Inglewood. – En Los Ángeles, Mikel Oyarzabal se convirtió en la gran figura de España al firmar un doblete en la victoria por 3-0 sobre Austria en los dieciseisavos de final del Mundial 2026.
Con dos asistencias de Marc Cucurella y otro gol de Pedro Porro, la selección española superó su primera eliminatoria mundialista desde que conquistó el título en Sudáfrica 2010.
España dejó atrás años de decepciones en fases eliminatorias y avanzó a los octavos de final apoyada en una notable solidez defensiva. El conjunto de Luis de la Fuente encadenó su cuarto partido consecutivo sin recibir gol y Unai Simón alcanzó los 519 minutos invicto, estableciendo un nuevo récord en la historia de los Mundiales al superar la marca del italiano Walter Zenga.
En ataque, Oyarzabal volvió a demostrar su importancia. El delantero suma 17 goles y seis asistencias en sus últimos 17 encuentros con la selección, además de cuatro tantos y una asistencia en este Mundial. Su rendimiento lo consolida como la principal referencia ofensiva de un equipo que volvió a ganar una eliminatoria mundialista por primera vez desde 2010.
España gana desde la conexión de un bloque consolidado
España dominó el encuentro gracias a la compenetración de un bloque que lleva años jugando junto. Esa conexión quedó reflejada en el primer gol, cuando una recuperación alta permitió a Pedri habilitar a Cucurella, quien asistió a Oyarzabal para abrir el marcador en el minuto 36 y plasmar en el resultado la superioridad española.
La selección pudo ampliar la ventaja antes, pero un gol de Cucurella fue anulado por una acción sobre el portero Alexander Schlager. Ya en la segunda mitad, Austria apenas pudo sostener la presión ante el control español, que encontró espacios por las bandas y mantuvo el dominio del juego.
La clasificación quedó prácticamente sentenciada en el minuto 66, cuando Pedro Porro marcó el 2-0 tras incorporarse al ataque. Ya en el tramo final, la sociedad entre Cucurella y Oyarzabal volvió a aparecer para que el delantero firmara su doblete y cerrara el 3-0 definitivo, resultado con el que España igualó la mejor racha de partidos sin perder de su historia, con 35 encuentros consecutivos.