Las organizaciones criminales haitianas han pasado de controlar barrios a dominar corredores comerciales, cobrar extorsiones y disputar territorios estratégicos. Aunque varias se agruparon bajo la coalición Viv Ansanm, las rivalidades internas han provocado nuevos enfrentamientos y desplazamientos de civiles.

Santo Domingo. – La violencia en Haití no responde a una sola organización criminal ni depende exclusivamente de Jimmy Chérizier, conocido como “Barbecue”. Detrás de la inseguridad que afecta al país opera una red de bandas armadas con líderes propios, estructuras territoriales, fuentes de financiamiento y alianzas que cambian según sus intereses.

Entre las organizaciones más conocidas figuran 400 Mawozo, 5 Segond, Kraze Baryè, Gran Grif, Grand Ravine, Canaan y Kokorat San Ras, además de la coalición Viv Ansanm, que ha reunido a numerosos grupos anteriormente enfrentados.

Según el informe del Grupo de Expertos de Naciones Unidas, publicado el 8 de septiembre de 2026, las operaciones de seguridad han permitido recuperar algunos sectores de Puerto Príncipe, pero la mayor parte de la capital permanece bajo control de las bandas. Mientras tanto, la violencia se ha extendido hacia Artibonito, el departamento del Centro y el sureste haitiano.

¿Cuáles son las principales organizaciones y quiénes las dirigen?

Entre los principales grupos armados figura Delmas 6, liderado por Jimmy Chérizier, alias “Barbecue”, quien también se ha desempeñado como portavoz de la coalición Viv Ansanm. Su área de influencia se concentra en sectores de Delmas y Puerto Príncipe.

Otra de las organizaciones es 400 Mawozo, vinculada a Wilson Joseph, conocido como “Lanmò San Jou”, con presencia en Croix-des-Bouquets, el departamento del Centro y corredores orientales de Haití.

La banda 5 Segond, encabezada por Johnson André, alias “Izo”, ha operado en Village de Dieu y sectores del sur de Puerto Príncipe, mientras que Kraze Baryè, dirigida por Vitelhomme Innocent, ha mantenido influencia en Torcel, Tabarre y otras zonas del noreste de la capital.

En el departamento de Artibonito destaca Gran Grif, vinculada a Luckson Elan y con presencia en Savien y comunidades cercanas. En esa misma región opera Kokorat San Ras, cuyo dirigente ha sido identificado como “Benji” en documentación de Naciones Unidas.

También figura Grand Ravine, asociada a Renel Destina, conocido como “Ti Lapli”, con operaciones en Grand Ravine, Martissant y sus alrededores.

Por su parte, la organización Canaan, vinculada a Jeff Larose, ha ejercido influencia en sectores de Canaan y otras zonas del departamento del Centro.

Las autoridades y organismos internacionales advierten que las áreas de influencia de estas organizaciones pueden modificarse debido a enfrentamientos, operaciones policiales y cambios en sus alianzas.

De bandas rivales a una alianza criminal

Bandera de Haití con silueta de un arma y salpicaduras rojas, en alusión a la violencia y control de bandas
Ilustración de la bandera de Haití con un arma y manchas rojas, usada para representar la violencia y las disputas entre bandas.

La coalición Viv Ansanm, cuyo nombre significa “Vivir Juntos” en criollo haitiano, surgió de un acercamiento entre dos bloques históricamente rivales: G9 y G-Pèp.

El primero estuvo encabezado por Jimmy Chérizier, expolicía convertido en dirigente criminal, mientras que G-Pèp agrupaba organizaciones que durante años se enfrentaron con G9 por el dominio de distintos sectores de Puerto Príncipe.

La alianza permitió coordinar acciones contra las autoridades haitianas. Sin embargo, la cooperación entre los grupos no eliminó sus diferencias ni convirtió a todas las bandas en una organización con mando único.

Durante 2026, las disputas por territorios e ingresos debilitaron la coalición. Según los expertos de la ONU, los enfrentamientos en Cité Soleil y la llanura de Cul-de-Sac dejaron 613 muertos entre el 6 de marzo y el 31 de julio, incluidos 214 que no pertenecían a las bandas.

¿Cómo funcionan y de dónde obtienen su dinero?

