SANTO DOMINGO. – El Ministerio Público, en coordinación con la Dirección General de Persecución y la Fiscalía de Santiago, arrestó a 20 personas tras ejecutar 28 allanamientos en esta provincia y en Puerto Plata, como parte de la denominada Operación XL526 .

Esta acción desmanteló una sofisticada red internacional de estafa, extorsión y lavado de activos que operaba desde el municipio de Jacagua y cuyos miembros utilizaban herramientas de alta tecnología, además de dominar el idioma inglés, para chantajear y captar fondos ilícitos de ciudadanos residentes en los Estados Unidos.

Las acciones se ejecutan con la colaboración de la Dirección de Área de Investigación de Crimen Organizado y el Departamento Especial de Investigación de Delitos Transnacionales (Deidet), de la Policía Nacional; HSI Santo Domingo, la Dirección Central de Prevención de la Policía Nacional y la Fuerza de Tarea contra el Crimen Organizado (FTCO).

Los miembros de la red se dedicaban, de manera sistemática y organizada, a la comisión de estafas, chantajes y obtención ilícita de fondos desde la República Dominicana.

Mediante sus acciones fraudulentas, la organización criminal recababa fondos para proceder a la transferencia, ocultamiento y blanqueo de los capitales, con la finalidad de darles apariencia de legalidad en sus maniobras de ocultamiento a las autoridades.

Durante la operación fueron arrestados los cabecillas de la estructura criminal: Carlos José Parra Lantigua, Eliardo Peña Almonte, Renso Darío González Almonte, Josiel Pichardo Cabrera y Walinton Sosa Almonte. También los miembros Moisés David Pichardo Aracena, Pedro Antonio Pichardo, Yumeiry Altagracia Cabrera, Danny Rafael Lantigua, Augusto José Reyes y Julio Antonio Peralta del Rosario. Otros ocho ciudadanos fueron detenidos con fines de investigación, mientras el Ministerio Público persigue a otro hombre vinculado a la estructura.

Los integrantes de la red serán sometidos a la acción de la justicia en las próximas horas ante la Oficina Judicial de Servicios de Atención Permanente de Santiago.

Se les vincula a la comisión de crímenes y delitos de alta tecnología, asociación de malhechores, estafa, extorsión, chantaje, obtención ilícita de fondos, enriquecimiento ilícito, lavado de activos, distribución de sustancias controladas y uso de armas de fuego.

Esta organización de crimen organizado de carácter internacional tenía como base operativa el distrito municipal de Jacagua, provincia de Santiago. La red estaba integrada por individuos que dominan el idioma inglés y utilizan herramientas tecnológicas para la ejecución de sus actividades ilícitas.

Su modus operandi consistía en la captación de víctimas a través de anuncios publicitarios, para posteriormente someterlas a extorsión y chantaje, conforme a un guion previamente estructurado por los cabecillas.

Los imputados, usando medios tecnológicos, se hacían pasar por supuestos miembros de organizaciones criminales, tales como el denominado Cártel de Sinaloa, con el propósito de asustar e intimidar a las víctimas. Exigían la entrega de dinero y enviaban imágenes de crímenes horrendos como una forma de amenaza.

Los fondos obtenidos eran posteriormente canalizados mediante diversos mecanismos de movilización, incluyendo el uso de criptomonedas —como el bitcóin—, transferencias electrónicas, transferencias espejo y depósitos a través de empresas remesadoras y plataformas de pago. Dichas transacciones fueron realizadas, en la mayoría de los casos, a favor de terceros que la investigación ya ha identificado, con el objetivo de dificultar la trazabilidad de los fondos y encubrir su origen ilícito.

La ostentación de un estatus de bienestar económico por parte de los miembros de la red incentivaba la incorporación de nuevas personas, principalmente jóvenes, en la ciudad de Santiago de los Caballeros y sus municipios aledaños.

Los imputados emplearon mecanismos de intimidación y coacción que generaron graves afectaciones psicológicas en las víctimas. Utilizaban amenazas como medio para provocar temor, sufrimiento y perturbación emocional, tanto en los afectados directos como entre sus familiares, incidiendo de manera significativa en su estabilidad personal y calidad de vida.

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