“Cada crítica, cada comentario feo, lo que hicieron fue hacerme más fuerte”, así resume Liranyi Alonso los momentos difíciles que marcaron su camino en el atletismo. Durante años escuchó que era demasiado pequeña para destacar en la pista y tuvo que enfrentar comentarios sobre su físico que, para muchos jóvenes, habrían sido suficientes para abandonar sus sueños.

Sin embargo, en el Estadio Olímpico Félix Sánchez, durante los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, aquella joven que alguna vez fue cuestionada transformó cada duda en velocidad. Con apenas 20 años, conquistó la medalla de oro en los 100 metros planos con un tiempo de 11 segundos y 10 centésimas, convirtiéndose en una de las grandes protagonistas del deporte dominicano.

La atleta oriunda de La Vega cerró una jornada histórica al subir a lo más alto del podio y conquistar cuatro medallas de oro en la cita regional, una actuación que confirmó su talento y la proyecta como una de las grandes figuras del atletismo nacional.

Pero para Liranyi, la verdadera carrera no comenzó en aquella final de los 100 metros. Su batalla inició mucho antes: en los entrenamientos silenciosos, en las madrugadas de sacrificio y en los días en que tuvo que demostrar que las dudas de otros no definían su destino.

“Muchos entrenadores me dijeron que no iba a llegar porque soy muy pequeña. En la escuela también me hacían comentarios sobre mi cuerpo”, recordó.

Lejos de detenerla, esas palabras se convirtieron en motivación. Cada crítica terminó transformándose en impulso para continuar trabajando y demostrar su capacidad dentro de la pista.

“Cada crítica, cada comentario feo, cada cosa que me hacían para derrumbarme, lo que hicieron fue hacerme más fuerte”, expresó.

Una decisión que cambió su destino

Su historia en el atletismo comenzó con una decisión que parecía sencilla. Cuando su madre le preguntó si prefería estudiar inglés o practicar un deporte, eligió entrenar, sin imaginar que años después estaría celebrando una medalla de oro frente a miles de dominicanos.

Durante ese proceso, asegura que el respaldo de su familia fue fundamental. Aunque prefiere mantener su vida privada alejada de los reflectores, reconoce que sus padres estuvieron presentes en cada etapa de su formación.

“Con mi padre, con mi madre, desde siempre apoyándome ahí”, manifestó.

Ese acompañamiento fue clave en los momentos más exigentes, cuando las lesiones, la presión competitiva y las expectativas podían convertirse en obstáculos para una atleta que apenas comenzaba a construir su camino.

A ese apoyo se suma el de su entrenador, José Rubio, a quien reconoce como una figura esencial en su desarrollo deportivo. Bajo su dirección, Liranyi ha fortalecido su técnica y aprendido a competir con mayor confianza y madurez.

“Me ha ayudado a llegar hasta donde estoy”, afirmó.

Una mirada puesta en el futuro

Aunque actualmente su prioridad es el atletismo de alto rendimiento, la velocista también tiene otras metas personales. Terminó sus estudios de bachillerato y espera iniciar una carrera universitaria en el futuro. La medicina, especialmente la cirugía, es una de las áreas que despierta su interés.

Después de su consagración en Santo Domingo 2026, Liranyi ya mira hacia nuevos desafíos: el Mundial, los Juegos Panamericanos y los Juegos Olímpicos, competencias en las que sueña seguir representando a República Dominicana.

“Con Dios, con mi entrenador y con mi familia, nos vamos a ver en todos”, expresó.

Más allá de las medallas, su mayor deseo es convertirse en inspiración para otros jóvenes que alguna vez escucharon que no podían lograrlo. Su historia demuestra que el talento, acompañado de disciplina y perseverancia, puede abrirse paso incluso cuando existen dudas alrededor.

“Me encantaría contar mi historia. No me rendí, sigo aquí y voy a seguir luchando hasta el final”, resaltó.

Antes de concluir, dejó un mensaje para las familias que acompañan a futuros atletas:

“Si sus hijos les dicen que quieren practicar algún deporte, no les quiten ese sueño de luchar y de ser alguien en la vida”.

Detrás de cada medalla existe una historia de esfuerzo, sacrificio y esperanza. La de Liranyi Alonso es la historia de una joven que convirtió las críticas en fuerza y las dudas en velocidad

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