Marisol Almonte, psicóloga experta en gestión humana y mentora de imagen. (Foto: El Nuevo Diario)
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-La psicóloga experta en gestión humana y mentora de imagen, Marisol Almonte, aseguró que la elegancia no depende del dinero ni de utilizar prendas de marcas reconocidas, sino de proyectar una imagen coherente con el contexto, mantener una buena actitud y cuidar detalles básicos de la presentación personal.
Almonte explicó que uno de los errores más comunes al vestir es no tomar en cuenta el lugar, la ocasión y el propósito de cada persona. En ese sentido, recomendó respetar los códigos de vestimenta y proyectar la imagen de la posición profesional a la que se aspira. “La elegancia se trabaja”, afirmó.
La especialista señaló que una buena imagen puede construirse sin realizar grandes inversiones, siempre que la ropa esté limpia y planchada, el calzado bien cuidado y el cabello organizado. Asimismo, indicó que el exceso de accesorios y la falta de coherencia con el entorno pueden afectar la percepción que generan las personas.
También destacó que la imagen personal va más allá de la vestimenta e incluye la actitud, los modales y la forma de comunicarse, incluso en plataformas digitales. “Tu valor no depende de la ropa, pero sí de la valoración que vas a recibir allá afuera”, expresó.
Almonte ofreció esas informaciones durante una entrevista realizada por la comunicadora Krismeli Brito Padilla, en el programa “Con la Dra. Controversia”, transmitido a través de la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa)
En ese sentido, sostuvo que la primera impresión influye de manera determinante en las oportunidades personales y profesionales, ya que las personas se forman una percepción inicial en pocos segundos.
Además, recomendó conocer la colorimetría personal para elegir los tonos que armonicen con el color de piel y recordó que el cabello, los accesorios y la postura también forman parte de una imagen equilibrada.
Asimismo, consideró que la clase y la elegancia pueden desarrollarse con el tiempo, ya que responden a la personalidad, la educación, los modales y la forma en que cada persona se comporta, más que al costo de la ropa que utiliza.
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