El Gobierno portugués confirmó este viernes la llegada, en las próximas horas, de una unidad militar española especializada en apoyo a las operaciones contra incendios forestales, dentro de la ayuda solicitada por Portugal tras activar el Mecanismo Europeo de Protección Civil y los acuerdos bilaterales con España y Marruecos ante el elevado riesgo que afronta todo el país.
El secretario de Estado de Protección Civil, Rui Rocha, explicó en el programa del canal de televisión SIC Notícias que el contingente español estará formado por una unidad militar española de emergencia, con una treintena de vehículos, y precisó que no trabajará directamente en la extinción de las llamas, sino que realizará tareas de vigilancia, reconocimiento, rescate y apoyo operativo, capacidades que consideró esenciales en el actual escenario.
Rocha explicó que es la primera vez que Portugal recurre al dispositivo militar enviado por España y subrayó que la cooperación entre ambos países resulta especialmente importante en un contexto en el que los incendios forestales son cada vez más frecuentes y extremos en la Península Ibérica.
El responsable de Protección Civil indicó que el contingente español permitirá a las autoridades portuguesas mantener desplegados medios en todo el territorio, sin necesidad de trasladarlos continuamente entre diferentes regiones, una de las razones que llevaron al Ejecutivo a solicitar ayuda exterior antes de agotar su propia capacidad de respuesta.
Respecto a la evolución de los incendios, Rocha describió una situación «muy crítica» debido a la combinación de temperaturas muy elevadas, humedad muy baja y viento, unas condiciones que favorecen una rápida propagación del fuego y que, según las previsiones meteorológicas, se mantendrán al menos hasta comienzos de la próxima semana.
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El secretario de Estado recordó que alrededor del 93 % de los incendios que se producen en Portugal son dominados durante los primeros noventa minutos, pero advirtió de que, cuando eso no sucede y concurren condiciones meteorológicas extremas como las actuales, los fuegos pueden evolucionar rápidamente hacia grandes incendios forestales, mucho más difíciles de controlar.
Por ello, insistió en que la prioridad continúa siendo detectar y atacar los focos con la mayor rapidez posible para impedir su propagación, al tiempo que pidió mantener la máxima vigilancia en todo el territorio, especialmente en las regiones del interior norte y centro, donde el riesgo sigue siendo muy elevado.
El primer ministro portugués, Luís Montenegro, anunció este viernes la activación del Mecanismo Europeo de Protección Civil y de los acuerdos bilaterales con España y Marruecos, al considerar que todo el país se encuentra en una situación de riesgo muy elevado, aunque aseguró que la decisión no responde a un agotamiento de los recursos nacionales, sino a la conveniencia de reforzar preventivamente el dispositivo.
La situación sobre el terreno sigue siendo muy complicada. Portugal combatía este viernes cinco grandes incendios activos en un escenario «extremadamente complejo» desde el punto de vista de la propagación del fuego, según explicó el comandante de la Autoridad Nacional de Emergencias y Protección Civil (ANEPC), Mário Silvestre.
Las autoridades alertaron de que la combinación de temperaturas muy elevadas y fuertes vientos, especialmente durante la noche, incrementa de forma notable el riesgo de nuevos focos y dificulta las labores de extinción.
- El incendio más preocupante continúa siendo el de Vouzela, en el centro del país, donde trabajan más de 1.100 bomberos, apoyados por 373 medios terrestres y cinco aéreos.
- Según la ANEPC, el fuego había calcinado ya unas 10.000 hectáreas hasta la mañana de este viernes, y los esfuerzos se concentraban en impedir que alcanzara la Serra do Caramulo, una zona montañosa con varias aldeas.
Hasta las 18:00, hora local (17:00 GMT), Protección Civil había registrado 92 incidentes en todo el país, atendidos por 3.025 efectivos.
Además de Vouzela, las autoridades seguían con especial preocupación otros cuatro incendios localizados en Barcelos, la subregión de Tâmega e Sousa, Cinfães, la península de Setúbal y Arouca, en el área metropolitana de Oporto. El balance provisional era de nueve heridos, dos de ellos graves, ambos civiles.