Más de la mitad de las adolescentes dominicanas carece de acceso a toallas sanitarias, alertan ONG – (Ilustración: El Nuevo Diario)
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SANTO DOMINGO.– Organizaciones dedicadas a la niñez y la salud advirtieron que el acceso limitado a productos de higiene menstrual continúa siendo un desafío para miles de adolescentes en República Dominicana, afectando su educación, bienestar y desarrollo social.
De acuerdo con datos divulgados por Pro-Infancia, Days for Girls República Dominicana y el Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (Caesco), un 53,3 % de las jóvenes dominicanas no dispone de toallas sanitarias, una situación que impacta directamente su asistencia escolar y calidad de vida.
Las entidades señalaron que uno de cada cinco adolescentes pierde entre dos y tres días de clases cada mes debido a dificultades relacionadas con la gestión menstrual, mientras que un porcentaje menor se ausenta durante períodos aún más prolongados.
Los datos proceden de una investigación realizada por la Universidad de Minnesota en colaboración con la organización Batey Relief Alliance, la cual también identificó importantes brechas de información sobre salud menstrual entre las jóvenes del país.
Según el estudio, una parte significativa de las adolescentes experimentó su primera menstruación sin comprender lo que estaba ocurriendo, mientras que muchas desconocen aspectos básicos del proceso biológico y manifiestan incomodidad para hablar del tema.
Las organizaciones sostienen que la combinación de falta de productos de higiene, desinformación y tabúes sociales contribuye al ausentismo escolar, al aislamiento y a la interrupción de la continuidad educativa, especialmente en comunidades vulnerables.
República Dominicana cuenta con cerca de dos millones de adolescentes entre los 10 y 19 años, lo que representa aproximadamente una quinta parte de la población nacional, de acuerdo con estadísticas oficiales.
Las entidades también destacaron la reducción de los embarazos en adolescentes registrada en los últimos años, aunque insistieron en que todavía es necesario fortalecer las políticas dirigidas a garantizar mejores condiciones para que niñas y jóvenes permanezcan en las aulas.
En ese sentido, consideraron prioritario ampliar el acceso a productos de gestión menstrual y reforzar los programas de educación sobre salud menstrual, como herramientas clave para reducir desigualdades y favorecer la permanencia escolar.
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