Naciones Unidas.- EFE
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, repitió ayer, jueves, ante la Asamblea General de la ONU una fórmula recurrente: advirtió del peligro global que supone Irán y negó que su país esté cometiendo un genocidio en Gaza, al tiempo que atacó a Europa y reiteró que Cisjordania pertenece a Israel.
Minutos antes de que tomara la palabra, casi todos los representantes de decenas de países -entre ellos Sudán, Túnez, Líbano o Suiza- abandonaron la sala en medio de sonoros abucheos.
Su elocución, que duró unos 40 minutos durante los que el líder distorsionó datos e incluso mostró un beeper (recordando los que el servicio de inteligencia israelí hizo estallar, en septiembre de 2024, contra Hizbulá en Líbano), comenzó con Irán y terminó regresando a la Biblia.
“La destrucción de las instalaciones nucleares de Irán fue difícil (…) Pero para mí fue una de las decisiones más fáciles que he tomado como primer ministro, porque de no hacerlo todos estaríamos muertos”, afirmó el líder.
Además, calificó de “ironía suprema” que -tras haber comenzado junto a EE.UU una guerra contra Irán el pasado mes de febrero- Israel esté “defendiendo” también a esos países que hoy no quieren escucharle, y aseguró que muchos le habían dado las gracias en privado “por eliminar el programa nuclear de Irán”. “Acusar a Israel de genocidio es la mayor mentira del siglo”, exclamó el político conmemorando las acciones en Gaza.