A diferencia de estructuras criminales completamente centralizadas, muchas bandas haitianas funcionan mediante liderazgos locales y grupos que conservan autonomía sobre sus territorios. Sus dirigentes controlan recursos económicos, mantienen hombres armados y establecen acuerdos con otras organizaciones.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ha documentado cómo estas organizaciones han evolucionado hacia redes criminales involucradas en distintas actividades ilícitas.

Entre sus principales fuentes de financiamiento se encuentran las extorsiones a comerciantes, empresas, transportistas y residentes, así como los secuestros, mediante los cuales exigen rescates económicos a familiares de las víctimas.

También participan en redes de tráfico ilícito de armas, municiones, drogas y combustibles, además de imponer pagos ilegales por el traslado de mercancías y pasajeros a través de los corredores que controlan.

Investigaciones de Naciones Unidas han documentado, asimismo, presuntos vínculos de algunas organizaciones con figuras políticas, económicas y de seguridad.

El informe de expertos de la ONU de marzo de 2026 cita estudios que estiman entre 60 y 75 millones de dólares anuales los ingresos derivados de la extorsión al transporte de contenedores. Se trata de una estimación sectorial, no de una cifra comprobada para la totalidad de las ganancias de las bandas.

Reclutamiento de menores: una de las principales preocupaciones

La incorporación de niños y adolescentes a las organizaciones armadas constituye otro aspecto de la crisis.

De acuerdo con UNICEF, el reclutamiento y utilización de menores por parte de bandas aumentó un 200 % durante 2025, en comparación con el año anterior.

Los informes describen situaciones en las que menores son incorporados mediante amenazas, coerción o incentivos económicos. La pobreza, la separación familiar y la falta de alternativas también aumentan su vulnerabilidad frente a estas organizaciones.

Algunos son utilizados en enfrentamientos armados, mientras otros realizan funciones auxiliares. Naciones Unidas advierte que muchos de estos menores también son víctimas de explotación y violencia.

Control territorial y enfrentamientos internos

La expansión de las bandas no se limita a los barrios de Puerto Príncipe.

En Artibonito, organizaciones como Gran Grif y Kokorat San Ras han sido vinculadas con ataques contra comunidades rurales, desplazamientos y agresiones contra la población.

En el departamento del Centro, 400 Mawozo y Canaan han consolidado su influencia sobre municipios y corredores comerciales. Esta expansión adquiere especial relevancia para la República Dominicana por la proximidad de algunas de esas áreas a la frontera común.

Banderas de Haití y República Dominicana, en contexto de la crisis haitiana y su impacto regional
Las banderas de Haití y República Dominicana ilustran el contexto regional de la violencia y el control territorial de bandas haitianas.

Sin embargo, no todas estas organizaciones mantienen relaciones estables. Los enfrentamientos registrados durante 2026 evidencian que los acuerdos entre bandas pueden romperse por diferencias territoriales y económicas.

¿Cómo afecta a la población haitiana?

El impacto de estas organizaciones va más allá de los enfrentamientos armados. El control de carreteras limita el comercio, dificulta el traslado de pacientes, interrumpe actividades escolares y restringe el acceso de organizaciones humanitarias.

Según el informe de expertos de Naciones Unidas de septiembre de 2026, Haití registraba aproximadamente 1,5 millones de desplazados internos como consecuencia de la crisis de seguridad.

El mismo documento señala que 3,165 personas murieron entre octubre de 2025 y abril de 2026 en el contexto de la violencia y las operaciones de seguridad.

La violencia sexual, los ataques contra viviendas y las amenazas contra quienes se resisten a pagar extorsiones también forman parte de las violaciones documentadas por organismos internacionales.

A esto se suma la proliferación de grupos de autodefensa, algunos de los cuales han sido señalados por cometer abusos, lo que añade nuevas dificultades a la situación de seguridad.

Las cifras de víctimas abarcan distintos responsables y circunstancias, por lo que no deben atribuirse en su totalidad a las bandas.

Los informes internacionales muestran que la crisis haitiana involucra múltiples organizaciones con estructuras e intereses propios. Aunque Viv Ansanm ha servido como mecanismo de coordinación entre grupos armados, las disputas internas y la expansión territorial evidencian que el fenómeno no puede explicarse únicamente a partir de un líder o de una sola coalición.

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