Santo Domingo.- Las autoridades informaron este lunes la reactivación del proyecto de intersecciones accesibles, con el objetivo de intervenir 65 esquinas de alto flujo vehicular y peatonal en el Gran Santo Domingo, como parte de una estrategia de movilidad urbana más segura e inclusiva.
La iniciativa, impulsada por la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos (APAP), junto a la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN), contempla una inversión de RD$156 millones y amplía el circuito iniciado en 2023, incorporando 43 nuevas intersecciones a las 22 ya readecuadas.
Los trabajos incluyen la instalación de semáforos peatonales, aceras podotáctiles, rampas de acceso, señalización especial, esquinas protegidas, reductores de velocidad, además del sellado de registros y la reparación de aceras y contenes.

Alianza público-privada impulsa accesibilidad y seguridad vial
El presidente de la Junta de Directores de la APAP, Lawrence Hazoury, explica que el proyecto busca mejorar la movilidad y reducir barreras en los espacios públicos.
- «Cada intersección representa una mejora concreta en la movilidad digna, la seguridad y la autonomía de las personas», afirma.
De su lado, la alcaldesa del Distrito Nacional, Carolina Mejía, valora la continuidad de la alianza entre el sector público y privado, al considerar que se trata de un modelo que fortalece la transformación urbana.
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Este proyecto se ha convertido en un referente de accesibilidad urbana y en una evidencia del valor de las alianzas público-privadas para construir un Santo Domingo más inclusivo”, expresa la funcionaria.
Las autoridades señalan que estas intervenciones buscan mejorar la seguridad peatonal y la experiencia de movilidad en puntos críticos de la ciudad, con especial atención a personas con discapacidad y usuarios vulnerables.
Contexto urbano regional
La movilidad urbana en el Gran Santo Domingo ha sido uno de los principales retos de planificación en las últimas décadas, debido al crecimiento acelerado del parque vehicular, el aumento del flujo peatonal y la limitada adaptación de la infraestructura vial a personas con discapacidad o movilidad reducida.
En este contexto, distintas iniciativas públicas y privadas han impulsado mejoras en puntos críticos de la ciudad, con énfasis en la seguridad vial y la reducción de accidentes en intersecciones de alto tránsito. Estas acciones han incluido la modernización de semáforos, la adecuación de aceras y la incorporación de señalización más visible en zonas urbanas.
A nivel regional, las políticas de accesibilidad urbana han tomado mayor relevancia en América Latina, donde ciudades capitales han comenzado a incorporar estándares de diseño universal, que buscan garantizar que los espacios públicos puedan ser utilizados por todas las personas sin barreras físicas.