Se habla dentro y fuera de la UASD, de la victoria del Dr. Jorge Asjana David en las elecciones del 17 de junio. La narrativa predice que, gana con más de 65% en primera vuelta. No es pura suerte, ni instinto, ni números arreglados y, mucho menos, de astros alineados, -nada parecido- es el resultado de alianza, pactos, acuerdos y liderazgo académico y de una dilatada carrera sostenida por más de 46 años; desde monitor, profesores adjuntos, titular, director de escuela, decano, vicerrector, aspirante a rector y próximo rector. ¿Para qué Asjana quiere ser rector? ¿Qué puede aportar? ¿Para qué el poder? ¿Cómo gerenciar la transparencia, y la toma de decisiones frente a la patología social de los grupos? Como decía Homero en la Odisea: “El camino largo es el que forja el héroe, no la victoria fácil”.

Asjana gana, su victoria ha sido labrada y construida conforme a su espíritu, no es confrontativo, es dialogante, activo y pragmático, conocedor de la UASD, sabe dónde están las debilidades, la trampa y la falta de gerencia y las maledicencias. El desafío llega después de la victoria. Tendrá que asumir un liderazgo como rector transformador y redefinidor, eso lo dirá el tiempo. Hay que fortalecer los postgrados, doctorados y la investigación; pero también, hay que gestionar y mejorar el gasto, transparentar las finanzas, aumentar los ingresos, mejorar el perfil del egresado, cuidar y conectar para evitar la alta deserción estudiantil que son los más pobres y vulnerables.

Además, Asjana tiene que relanzar y reconstruir la identidad psicosocial y comunitaria de la UASD, la conexión con la sociedad; volver a ponerle voz, emociones y tejido social a una universidad divorciada y ausente de los escenarios nacionales, de los temas económicos, de salud, investigación, cultura, deporte y liderazgo social etc.

Confieso con orgullo, al igual que cientos de egresado que somos el resultado profesional y psico-social del Alma Mater de la Primera Universidad del Nuevo Mundo, en mi caso, dos veces egresado.

La universidad dejó de tener incidencia pública en la toma de decisiones nacionales, se desvinculó y perdió espacio como modelo de referencia y de liderazgo académico, profesional y de investigación social.

A la UASD hay que abrirla al debate, redefinida y volverla a conectar con las estructuras públicas, privadas y el contexto internacional. Por supuesto, revisar el perfil de un nuevo egresado que vaya en consonancia con las demandas tecnológicas y del mercado. Con un egresado con habilidades y destrezas que conecte y se pueda insertarse al desarrollo social; para que no deambule con un título, no se sienta insuficiente, en desesperanza que, le rompa la vocación, las actitudes y los propósitos de vida.

El Dr. José Asjana es de mi generación, le toca por su inteligencia, talento y habilidades ejercer una rectoría diferente, transformadora y que pueda redefinir a la UASD con el contexto y la época. Es decir, sin guerra fría, sin confrontación ideológica, sin grupismo, sin anarquía y sin el luchismo de décadas pasadas. Ahora, los de antes y los después necesitamos un modelo de universidad que pueda buscar la verdad oculta, la fortaleza de su poder y su propio destino, más allá de la existencia histórica y académica. Para recordar, Jean Paul Sartre decía: “Somos lo que hacemos de lo que hicieron de nosotros”.

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