Santo Domingo. El Centro Juan XXIII advirtió que, aunque el Congreso aprobó la Ley de Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional, el principal problema fiscal del país sigue siendo el alto nivel del gasto corriente.
La entidad reconoció como positivos algunos puntos de la reforma, como la eliminación de anticipos para microempresas y personas físicas, la reducción del ISR por ganancia de capital en inmuebles y la derogación de impuestos considerados anacrónicos.
Sin embargo, sostuvo que aumentar impuestos sin reducir el gasto público solo posterga un ajuste más severo en los próximos años. Según el Centro Juan XXIII, el gasto corriente pasó de 14.1 % del PIB antes de la pandemia a 16.5 % en la actualidad.
La organización también cuestionó que el Gobierno estime recaudar RD$122,486 millones sin detallar con claridad qué programas serán recortados, cuánto se ahorrará por partida ni hacia dónde serán dirigidos esos recursos.
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Ante ese escenario, reiteró la necesidad de establecer metas cuantificables de reducción del gasto, reportes trimestrales obligatorios, veeduría ciudadana independiente y recortes al gasto político.
El Congreso aprobó la reforma, pero la factura del gasto corriente desbordado sigue sin pagarse”, señaló la institución, al advertir que, si no se toman medidas de austeridad reales, en tres años podría llegar una reforma fiscal más dura y menos consensuada.