El presidente Ulises Heureaux se pasó la Nochebuena de 1898 en Jacmel, Haití, donde fue recibido por distinguidas familias de aquella localidad, entre ellas los Madsen y los Beazley.

Llegó el 20 de diciembre en el vapor Presidente, que bordeó las costas de Azua, Barahona y Pedernales, pasando luego frente a la planicie de Anse-A-Pitre; bordeó Grand-Grosier, Belle-Anse y Marigot. Ya se ocultaba el sol cuando el barco ancló en el puerto de Jacmel.

El 13 de diciembre, el general Heureaux le había escrito a su padre D´Assas:

“Mi querido padre

Un compromiso contraído hace algún tiempo me obliga a salir en estos días para Jacmel.

Eso me imposibilita para asistir como sería mi deseo al matrimonio de mi hermana Lisa.

Yo hago votos porque tanto ella como su futuro esposo sean felices en el nuevo estado que van a adoptar.

Deseándole felices Pascuas y pidiéndole la bendición me suscribo de Ud. Afmo, hijo. Ulises”.

Todo el viaje fue preparado por el cónsul en Jacmel, José Manuel Pérez, quien se encargó de buscar el alojamiento y preparar el recibimiento, con las instrucciones de evitar cualquier rito oficial, pues se trataba de una visita privada. La señora Appoline Beazley le había rogado a Heureaux que se alojara en su casa, pero él prefirió alquilar una casa frente al mar, donde se quedó junto a sus más cercanos colaboradores.

El presidente de Haití, general Tirésias Simon Sam, había sido informado por el jefe de Estado dominicano de su visita a Jacmel. En carta del 16 de diciembre, el presidente Sam le dice:

“Yo lo acompaño de todo mi corazón con vuestra visita a la amable ciudad, esperando que no sea perturbado vuestro deseo de mantenerla al incógnito. Como Usted lo pidió, las instrucciones han sido dadas, para que no haya ningún rito oficial como se prevé en tales ocasiones”.

En Jacmel, el presidente disfrutó la Navidad. Asistió a banquetes, participó en bautizos de niños hijos de sus amigos de allí y asistió a fiestas en su honor. En la casa de la familia Beazley pasó la cena de Nochebuena.

El recibimiento a Heureaux en Jacmel fue tan amistoso, que el poeta Charles Moravia le escribió un poema, en el que le manifestaba que el pueblo de Jacmel lo amaba y estaba feliz de haberlo recibido. (Poema completo en mi obra El presidente Heureaux y los gobiernos haitianos -1887-1899).

El general Heureaux estuvo en Haití hasta el 27 de diciembre. Salió en la madrugada y en el trayecto se detuvo en Barahona y Azua.

La visita del presidente Heureaux a Jacmel generó una misteriosa premonición. El error de un telegrafista hizo que el cónsul alemán, Von Krossig, propagara la falsa noticia del asesinato del mandatario, en el puerto de Jacmel. El periódico norteamericano “The Rome Daily Sentinel”, publicó un cable con el siguiente título: “Rumor Asesinato de Presidente…Un despacho recibido hoy desde Cabo Haitiano informa de un rumor que da cuenta del asesinato del Presidente de Santo Domingo, Ulises Heureaux…”

El mismo periódico decía que el ministro de Estados Unidos en Haití, señor Powell, había cablegrafiado, el día 19, a las 10:57 p.m, al Departamento de Estado, dando cuenta del asesinato del presidente dominicano en Haití, pero unos minutos después envió otro cable desmintiendo la información.

El señor Carlos Castillo, amigo íntimo del presidente, residente en Haití, le escribió desde Puerto Príncipe, el 21 de diciembre: “tenga cuidado, pues esa noticia alarmante puede ser una idea frustrada”.

El día 29, el señor J.S Marsán, cónsul en Cabo Haitiano, le escribió lo siguiente:

“¡Por Dios y por la ceniza de Fefa, deje de exponer su vida por complacer a amigos que para mí no son más que indiferentes y especuladores…tengo la convicción que el rumor que hicieron correr sobre tu persona en ésta, el 19, fue una tentativa bien combinada entre el Príncipe y América, y con la seguridad que tenían ello del cumplimiento del acto infame…”

Sin embargo, ese no fue el último viaje de Heureaux a Haití. El 27 de mayo de 1899, casi dos meses antes de ser asesinado, salió en el vapor Presidente para el Norte de Haití, y el día 28 se reunió en la Mole de Saint-Nicolas con el presidente haitiano Simon-Sam. En ese lugar se firmó una convención, para tratar el asunto de la delimitación fronteriza.

A su retorno, el presidente dominicano visitó Cabo Haitiano, donde fue recibido con gran algarabía por las autoridades y los habitantes de esa localidad.

El 26 de julio de 1899, caía abatido en la ciudad de Moca, hoy provincia Espaillat, el hombre que se había forjado como soldado, en el campo de batalla en la Guerra de la Restauración, hasta llegar a la más alta cúspide del poder, para luego convertirse en un férreo dictador.

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