Redacción Internacional.- La creencia de que los ciclos menstruales de mujeres que conviven terminan sincronizándose se ha mantenido durante décadas, pero la evidencia científica disponible no confirma que exista una conexión biológica que provoque esa coincidencia.
Una revisión de Cleveland Clinic, que recoge explicaciones de la ginecóloga Stacie Jhaveri, señala que compartir vivienda, pasar mucho tiempo juntas o mantener una relación cercana no modifica la duración ni la frecuencia de la menstruación.
De dónde surge la creencia
La llamada sincronización menstrual ganó notoriedad en 1971, cuando la investigadora Martha McClintock publicó un estudio realizado con 135 estudiantes de Wellesley College que vivían en una misma residencia universitaria.
El trabajo sugirió que las fechas de menstruación de las participantes parecían acercarse con el paso del tiempo, fenómeno que posteriormente fue conocido como “efecto McClintock”.
Sin embargo, investigaciones posteriores no lograron reproducir de manera consistente esos resultados. Además, especialistas cuestionaron aspectos metodológicos y estadísticos del estudio original, debilitando la hipótesis de que la convivencia provoque una verdadera sincronización de los ciclos.
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Por qué los períodos pueden coincidir
Jhaveri explica que los ciclos menstruales no duran exactamente lo mismo todos los meses y pueden variar de una persona a otra debido a fluctuaciones hormonales.
Esa variación hace posible que los períodos de dos mujeres coincidan durante determinado tiempo y luego vuelvan a separarse.

Por ejemplo, si una persona tiene ciclos más cortos y otra ciclos más largos, sus fechas pueden cruzarse en algún momento sin que exista una influencia entre ambas.
“La menstruación no funciona así”, indicó Jhaveri al explicar que las coincidencias no representan una coordinación biológica.
¿Las feromonas pueden influir?
Otra teoría relacionada con la sincronización menstrual apunta a las feromonas, sustancias químicas que pueden influir en determinados comportamientos o procesos biológicos de algunas especies animales.
No obstante, hasta ahora no existe evidencia científica sólida de que las feromonas humanas provoquen una sincronización de la menstruación, según la revisión de Cleveland Clinic.
Aunque se ha planteado como una posible explicación, la especialista advierte que continúa siendo una hipótesis sin respaldo suficiente.
Factores que sí alteran el ciclo menstrual
A diferencia de la convivencia, existen factores que sí pueden provocar cambios en la menstruación.
Entre ellos se encuentran los anticonceptivos hormonales, el estrés intenso o prolongado, algunas enfermedades crónicas, trastornos de la alimentación y el ejercicio físico de alta intensidad, especialmente cuando está acompañado de una alimentación insuficiente.

Condiciones como los trastornos tiroideos, la diabetes o la depresión también pueden influir en la regularidad del período.
Cleveland Clinic recuerda que ciertas variaciones del ciclo pueden considerarse normales. Sin embargo, cuando aparecen cambios importantes, ausencias frecuentes de la menstruación o irregularidades diferentes al patrón habitual, recomienda consultar con un profesional de la salud.
La evidencia disponible indica que cuando dos mujeres menstruan en fechas similares, se trata generalmente de una coincidencia derivada de la variabilidad natural de los ciclos y no de una sincronización provocada por la convivencia.
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