REDACCIÓN. – La nueva misión de las Naciones Unidas para restaurar la seguridad en Haití, llamada Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), cuyo trabajo iniciará a partir del próximo mes de junio, se enfrenta a un panorama desafiante que mantiene bajo tensión a gran parte del territorio de la vecina nación y que ha dejado más de 1,600 personas muertas entre enero y marzo de este año.
De acuerdo con cifras de las Naciones Unidas, casi la mitad de los integrantes de las bandas armadas son menores de 18 años, lo que refleja el impacto social y humanitario del conflicto armado, punto focal del trabajo que realizará la GSF, una coalición autónoma de países creada para apoyar las labores de seguridad junto a la Policía Nacional Haitiana.
Las operaciones militares de la fuerza iniciaron en abril y contemplan el despliegue de 5,500 efectivos uniformados, provenientes de África, Asia, América Latina y el Caribe.
Su desafío es también un reto para el gobierno de Haití, encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, quien asumió el control del Poder Ejecutivo tras la disolución del Consejo Presidencial de Transición (CPT). El objetivo principal de su mandato es liderar la transición hacia la estabilidad y organizar las próximas elecciones generales.
Se trata de una tarea convencional en muchas naciones, pero que en Haití se agrava a un ritmo alarmante no solo por la inestabilidad política, la inseguridad, las dificultades económicas, el colapso de los servicios esenciales y el aumento de las necesidades humanitarias, sino por la propagación de la violencia armada.
Más del 70 % de los 2,000 incidentes de violencia de género que se registraron en los primeros meses de este año fueron violaciones: un incremento drástico con respecto al trimestre anterior, cuando el 49 % de los incidentes fueron violaciones.
La mayoría de estos casos fueron violaciones en grupo, presuntamente perpetradas principalmente por grupos armados. La mayoría de las sobrevivientes son mujeres y niñas. Esto se produce tras el fuerte aumento de la violencia de género el año pasado, cuando los socios registraron poco más de 8000 incidentes, lo que representó un incremento del 25 % en comparación con 2024.
En general, Haití enfrenta una grave crisis humanitaria. Aproximadamente 1,45 millones de personas se encuentran desplazadas internamente, de las cuales el 54 % son mujeres y niños, mientras que cerca de 6 millones, la mitad de la población de Haití, padece inseguridad alimentaria aguda.






