BRUNO ROSARIO CANDELIER

Para escribir lo que ha escrito Ruth Vera en esta obra narrativa la autora tiene que ser una gran observadora de la realidad. Eso estimo porque ella lo valora todo, lo vive todo, lo goza todo y lo sufre todo, de tal manera que ella combina el “dolorido sentir” del que hablaba Garcilaso de la Vega, y el “gozoso sentir” que propone la estética del Interiorismo, ya que lo siente todo, y, en tal virtud, puede hablar de todo y entenderlo todo, por lo cual escribe de variados temas y motivos, como se presentan en esta obra titulada El Cirineo ((Ruth Vera, El Cirineo y otras minificciones, Santo Domingo, Publicaciones Libertad, 2025), narrativa que revela su talento creador y su valoración de la realidad con una cabal comprensión de lo viviente y, en tal virtud, muestra una cosmovisión intelectual, moral, estética y espiritual.

Como en la Biblia, la narrativa de Ruth Vera aborda variados temas y motivos, historias y conflictos, ideales y sueños, aspiraciones y delirios, verdades y sentidos que dan cuenta de su talento creador, su formación y su espiritualidad, su talento y su creatividad, plasmados en las diferentes formas y modales narrativos con un lenguaje claro, sugerente y edificante, y, como en los relatos de la Biblia, la agraciada autora da cuenta de la realidad social y cultural, estética y espiritual, una singular manera de plasmar una visión intelectual, moral y espiritual mediante el arte de la narración con la elegancia de una creación narrativa con el sentido que emociona y la forma que embellece.

Para el lector de narrativa que se complace en textos breves, en esta obra de Ruth Vera se sentirá a gusto porque cada tema es tratado con la mayor brevedad, y, desde luego, cada narración es ejemplo de propiedad y belleza, con aliento cautivador en virtud de un ideal a la luz de la conciencia para concitar una emoción estética con fruición espiritual, meta de la literatura fundada en los principios de la sabiduría y el amor, como es la intención que mueve el talento de esta joven escritora que se vale de la palabra para formalizar el sentido de un ideal edificante y ejemplar.

Inspirarse en la vida real para escribir una obra literaria es una manera de reconocer el fundamento moral y espiritual de la cultura que fundamenta un comportamiento y una creación con los valores de un pensamiento edificante y una espiritualidad ejemplar, como lo ha encauzado Ruth Vera en esta narración, cauce de su talento literario y fuero de su intuición espiritual con un sentido orientador mediante hechos y personajes que ilustran, con su conducta, lo que una narración puede sugerir a favor de la sensibilidad y la conciencia y, desde luego, la inspiración de esta joven escritora revela su talento creador en una narración edificante, luminosa y ejemplar.

Ruth Vera tuvo la inteligencia para aprovechar los variados temas cuya ocurrencia sugieren un enfoque diferente a la luz de los principios y valores, que empata a hechos y conceptos para sugerir actitudes y comportamientos afines a la cultura que valoramos con los ideales que profesamos, conforme exponen los hechos ficticios, ilustraciones poéticas o ejemplos fabulados en diferentes formalizaciones estéticas, como el siguiente caso titulado “Mujer de Lot”, pretexto para plasmar lo que la inteligente narradora valora y sugiere mediante el arte de la creación verbal:

“Miraste atrás con coraje, porque preferías mil veces convertirte en sal, que pasar tus días vagando con el hombre que te arrebató tu identidad. Preferías mil veces convertirte en sal, que pasar el resto de tu vida con el hombre que te robó tu libertad. Preferías mil veces convertirte en sal, que seguir viviendo sin vivir. Mientras recuento la historia creo entenderte. Merecías amor, merecías respeto, merecías ser recompensada por tu entrega y tu dedicación; sin embargo, al tomar esta decisión se marcó en la historia solo la peor parte, aquella que la gente menciona y repite: que desobedeciste el mandato divino. Pero nadie te defendió ni vio el cambio entre la mujer de la juventud y la de ese momento. Nadie nunca indagó por tus motivos. Entiendo que mirar atrás no fue la mejor opción para salir de aquella cárcel, pero finalmente, no fue la sal quien arruinó tu vida” (Ruth Vera, El Cirineo, pp. 14-15).

