de trece mil pesos al mes.

Tres artículos para las bancas, ninguno para quien trabaja adentro

Un mes antes de la disposición se promulgó la Ley 86-26, que regula los juegos de azar.

A las bancas de lotería les dedica tres artículos. Quién puede operarlas. Cuánto dura la licencia. Cuánto pagan de impuestos. Ninguno menciona a quien trabaja adentro.

Cinco artículos más adelante, en el 88, la misma ley sí entra en detalle. Pero no sobre las bancas de lotería: sobre las de apuestas deportivas. Ahí exige videovigilancia. Exige aire acondicionado. Y exige, textualmente, instalaciones sanitarias para uso de los consumidores.

Para uso de los consumidores.

Por eso hizo falta una disposición del Ministerio de Trabajo para exigir un baño, una silla y un vaso de agua. Porque la ley de juegos de azar no lo exige.

Veinte bancas, dieciocho sin respuesta

Para este reportaje visitamos veinte bancas entre Villa Juana y La Fe. En dieciocho, todas de una misma cadena, las empleadas dijeron que las políticas de la empresa no les permitían responder preguntas.

La reportera que las visitó describió locales que se veían en buen estado, con abanicos, y algunos con baño.

Es decir: se puede. Hay cadenas con aire acondicionado en bancas donde la ley ni siquiera se lo exige. Lo que falta en las otras no falta porque sea imposible.

El plazo

El plazo vence a finales de noviembre. El Ministerio advirtió que ese periodo de orientación no implica, bajo ninguna circunstancia, la suspensión ni la modificación de las obligaciones legales vigentes. Lo que ya era obligatorio sigue siéndolo desde el primer día. Y que después del plazo vienen operativos intensificados.

Mientras tanto, en Sabana Perdida, hay una banca con un baño construido que no funciona hace tres años, y una cubeta al lado.

Cómo se hizo este reportaje

El Nuevo Diario entrevistó a once trabajadoras de bancas de lotería en Villa Juana, Villa Mella, Haina, Cambita, Sabana Perdida y Los Tres Brazos, y visitó veinte establecimientos entre Villa Juana y La Fe. También consultó a una persona vinculada a la operación de bancas, que habló bajo condición de anonimato.

Los nombres de las once trabajadoras fueron cambiados a solicitud de ellas, por temor a perder su empleo. Las empresas y consorcios a los que pertenecen sus bancas constan en el archivo de la redacción y no se publican porque aún no ha sido posible establecer, mediante volantes de pago, cuál figura como patrono en cada caso.

Los salarios y las jornadas son los que declararon las trabajadoras. Las tarifas por hora son cálculo de El Nuevo Diario sobre esas declaraciones. Los artículos citados corresponden al Código de Trabajo de la República Dominicana, a la Ley 86-26 de juegos de azar y a la resolución vigente del Comité Nacional de Salarios.

Quedan por establecer: el salario exacto de Ramona, el horario rotativo de Dignora, y la empresa que figura como patrono en cada banca. El Nuevo Diario solicitó una reacción al Ministerio de Trabajo.

En las fotografías que acompañan este trabajo se difuminaron rótulos, letreros y placas para no identificar establecimientos que no fueron objeto de las denuncias recogidas. Ninguna imagen corresponde necesariamente a la banca de la trabajadora citada junto a ella.

La entrada Bancas de loteria: el bano que exige la ley es para el cliente se publicó primero en El Nuevo Diario (República Dominicana).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Reportan desaparición de adolescente de 13 años en Santiago

EL NUEVO DIARIO, SANTIAGO.-Familiares reportaron la desaparición de una adolescente de 13…

ITLA entrega 118 becas con inversión de RD$11 millones

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El Instituto Tecnológico de Las Américas (ITLA) entregó…

Asueto de Semana Santa concluye sin incidentes lamentables en Dajabón

EL NUEVO DIARIO, DAJABÓN.– El asueto de Semana Santa concluyó sin incidentes…

Vaguada provocará fuertes lluvias este sábado

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El Instituto Dominicano de Meteorología informó este…