Una persona visita la tumba de su progenitora en el Día de las Madres. (Foto: Félix Lara)

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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Flores, oraciones y emotivos recuerdos marcaron este domingo la visita de decenas de personas a los distintos cementerios de Santo Domingo, en ocasión de la celebrarse el Día de las Madres.

Cementerio Nacional Máximo Gómez. (Foto: Félix Lara)

Durante un recorrido realizado por un fotorreportero de El Nuevo Diario por varios camposantos de la capital, familiares compartieron historias de amor, sacrificio y gratitud hacia las mujeres que ya no están físicamente, pero permanecen vivas en su memoria.

Entre los visitantes del Cementerio Nacional Máximo Gómez estuvo Francisca Aidé Tejeda, quien recordó con gratitud los sacrificios de su progenitora tras la muerte de su padre.

“Mi madre lo fue todo en la vida después que mi padre murió. Se fajó a lavar, a planchar, para que nosotros no pasáramos hambre, y eso es una cosa que a mí no se me ha olvidado nunca”, expresó.

Tejeda afirmó que cada visita representa una oportunidad para mantener vivo el vínculo con su madre, y envió un mensaje a quienes aún las tienen con vida.

Francisca Aidé Tejeda. (Foto: Félix Lara)

“Y para toda la gente que tenga su madre viva, que la respete, que la ayude, que la guarde, que no la ofenda; porque no hay más ofensa cuando una hija ofende a uno. Esa es una ofensa que no se borra nunca.”, señaló.

De igual manera, Francisco Félix Porto Real acudió al camposanto para recordar a tres mujeres importantes en su vida: su madre, su abuela y su esposa, cuyos restos descansan en una misma tumba.

“Hablar de la madre es hablar del ser más profundo que Dios ha podido crear sobre la tierra. La madre no tiene comparación, es lo más sublime que existe sobre la tierra”, manifestó.

Porto Real explicó que suele visitar con frecuencia el lugar donde descansan sus seres queridos, más allá de fechas especiales.

“No tiene que ser día de la madre, las madres son todos los días porque es el ser más grande que existe., afirmó.

Otra de las personas que acudió al cementerio fue Nieves Corporán, quien llegó acompañada de familiares para recordar a su madre y compartir un momento especial en su memoria.

“Yo recuerdo a mi madre con amor, con cariño. Hoy es un día especial y conmemorativo, pero no significa que es un Día de las Madres, el Día de las Madres es en todo momento, los 365 días del año”, expresó.

Corporán explicó que la visita representa una forma de mantener viva la presencia de su madre en la familia.

“Hoy venimos aquí mis hermanas, la sobrina porque venimos un momento a compartir con ella y recordar que  ella estuvo en nuestra vida. Lo que muere es el cuerpo, pero el espíritu no; entonces mi mamá en el espíritu de nosotros está viva y por eso venimos a unirnos como familia”, dijo.

Al igual que otros visitantes, hizo un llamado a quienes todavía tienen la oportunidad de disfrutar de la compañía de sus madres.

“Que las cuiden y las respeten, porque el tiempo nadie lo sabe, el momento en que se va a ir”, indicó.

La tristeza por la ausencia también estuvo presente en las palabras de Rudelania Vargas, quien recordó con emoción a su abuela, la mujer que desempeñó el papel de madre en su vida y que falleció hace apenas un año.

“Fue mi abuela, pero como madre fue una excelente madre y una excelente abuela, a pesar de que ya tiene un año que falleció, fue lo más lindo que tuvimos en la vida”, expresó.

Mercedes Fernández, también acudió al cementerio para visitar la tumba de su hija, fallecida hace tres años y cinco meses.

“Es un día muy doloroso para mí, porque es la tumba de mi hija que estoy visitando. Ella era madre y me duele mucho un día como hoy”, expresó con evidente tristeza.

Aunque también recordó a su madre, fallecida hace 21 años, aseguró que la pérdida de una hija representa un dolor difícil de comparar.

“No tengo a mi madre tampoco, pero ya hace 21 años que falleció. Pero el dolor de un hijo es incomparable. El de la madre duele y es grande, pero como un hijo no hay”, manifestó.

Cada año, familiares limpian lápidas, colocan arreglos florales y elevan plegarias en memoria de mujeres que dieron vida, una tradición que reúne a cientos de personas en los cementerios del país para honrar el legado y el amor de sus madres.


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