Cada uno de los textos de Ruth Vera tienen un sentido de reflexión y encanto para que reparemos el valor de la realidad, lo que los hechos y vivencias entrañan, lo que la obra del Padre de la Creación importa y sugiere para hacer de la existencia humana lo que cada uno ha de concebir y valorar del fluir de lo viviente. Sirva como ejemplo de ilustración el episodio de “Cirineo” cuyo protagonista fue obligado a auxiliar al Cristo del Gólgota a tomar la cruz, lo que sucedió sin esperarlo y pautó un ejemplo que enseña que en la vida hay circunstancias inesperadas en las que no siempre tendremos la ocasión de contar con quien nos auxilie en los momentos cruciales de la existencia. En una de sus admirables canciones Anthony Ríos le advierte a la mujer de su sueño que si se casa sin ser correspondida no espere un Cirineo que le ayude con la carga de la pesada cruz de un matrimonio sin amor. Algo similar a lo que advierte la gallarda narradora de esta obra, como se puede apreciar en la siguiente narración:

Ruth Vera, Ibeth Guzmán y Marivell Contreras junto a los profesores María Carla Picón y Valentín Amaro en el taller literario de la PUCMM.

“Nos acercamos para ver qué sucedía. “¡Crucifíquenlo!”, escuchaba. Me pareció extraño, pues antes se decían maravillas de este hombre y ahora simplemente los escuchaba desearle la muerte. Mientras iban, entre la multitud, un guardia me miró y lo miró varias veces. Me dijo que me acercara, pero me negué, pues estaba al cuidado de mis hijos. Insistió, con actitud agresiva. Me tomó por mis ropas y me obligó a llevar el madero de aquel que se dirigía al Gólgota. Cargué el madero durante todo el camino restante. Sudaba. Estar agotado no era excusa para detenerme. Me forzaban y maltrataban como a un animal” (Ruth Vera, El Cirineo y otras minificciones, p. 17).

Esta ejemplar creación narrativa y poética de Ruth Vera es un peculiar popurrí, como esas canciones que mezclan diversos ritmos y recursos expresivos para variar melodías y formatos musicales. La agraciada autora de esta novedosa narrativa titulada El Cirineo y otras minificciones emerge al escenario de las letras abordando poemas y narraciones, haikús y brevedades, comentarios y sutilezas para hacer del arte de la creación verbal una variedad formal y conceptual, estética y espiritual con un sentido de edificación y una valoración de criterios que edifican y orientan mediante la palabra oportuna y la emoción concurrente, lo que la hace diferente, original y creativa, como este ejemplo que confirma el talento creador de Ruth Vera:

“El horóscopo en literatura se refiere a la representación y exploración de las creencias astrológicas y su influencia en la vida de las personas, a menudo a través de personajes, tramas o temas que se relacionan con los signos zodiacales. La astrología, que estudia la posición de los astros y su supuesta influencia en los eventos humanos, ha sido una fuente de inspiración para muchos autores a lo largo de la historia” (Ruth Vera, El Cirineo, p. 37).

Bruno Rosario Candelier, Ruth Vera y Leopoldo Minaya.

Ruth Vera es una de las narradoras más jóvenes de la actual generación de escritores dominicanos, publicó El Cirineo y otras minificciones, narrativa que incluye diversas manifestaciones creadoras como el haikú que es una forma poética inventada por los japoneses y que tiene tres versos distribuidos en las siguientes cantidades: 5, 7, cinco sílabas por verso, y entonces como creación poética que refleja un instante o una imagen de la realidad, se centra en manifestaciones de la naturaleza y trata de generar una singular sensación en el lector de manera que le impacte alguna manifestación de la realidad sensorial como este haikú titulado “Creador” cuyo sentido ilumina y edifica: “Imagen suya/ diseñados del polvo/ eterno amor” (El Cirineo, p. 44).

Asimismo, la narradora y poeta de esta obra creación literaria, una obra narrativa titulada El Cirineo, enfoca el valor de los aforismos, que son enunciados breves que expresan sentencias y conceptos, mediante términos breves, rotundos y elocuentes, con un significado que impresiona y un valor que edifica, como decir lo siguiente:

“Ciertamente, una verdad a medias es más letal que una mentira” (El Cirineo, p. 60).

