La comunidad LGBTIQ+ celebra cada año en el ámbito internacional y nacional la caravana del orgullo, actividad que muestra la lucha de personas con distintas identidades de género y orientaciones sexuales por el derecho a condiciones igualitarias sin exclusión ni discriminación.

He participado en celebraciones del orgullo LGBTIQ+ en varios países y República Dominicana. Recientemente estuve en Suecia y coincidió con la celebración que se hizo en Estocolmo. Fue sorprendente. La caravana contó con una masiva participación de personas, familias y parejas tanto de la comunidad LGBTIQ+ como heterosexuales que apoyaron la actividad. Se indicó que cerca de unas 50,000 personas participaron en la marcha y aproximadamente medio millón de familias y personas de diferentes edades apoyaron desde calles, avenidas, negocios y parques.

Lo más impactante es el apoyo del Estado sueco a la celebración. La bandera del orgullo ondeaba en instituciones públicas y privadas, restaurantes, universidades, autobuses, tranvías, reconociéndose el derecho que tiene la comunidad LGBTIQ+ de expresarse, manifestarse y reclamar sus derechos.

Lamentablemente, este no es el caso en República Dominicana. La comunidad LGBTIQ+ no cuenta con apoyo del Estado ni con la penalización desde el Código Penal de prácticas de discriminación y violencia que sufren cotidianamente. Son innumerables los casos de bullying, acoso sexual, maltrato físico y psicológico, violencia y exclusión que vive población adolescente, joven y adulta LGBTIQ+ en sus familias, escuelas, hospitales, clínicas, comunidades, autobuses, caminando por la ciudad y otros escenarios. Lo mismo ocurre con personas afrodescendientes que sufren doble discriminación por su color de la piel y por su orientación sexual.

Estos actos delictivos no son perseguidos ni judicializados La respuesta es la indiferencia y el silencio, como en muchos casos de crímenes de odio perpetrados contra mujeres trans.

La libertad de construir relaciones afectivas de pareja desde el matrimonio en condiciones igualitarias a parejas heterosexuales es una demanda requerida por la comunidad LGBTIQ+ acogida en muchos países y negada en RD.

La lucha por el respeto de los derechos de las personas LGBTIQ+ no es exclusiva de esta comunidad, beneficia a toda la ciudadanía en el ejercicio pleno de sus libertades y derechos, dimensiones trascendentales del ejercicio de la democracia y cohesión social.

El movimiento LGBTIQ+ tiene la demanda y necesidad de que sus derechos se tomen en cuenta en las leyes y programas sociales del país. La penalización de las prácticas discriminatorias, exclusión social, violencia y crímenes de odio contra las personas LGBTIQ+ debe integrarse en el nuevo Código Penal junto con otras contra las personas afrodescendientes por su color de la piel, migrantes haitianas, mujeres, condiciones de discapacidad, adultas mayores, niñez y adolescencia.

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