Viajar siempre ofrece la oportunidad de mirar la propia tierra con la objetividad que da la distancia. Sin embargo, a veces el espejo más incómodo te lo sostiene un desconocido en el asiento delantero de un carro.

Hace unos días, durante un viaje a Puerto Rico, conversaba de lo más normal con el chofer del Uber que me trasladaba. Hablábamos de la vida y de nuestras islas, hasta que el tono cambió cuando mencionó sus visitas a suelo dominicano. Al despedirse, me soltó una frase que me congeló la sonrisa: “Tranquila, que aquí no te va a pasar como allá”.

No lo decía por él, ni porque temiera que me asaltaran en su vehículo. Se refería a la experiencia que se vive al pisar nuestra tierra. Me explicaba cómo, a ojos del extranjero, en la República Dominicana se ha normalizado una cultura del acoso y el beneficio propio; esa realidad donde el turista siente que desde que llega al aeropuerto, pasando por el parqueador, el de la excursión o cualquiera en la calle, prácticamente lo asaltan a fuerza de insistencia por una propina, un peaje informal o un “macuteo”.

Lo que dolió de sus palabras no fue el prejuicio ajeno, fue la absoluta incapacidad de desmentirlo. Sentí la frustración de saber que sus historias no eran inventadas. Fuera de nuestras fronteras, se está consolidando una marca país invisible y peligrosa: la de un destino hermoso; sin embargo, habitado por una ciudadanía que parece vivir en el eterno “dame lo mío”.

Esto nos obliga a plantearnos la pregunta más incómoda de todas: ¿Por qué el dominicano fuera del país cumple las normas y en el suyo no?

Es una paradoja que desarma a cualquiera. El mismo ciudadano que en Santo Domingo dobla a la izquierda en una avenida prohibida, se va en rojo si no ve un policía, maneja en vía contraria o le da “para los refrescos” a un agente de tránsito, se desmonta en San Juan, en Nueva York o en Madrid y se convierte en el civil modelo.

En el extranjero respeta los límites de velocidad, camina por el paso de cebra, paga sus impuestos y teme las consecuencias. ¿Qué cambia en el trayecto de un vuelo de menos de una hora? No cambia nuestra genética, ni el amor por la bachata o el plátano. Lo que cambia es la certeza de que allá afuera, la ley se respeta porque se aplica.

Y aquí es donde hay que dejar de teorizar y señalar a los verdaderos responsables. El colapso de nuestra identidad ciudadana no es un accidente; es el resultado directo de una clase política que ha preferido gobernar desde el desorden porque les resulta más rentable.

En la República Dominicana no faltan leyes. Tenemos un marco legal para regular el tránsito, la seguridad, el espacio público y la corrupción. Lo que falta son autoridades con la voluntad y los pantalones para hacerlas cumplir sin importar el apellido, el partido o el sindicato del infractor.

Nuestros políticos han usado la aplicación de la ley como una herramienta de negociación electoral. Prefieren el caos y la impunidad con tal de no perder votos, permitiendo que la “astucia” sustituya a la honestidad y que el “macuteo” se convierta en una institución informal.

Nos han vendido una Marca País de vitrina, gastando millones en logos y videos turísticos, mientras en nuestras calles permiten que la ley tenga precio.

No podemos seguir viviendo con este doble pasaporte ético: uno de primera clase para cumplir afuera, y uno deteriorado para destruir lo de adentro. El cambio de nuestra ciudadanía y de nuestra identidad no va a llegar por arte de magia.

Llegará el día en que exijamos consecuencias reales y en que los políticos entiendan que el orden público no es negociable. El respeto internacional se gana en casa; de lo contrario, seguiremos siendo una hermosa postal empañada por la complicidad de quienes nos dirigen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

You May Also Like

Peña afirmó que acuerdo UE-Mercosur demuestra que el diálogo es el «único camino» – El Nuevo Diario (República Dominicana)

«Bienvenidos sean entonces a esta cuna de la integración para presenciar un…

Petro lamenta que la OEA no haya podido «detener los misiles» de EEUU contra Venezuela – El Nuevo Diario (República Dominicana)

Fotografía de archivo del presidente de Colombia Gustavo Petro. EFE/Mauricio Dueñas Castañeda.…

Casi una semana después de las elecciones, Honduras no tiene aún nuevo presidente electo – El Nuevo Diario (República Dominicana)

Tegucigalpa. – Casi una semana después de las elecciones generales del pasado…

El Parlamento Europeo amenaza con congelar el pacto comercial con EE.UU. por los aranceles – El Nuevo Diario (República Dominicana)

Donald Trump, anunció este sábado que iba a imponer, a partir del…