Se trata de una creación hecha con pocas palabras con el fin de impresionar y al mismo tiempo con la intención de edificar. También la autora hace uso del epitafio, un texto escrito que se suele poner en las lápidas de los cementerios y que procuran testimoniar algún concepto vinculado con el difunto, y entonces al hacer uso de varios epitafios presenta el titulado “Epitafio a mi padre” cuyo contraste resalta y sorprende:

“Tú me recibiste al nacer, sonriendo; yo te despido al morir, llorando” (El Cirineo, p. 66).

Son varias y admirables las manifestaciones escriturales de este texto de Ruth Vera, como por ejemplo las adivinanzas, que constituyen en nuestra cultura tradicional un medio de pasatiempo para entretener, ya que eran pocas las variaciones y oportunidades que había en la comunidad rural, aldeas y villorrios, para concitar atracción y encanto, razón por la cual las adivinanzas reflejan un talento creador de quien las inventa porque tienen un lenguaje figurado y un sentido lúdico, como este ejemplo:

“¿Qué es lo único que empieza por arriba y termina por abajo? (El Cirineo, p. 82)

A cuya interrogante la respuesta es el hoyo. Son, por tanto, numerosas las vertientes escriturales que Ruth Vera aborda y presenta en esta admirable obra donde incluye anuncios clasificados -otra manifestación de la sociedad tradicional- donde un carro anunciador daba cuenta de lo que acontecía en la comunidad, como la venta de algo, la celebración de una misa o el anuncio de una información luctuosa. Esos anuncios suelen ser breves, diversos y de naturaleza variada. Observen esta perla de Ruth Vera:

“Atención a todas las chicas serias, responsables y con deseo de superación: NO crucen la cerca; hay hombres sueltos” (El Cirineo, p. 89).

La autora es ingeniosa porque enfoca lo que llama la atención y, desde luego, se puede escribir, como el hecho de canalizar lo que se llama esquela mortuoria para anunciar, con un tono melancólico y una reflexión para pensar, mediante la información de alguien que ha desaparecido, como este ejemplo:

“Con profundo pesar, lamentamos el fallecimiento del Sr. Cornudo, un defensor incansable del machismo en la comunidad. Sus restos serán velados desde que llegue a la casa. Su esposa lo espera con ansias. ¡Ese malnacido!” (El Cirineo, p. 94). O esta otra muestra de su creatividad:

“La sociedad lamenta el fallecimiento a destiempo de la Sra. Paciencia. Sus familiares y amigos se lo advirtieron, pero no hizo caso y se fue adelante. Paz a sus restos” (El Cirineo, p. 95).

En la variedad de narraciones y poemas que presenta la ingeniosa autora de esta obra están las viñetas poéticas que, en las obras de otros tiempos, se consignaban al comienzo de una obra, por ejemplo: “La nieve vestía los pinos, mientras tus ojos desvestían mi alma” (El Cirineo, p. 103).

Asimismo, la talentosa narradora de esta obra se vale de variados recursos narrativos para enaltecer el brillo de su inspiración, como la creación de iluminados conceptos escritos en haikús, como el titulado “Creador” (El Cirineo, p. 44):

Imagen suya 

Diseñados del polvo

Eterno amor.

Eros y Tánatos atizan la sensibilidad estética de Ruth Vera y endosan el talento creador de esta agraciada creadora que hace de sus vivencias entrañables y de su experiencia de vida la fuente inspiradora de su creación. En efecto, esta obra literaria que nuestra gallarda autora tituló Cirineo, como quien se siente obligada a auxiliar a otros en su cruz tan pesada, confirma que Ruth Vera tiene talento para la creación, sabe narrar y poetizar con belleza y esplendor, profundiza con la intuición de imágenes y conceptos en mensajes orientadores, al tiempo que ilumina y formaliza sus ideales y principios en versos elocuentes y párrafos edificantes, escritos con la propiedad gramatical y la belleza formal según el arte de la narración. El variado y ejemplar registro temático y formal de esta hermosa y edificante narradora confirma la calidad de la inventiva literaria de Ruth Vera cuya creación le ha granjeado un singular sillón en el parnaso de las letras dominicanas.

Bruno Rosario Candelier

Santuario estético del Interiorismo. Moca, Ateneo Insular, 10 de agosto de 2026.

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