
EL NUEVO DIARIO, PUERTO PLATA.- Este martes 22 de septiembre se cumplieron 23 años del terremoto de magnitud 6.5 ocurrido en la madrugada del 22 de septiembre de 2003, un movimiento telúrico que despertó sobresaltada a toda la población de Puerto Plata y provocó importantes daños estructurales en distintos puntos de la provincia.
El fuerte sismo es recordado por los ciudadanos que todavía mantienen en su memoria aquel instante de miedo e incertidumbre, cuando salieron de sus hogares despavoridos ante la violenta sacudida de la tierra.
Aunque el terremoto dejó una víctima mortal, sumió a “La Novia del Atlántico” en estado de emergencia debido a los múltiples daños registrados en estructuras públicas y privadas. Entre las edificaciones afectadas también estuvo el antiguo muelle marítimo, que resultó partido en dos.

A las múltiples réplicas que se produjeron durante casi una semana se sumó el temor de la población, por lo que muchos ciudadanos optaron por dormir en los patios de sus viviendas, mientras las iglesias se llenaban de personas que clamaban a Dios e imploraban misericordia ante la situación provocada por el desastre natural.
El impacto del movimiento telúrico también provocó el colapso de edificaciones públicas, entre ellas la sucursal principal del Banco de Reservas, ubicada en la esquina de las calles San Felipe y John F. Kennedy, hoy Profesor Juan Bosch, cuya estructura se derrumbó completamente.
El sismo ocasionó, además, severos daños estructurales en varios centros educativos y dejó sin aulas a más de 20,000 estudiantes de San Felipe de Puerto Plata. Entre los planteles afectados se encontraban los liceos Gregorio Urbano Gilbert (Plan Reforma) y José Dubeau, así como la escuela Virginia Elena Ortea, entre otros.
Ante esta situación, las autoridades educativas locales, encabezadas en ese momento por la profesora Rosa Dúncan Smith (Rochi), quien dirigía el Distrito Escolar 11-02 de Puerto Plata, buscaron alternativas para garantizar la continuidad de la docencia de los estudiantes cuyos planteles habían sido afectados.

Como parte de las medidas adoptadas, fueron alquilados espacios en los pabellones de la Plaza del Atlántico, ubicada frente al Mercado Público, además de habilitarse aulas en los recintos locales de las universidades Organización y Método (O&M) y Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
Estas acciones permitieron que cientos de estudiantes pudieran continuar recibiendo docencia y evitaron la interrupción del año escolar.
Ayuda del Gobierno
La asistencia a Puerto Plata por parte del Gobierno, encabezado en ese momento por el presidente Hipólito Mejía, también fue inmediata. El Estado destinó más de RD$500 millones para atender a los damnificados, reparar y construir viviendas y distribuir raciones alimenticias.
Se recuerda que el presidente Mejía viajó a Puerto Plata acompañado de los entonces ministros de Obras Públicas, Salud Pública y Agricultura, Miguel Vargas Maldonado, José Rodríguez Soldevila y Eligio Jáquez, respectivamente.
Durante su visita, el mandatario recorrió las zonas afectadas junto a la gobernadora provincial, Ginette Bournigal y el alcalde de Puerto Plata, Ramón Ortiz Lizardo.
El terremoto ocurrido la madrugada del 22 de septiembre de 2003 en San Felipe de Puerto Plata puso de relieve la vulnerabilidad sísmica de la República Dominicana y dejó al descubierto debilidades en las estructuras de construcción.
El fenómeno también contribuyó a reforzar la atención sobre la necesidad de aplicar criterios de construcción sismorresistente en el país, ante el riesgo de futuros movimientos telúricos.
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