Bangkok. – La llegada del fenómeno climático El Niño a Asia-Pacífico ha puesto en alerta a la región ante posibles sequías y alteraciones climáticas, que en episodios anteriores causaron graves daños a los suelos, cultivos y actividad pesquera.

Este martes, Tailandia y Australia confirmaron que la zona ha entrado oficialmente en la fase de El Niño, que se espera persista hasta principios de 2027 y que podría ser más intensa de lo habitual, con temperaturas más elevadas, menos precipitaciones y un invierno más templado.

Este acontecimiento meteorológico es un evento natural, recurrente cada 3 a 7 años, que altera los patrones climáticos al calentar las aguas del Pacífico, según define la Organización Meteorológica Mundial (OMM), aunque, con un planeta cada vez más cálido, sus efectos tienden a agravarse.

En el Sur y Sudeste Asiático, la fase más intensa coincide con la temporada del monzón, responsable de buena parte de las lluvias anuales que garantizan las reservas de agua, pero que, con la llegada de este fenómeno, suelen debilitarse al reducirse considerablemente las precipitaciones.

Escasez de agua

Dado que este periodo aporta la mayor parte de las lluvias anuales, un monzón débil puede provocar escasez de agua» y, en consecuencia, «menor producción agrícola, problemas de seguridad alimentaria y un estrés socioeconómico generalizado», detalla a EFE el investigador indio Akshay Deoras, que asegura que «países como Bangladesh, Nepal o Filipinas están particularmente expuestos».

Suscribete al newsletter de Noticias SIN

De esta lluvia dependen especialmente la agricultura y la pesca, dos sectores clave para las economías en desarrollo de la región y esenciales para su proyección comercial, que encuentran en el arroz su mayor sustento.

El agricultor camboyano Bun Soeun aún recuerda las consecuencias del último episodio. En 2023, sus arrozales se secaron y la tierra se agrietó, frenando el crecimiento de los cultivos, que «no sobrevivieron por la falta de agua para el riego», lamenta a EFE. Ahora teme que, con el nuevo episodio de El Niño, sus cosechas vuelvan a «reducirse entre un 50 y un 60 %».

El sector agrícola de Camboya aún no ha alcanzado un nivel de desarrollo suficiente y los agricultores como yo todavía dependemos en gran medida de las lluvias. Si llueve, sobrevivimos; si no, sufrimos», describe.

La elevada dependencia del sector primario y de las lluvias estacionales, junto con el riesgo de escasez de agua y el deterioro ambiental, sitúan a gran parte de la región en una posición especialmente vulnerable que, en algunos países, se ve agravada por la deforestación y la degradación del suelo», indica la organización ecologista indonesia Auriga Nusantara.

Falta de prevención

Aunque El Niño es un fenómeno recurrente y sus ciclos permiten anticipar escenarios de sequía y estrés hídrico, agricultores como Bun y organizaciones locales denuncian que las medidas de prevención son obsoletas, afectando a millones de personas que dependen de unas lluvias cada vez más impredecibles.

En este sentido, oenegés como Auriga Nusantara sostienen que «antes de que se produzca un fuerte fenómeno de El Niño, los Gobiernos deben priorizar las medidas de preparación», entre ellas, mejorar los sistemas de alerta, garantizar las reservas de agua, adaptar la agricultura a la sequía y reforzar la respuesta ante incendios y posibles episodios de escasez alimentaria.

Su impacto, sin embargo, va más allá del campo. El aumento de las temperaturas y las olas de calor puede tensionar los sistemas sanitarios, alterar la actividad turística, afectar a la pesca por los cambios en los ecosistemas marinos o poner bajo presión al sector energético, especialmente en los países que dependen de la generación hidroeléctrica.

En el caso de la pesca, «el aumento de la temperatura del mar» empuja a muchas especies «hacia aguas más frías y alejadas de la costa», obligando a los pescadores, especialmente a los de bajura, a «recorrer mayores distancias, asumir un mayor gasto de combustible y afrontar un aumento de costes» en un sector ya de por sí vulnerable, explica a EFE el presidente de la Asociación de Pescadores Tradicionales de Indonesia, Dani Setiawan.

Es por ello que la científica australiana Andréa Taschetto advierte de que una mala gestión de El Niño puede provocar «una serie de reacciones desafortunadas e interconectadas, con efectos significativos» en muchas partes del mundo.

La investigadora recuerda que tanto la fase cálida (El Niño) como su contraparte, la fría (conocida como La Niña), seguirán siendo fenómenos naturales inevitables, pero que, con el aumento de las temperaturas globales, «generan una mayor incertidumbre sobre su impacto en el clima futuro».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Trump dice que EEUU tendrá soberanía sobre el suelo de sus bases militares en Groenlandia – El Nuevo Diario (República Dominicana)

El presidente de EE.UU., Donald Trump, en una fotografía de archivo. EFE/…

EE.UU. confisca un petrolero frente a costas de Venezuela, según Bloomberg – El Nuevo Diario (República Dominicana)

Imagen ilustrativa del edificio de Bloomberg. WASHINGTON.- Estados Unidos interceptó y confiscó…

Kennedy Jr. ordena vincular las vacunas con el autismo en la web gubernamental – El Nuevo Diario (República Dominicana)

Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud de EE.UU. (Foto: EFE/EPA/Shawn Thew)…

Las exportaciones de bienes crecen un 15 % al mes de noviembre de 2025 en Costa Rica – El Nuevo Diario (República Dominicana)

El informe muestra que las ventas de equipo de precisión y médico…