El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, aseguró este domingo que la guerra con Irán “no ha terminado aún” y advirtió que podrían producirse “nuevos acontecimientos” en cualquier momento, en la antesala del vencimiento de la tregua de dos semanas pactada entre Estados Unidos y la República Islámica.
Durante una ceremonia en Jerusalén junto al presidente de Argentina, Javier Milei, Netanyahu cuestionó la estabilidad del acuerdo y señaló que “quién sabe qué traerá mañana, o pasado mañana”, en referencia al incierto panorama del conflicto.

Declaraciones en Jerusalén y referencia a la alianza con EE.UU.
El mandatario israelí también hizo comentarios en tono distendido sobre la visita de Milei, al recordar que en ocasiones anteriores su presencia coincidió con hechos relevantes en Israel. Sin embargo, insistió en que la situación actual sigue siendo inestable y que la alianza con Estados Unidos será clave para alcanzar los objetivos del país.
- Netanyahu sostuvo que esa cooperación internacional permitirá “llevar más luz y más esperanza a los pueblos libres del mundo”, en medio de un escenario regional marcado por la tensión militar.
Tregua en riesgo y tensiones en Ormuz
La tregua entre Estados Unidos e Irán, que busca abrir espacio a negociaciones de paz tras semanas de conflicto, vence este miércoles. Sin embargo, las conversaciones continúan bajo presión, ya que Washington y Teherán planean reanudar el diálogo en Pakistán, mediador en el proceso.
En paralelo, el bloqueo del estrecho de Ormuz ha incrementado las tensiones internacionales, afectando una ruta clave del comercio petrolero mundial. Israel, por su parte, ha reiterado que la guerra no ha concluido, pese a los intentos de negociación en curso.
El conflicto entre Israel e Irán se ha caracterizado por años de tensiones políticas, militares y estratégicas en Medio Oriente, marcado por disputas sobre influencia regional, seguridad y programas militares.
En los últimos años, estas diferencias han escalado hasta episodios de confrontación directa, involucrando también a aliados internacionales como Estados Unidos, que ha intervenido como mediador y actor clave en la región.
En ese contexto, se ha desarrollado una dinámica de guerras breves, treguas temporales y negociaciones intermitentes, especialmente tras el reciente conflicto de 40 días que incluyó la participación de Israel y llevó a la firma de un alto el fuego temporal entre Washington y Teherán.
Estas pausas han buscado frenar la escalada, aunque sin resolver las causas de fondo del enfrentamiento.
A esto se suma la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo mundial, cuya seguridad ha sido motivo constante de disputas entre Irán y Estados Unidos.
El uso de bloqueos y restricciones en esta zona ha contribuido al aumento de las tensiones diplomáticas y militares, complicando los intentos de negociación y estabilidad en la región.





