Tras la firma del histórico acuerdo de exención mutua de visado para titulares de pasaportes ordinarios entre la República Dominicana y la República de Azerbaiyán, este fascinante destino del Cáucaso se ha convertido en una nueva opción turística y de negocios para los ciudadanos dominicanos, quienes podrán ingresar y permanecer por un período de hasta 90 días.
¿Dónde queda Azerbaiyán?
Azerbaiyán es un país soberano situado en la región del Cáucaso meridional, en la encrucijada entre Europa Oriental y Asia Occidental. Limita con el mar Caspio al este, Rusia al norte, Georgia al noroeste, Armenia al oeste e Irán al sur. Su capital y centro neurálgico es Bakú, una metrópoli cosmopolita que combina una imponente arquitectura futurista con un casco antiguo declarado Patrimonio de la Humanidad.
¿Qué hacer y qué visitar en este destino?
La nación euroasiática destaca por su rica diversidad cultural, paisajes naturales únicos y una vibrante oferta turística:
Explorar Bakú (La “Ciudad de los Vientos”): Recorrer el casco histórico amurallado (Icherisheher), visitar el icónico Palacio de los Shirvanshahs y la Torre de la Doncella, y maravillarse con obras maestras de la arquitectura moderna como las curvilíneas Torres Flame y el Centro Cultural Heydar Aliyev, diseñado por la arquitecta Zaha Hadid.
Descubrir la “Tierra del Fuego”: Debido a sus abundantes reservas de gas natural, el país alberga fenómenos geológicos fascinantes como Yanar Dag (la colina que arde permanentemente) y los volcanes de lodo en el parque nacional de Gobustán, famoso también por sus petroglifos milenarios.
Aventurarse en las Montañas del Cáucaso: Los amantes del ecoturismo y los deportes de invierno pueden visitar regiones como Qabala o Shahdag, ideales para practicar esquí, hacer senderismo y disfrutar de paisajes montañosos espectaculares.
Disfrutar del Mar Caspio y la gastronomía: Relajarse en la costa de Bakú y saborear la rica gastronomía azerbaiyana, donde destacan platos emblemáticos como el plov (arroz especiado con cordero), los kebabs locales y el té negro servido tradicionalmente con dulces típicos.
Este nuevo puente de movilidad internacional abre las puertas para que los dominicanos descubran un destino exótico y lleno de contrastes históricos, impulsando además los intercambios comerciales y culturales entre ambas naciones.