Expresidente de Anadegas, Juan Ignacio Espaillat. (Foto de Wandel Almonte).
Analizando noticia… por favor espera.
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Aunque la banca dominicana no participó en la reunión celebrada este martes entre el Gobierno y la Asociación Nacional de Detallistas de Gasolina (Anadegas), ni se ha pronunciado sobre el conflicto, el gremio mantiene la esperanza de que en los próximos 30 días se alcance un acuerdo sobre las comisiones que cobran las empresas administradoras de los verifones por los pagos con tarjetas.
El expresidente de Anadegas, Juan Ignacio Espaillat, calificó el encuentro como un diálogo de ausentes, al señalar que los principales actores del conflicto, los bancos y las empresas intermediarias de los pagos electrónicos, no estuvieron presentes. Sin embargo, valoró la disposición del ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón, de intervenir para buscar una salida al problema.
“El ministro de Industria y Comercio está lleno de buenas intenciones, yo lo apoyo. El Gobierno es quien dirige el Estado; ahora, el Estado tiene brazos poderosos que nadie los dobla, entonces el Gobierno tendrá que dedicarse a fondo a ver cómo le dobla el brazo a la banca y a los manejadores de tarjeta”, expresó.
El experto realizó estas declaraciones durante una entrevista concedida en el programa “El Nuevo Diario AM”, que transmite la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa).
Juan Ignacio Espaillat advirtió que, si no se logra un acuerdo al término del plazo establecido, alrededor de 270 estaciones adicionales están en la disposición de sumarse al reclamo de Anadegas, para un total de más de 1050 distribuidores que no cobrarían con tarjeta.
“De no llegar a un acuerdo, se va a incrementar la probabilidad de que se marchite el negocio; la calidad del servicio va a disminuir. Y finalmente, Anadegas deberá tomar una decisión que, en este caso, las demás empresas que están verticalizadas y no son miembros de Anadegas, pero que operan una cantidad de estaciones, se han alineado a la necesidad de que se ajuste esa intermediación de los bancos”, puntualizó.
Asimismo, Espaillat sostuvo que el problema de las comisiones impacta directamente la rentabilidad de las estaciones de combustibles y, a largo plazo, podría afectar la calidad del servicio que reciben los consumidores.
Explicó que, por cada galón de combustible vendido, los detallistas obtienen un margen aproximado de 25 pesos. Sin embargo, de esa cantidad deben destinar alrededor de siete pesos al pago de las empresas procesadoras de tarjetas, por lo que les quedan 18 pesos para cubrir todos los costos operativos.
A esto sumó el hecho de que las estaciones enfrentan pérdidas naturales de combustible por evaporación y contracción volumétrica. Argumentado que, según cálculos, de cada 1,000 galones comprados solo pueden comercializarse alrededor de 982, debido a que cerca del 1.95 % del producto se pierde durante el proceso de almacenamiento y venta.
“Cuando usted pierde el 1.95%, redondeándolo en un 2%, perdió 7 pesos más; por lo tanto, de los 18 pesos le quedaron 11 pesos y con esos 11 usted tiene que operar y cumplir con la ley”, agregó.
Puntualizó que, con este esquema, para que una estación pueda alcanzar niveles adecuados de rentabilidad, debe vender más de 100,000 galones mensuales, pero el promedio de ventas del sector ronda apenas los 23,000 galones, por lo que muchas estaciones operan en déficit.
Durante la entrevista, el expresidente de Anadegas aclaró que la intención no es crear dificultades a los usuarios, sino garantizar que el negocio de las estaciones de combustibles pueda seguir ofreciendo un servicio de calidad, con una infraestructura segura para los jóvenes y para toda la población.
Insistió en que el margen de intermediación debe ajustarse a la actividad que se desarrolla, ya que considera injustificado que en República Dominicana las comisiones de los manejadores de tarjetas estén por encima de las que se aplican en la mayoría de los países.
“Porque ha habido toda una corriente de que el uso de la tarjeta de crédito y de débito, el que tiene que asumir el costo de la intermediación bancaria es el negocio; no así sucede en otros países”, sostuvo.
Relacionado