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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.-Durante la apertura de la primera «Semana por la Salud Mental Penitenciaria», el presidente Luis Abinader destacó que República Dominicana es uno de los primeros países en establecer una estructura integrada para atender los severos problemas mentales en las cárceles.
«Quiero decir que somos, no sé si el primer país, pero de los primeros países en establecer una estructura integrada para atender los severos problemas de salud mental en las prisiones», afirmó.
Además, el mandatario anunció que abrirán tres unidades de salud mental en un año, en Najayo, La Vega y San Pedro de Macorís.
En acto celebrado en el Palacio Presidencial, Abinader agradeció a los miembros del Comité Nacional Interinstitucional, encabezado por Sandra Fernández, por aceptar trabajar en esta Semana de la Salud Mental.
«Hace unos meses lanzamos la política de salud mental en nuestro país. A partir de esa fecha hemos podido aperturar unas 105 camas de salud mental en los diferentes hospitales del país. Y al mismo tiempo está en construcción el ciclo social de la provincia de Altagracia», informó.
Asimismo, resaltó el ciclo social en Bayaguana, Pedro Blanco, Kilómetro 28. Y también se encuentra en proyección el Instituto de Neurociencia que va a estar en la Ciudad Sanitaria, donde se están haciendo los diseños para hacer la licitación.
Agradeció a todas las entidades presentes, a los colegios profesionales que están representados en la Comisión y a todos los demás que han colaborado junto con el Gobierno en este propósito.
«Aceptar trabajar a favor de los privados de libertad con problemas de salud mental. Están trabajando por el país, además de para humanizar nuestras cárceles. Y la reforma también del sistema penitenciario que dirige nuestro amigo Roberto Saldana», señaló.
¿Cómo debe ser atendidas las emergencias de salud mental en las prisiones?
El titular de la Dirección General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), Roberto Santana Sánchez manifestó que se han tomado medidas para contrarrestar la violencia por problemas de salud mental en el país, como este encuentro que busca prevenir eventualidades en los reclusos y su mejoría en todos los aspectos para poder ser reincorporados en la sociedad.
Asimismo señaló que las consecuencias del deterioro de la salud mental en las personas son terribles para todos.
Explicó que si en las sociedades es necesaria tratar los males mentales, en las prisiones requiere mucho esfuerzo, porque son personas privadas de libertad con expectativas diferentes. «Descuidar este flagelo paga un precio, el costo es muy doloroso».
De su lado, la presidenta protempore de este Comité de Salud Mental y Cooperación Penitenciaria en el día de su juramentación, Sandra Fernádez, asumió el compromiso ineludible con la dignidad humana y con el futuro de la sociedad.
«Hoy, el Estado dominicano envía un mensaje contundente: no podemos hablar de verdaderas políticas correccionales si ignoramos la salud mental. La privación de libertad es la sanción, la rehabilitación es el objetivo supremo y el respeto a los Derechos Humanos una garantía innegociable».
Dijo que más allá de la eficiencia técnica, su labor se fundamentará en un imperativo ético: la humanización de la pena y la protección de los derechos de la población privada de libertad. Esta dignificación asistencial implica reconocer en todo momento la condición humana del individuo, garantizándole acceso a una atención clínica que esté a la altura de los más altos estándares.
Fernández garantizó que cimentarán su gestión en pilares de transformación para corregir la fragmentación histórica de los servicios de salud dentro de los recintos. «Debemos dejar atrás las prácticas obsoletas mediante la automatización de nuestros procesos. Es imperativo modernizar las herramientas de gestión asistencial y lograr la implementación de un expediente clínico digital integrado».
Añadió que esto permitirá generar estadísticas confiables y dar un seguimiento longitudinal a los pacientes, garantizando intervenciones medibles y replicables. «El enfoque de nuestras evaluaciones clínicas debe ir más allá de la simple vigilancia; debe centrarse en la reconstrucción del individuo, trabajando profundamente en su autoconcepto, y apoyándose en protocolos clínicos estandarizados que cuenten con estricta validación científica».

Asimismo, indicó que la salud mental no es solo para los privados de libertad. Este comité también velará por el bienestar del personal penitenciario. «Quienes custodian y guían este proceso de cambio enfrentan una carga emocional inmensa que los expone constantemente al temido sindrome de burnout o desgaste profesional, y por ello merecen todo nuestro respaldo institucional», dijo.
Informó que el tercer eje se centra en la profesionalización, junto al sector académico y la formación continua como mejores aliados para dotarlos de las competencias necesarias. «Para lograr esta integración sinérgica entre el conocimiento universitario y el sistema de justicia, es fundamental impulsar la consolidación de un Centro Docente de Salud Penitenciaria».
Las entidades que integran este comité son: La Sociedad Dominicana de Psiquiatría (SDP), el Colegio Dominicano de Psicólogos (CODOPSI), el Servicio Nacional de Salud (SNS), la Director General de Servicios Penitenciarios y Correccionales (DGSPC), la Universidad Félix Adam, (UNEFA), la Universidad Federico Henríquez y Carvajal (UFHEC), el Instituto Superior Especializado de Estudios Penitenciarios y Correccionales (ISEEPENC), el Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC), la Universidad Abierta para Adultos (UAPA), la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), la Oficina Nacional de Apoyo a la Reforma Penitenciaria (ONAPREP) y la Academia Regional Penitenciaria (ARP).


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