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Mi hija no fue una prioridad, fue un número: doloroso relato de Randy Suárez tras muerte de su hija Aurora

Randy Suárez, padre de Aurora Suárez. (Foto: Luis Montero)

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Con la voz marcada por el dolor y la impotencia de un padre que aún no logra comprender la ausencia de su hija, Randy Suárez narró cómo perdió a Aurora Suárez Hernández, una niña de apenas cinco años que llenaba de alegría su hogar y cuya vida se apagó tras un desesperante recorrido en busca de atención médica que culminó la madrugada del pasado 3 de mayo en el Hospital Pediátrico Hugo Mendoza, ubicado en la Ciudad de la Salud, en Santo Domingo Norte.

Junto al testigo Neftalí Hernández, la familia relató los momentos de angustia, desesperación y frustración que vivieron intentando salvar la vida de la pequeña, descrita como una niña noble, cariñosa, inteligente y llena de ternura.

“Mi niña Aurora era un amor, una ternura. Era paz pura. Frente a ella no se podía ni discutir porque lloraba si escuchaba a alguien alzar la voz”, expresó Randy Suárez.

El padre recordó que Aurora disfrutaba aprender en la escuela, hablar sobre los temas que descubrían en clases y compartir cada detalle con su familia, convirtiéndose en el centro emocional de su hogar.

“Ella estaba en preescolar, hablaba de los temas que aprendía en la escuela, de los fondos marinos, de las cosas que le emocionaban. Era una niña abierta, elocuente, dulce. Nosotros siempre estuvimos pendientes de su salud”, agregó.

Según explicó el padre, inicialmente Aurora fue llevada a un centro de atención primaria donde recibió tratamiento básico para la varicela. Posteriormente, al presentar dolores en el cuerpo y una inflamación más pronunciada, acudieron a la Clínica Oriental de Sabana Larga.

Randy relató que allí la menor fue evaluada, le aplicaron una inyección, la vacunaron y le indicaron medicamentos tópicos para las lesiones de la piel. Sin embargo, horas después la niña comenzó a presentar hinchazón en las manos y el abdomen, por lo que regresaron nuevamente al centro médico.

“Cuando llegamos, la revisaron en emergencia, pero ni siquiera nos dieron entrada. El doctor dijo que había que hacerle una sonografía porque tenía una hinchazón en el vientre y que el seguro no la cubría. Costaba alrededor de 2,000 pesos. Yo le dije que no importaba, que se la hicieran, que yo la pagaba”, narró.

No obstante, asegura que en la clínica les informaron que no contaban con médicos intensivistas pediátricos en caso de que Aurora necesitara ser ingresada.

Fue entonces cuando decidieron trasladarla al Hospital Hugo Mendoza, donde esperaban recibir atención especializada.

“Fuimos donde se supone que están los profesionales, los equipos y las respuestas oportunas”, explicó Neftalí Hernández.

La familia llegó al hospital pasadas las 9:00 de la noche del sábado. Sin embargo, denuncian que Aurora permaneció durante horas sin recibir atención médica adecuada.

“Yo sentí los palpitares de mi hija en mi pecho mientras clamaba ayuda”, expresó Randy con profundo dolor.

“No la habían canalizado, no la habían puesto en una camilla. Dos horas después fue que la pasaron a triage”, denunció.

Según su testimonio, durante ese tiempo nadie evaluó realmente la gravedad del estado de la niña.

“Mi hija no fue una prioridad. Mi hija fue un turno”, afirmó.

Neftalí Hernández aseguró que, durante la espera, una enfermera les indicó que debían esperar detrás de otras 11 personas.

“Aurora fue un número, un número más”, lamentó.

También denunció que en la sala de emergencias había alrededor de 30 niños con diferentes condiciones médicas, desde bebés recién nacidos hasta adolescentes, y que el personal no parecía suficiente para atender la demanda.

“Yo le dije a una enfermera que por favor atendieran a Aurora aunque fuera porque tenía varicela y podía contagiar a otros niños. No le interesó”, sostuvo.

La tragedia ocurrió alrededor de la 1:49 de la madrugada, cuando médicos informaron a la familia que la menor había fallecido tras intentar reanimarla durante aproximadamente 20 minutos.

Randy cuestionó además el comunicado emitido posteriormente por el hospital, en el que se afirmaba que la niña falleció mientras era atendida.

“No es verdad que la estaban atendiendo. Yo esperé casi dos horas para que le tomaran una muestra. Fui yo quien puso a mi hija en la camilla. Nunca le pusieron la mano”, denunció.

El padre también relató un episodio que, asegura, jamás podrá borrar de su memoria. Según explicó, un agente de seguridad del hospital decidió ayudarlo a subir al segundo nivel para agilizar una toma de muestra.

“Cuando llegamos, las mujeres que estaban tomando las muestras estaban chateando y enseñándose videos. El seguridad fue más humano que muchos médicos y enfermeros”, expresó con indignación.

La familia confirmó que ya inició acciones legales contra la Clínica Oriental de Sabana Larga, alegando que el centro no activó el protocolo correspondiente para el traslado oportuno de la niña a un hospital con mayores capacidades.

Durante el proceso, la familia aseguró haber recibido el acompañamiento de la Dirección General de Información y Defensa de los Afiliados a la Seguridad Social (DIDA), a través de su director, Elías Báez, quien, según explicaron, visitó personalmente a los familiares tras la tragedia y puso la institución a disposición para asistirlos en el proceso.

Asimismo, indicaron que Elías Báez y personal de la DIDA los acompañaron hasta el día anterior a presentar las declaraciones correspondientes como parte del proceso legal iniciado contra la Clínica Oriental de Sabana Larga.

“Debieron llamar una ambulancia o coordinar directamente con otro centro médico. Nosotros desconocíamos esos protocolos”, explicó Neftalí Hernández.

Asimismo, informaron que sostuvieron una reunión con autoridades del Servicio Nacional de Salud (SNS), encabezada por el doctor Julio César Landrón de la Rosa, director ejecutivo del Servicio Nacional de Salud; Félix Hernández, director del Servicio Regional de Salud Metropolitano; y la doctora Dhamelisse Then Vanderhorst, directora del Hospital Pediátrico Hugo Mendoza, con quienes solicitaron agilizar el proceso de autopsia para esclarecer oficialmente las causas del fallecimiento de Aurora.

Durante el encuentro, según explicaron, también les comunicaron que ya existe personal suspendido del Hospital Hugo Mendoza mientras avanzan las investigaciones internas sobre lo ocurrido aquella noche.

Randy Suárez afirmó que su intención no es promover odio, sino exigir humanidad dentro del sistema de salud dominicano.

“Yo no quiero albergar odio en mi corazón. Pero le pido al sector salud que tenga empatía y humanidad con la gente”, expresó.

El padre aseguró que el dolor de perder a su hija se manifiesta incluso en los momentos más simples de su rutina diaria, cuando recuerda las pequeñas cosas que hacían feliz a Aurora.

“Cuando abro la nevera y veo una manzana o una uva, cosas que mi hija disfrutaba comer, se me parte el alma”, confesó.

Finalmente, la familia aseguró que continuará buscando justicia para evitar que otras familias atraviesen el mismo dolor.

“No queremos que exista otra Aurora más”, subrayó el padre de la menor.

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