Fotografía de archivo. EFE.

BAMAKO.- Al menos doce camiones cisterna fueron destruidos en el sur de Mali en un ataque reivindicado por la filial de Al Qaeda en el Sahel contra un convoy de combustible escoltado por el Ejército, en una ofensiva que busca cortar el suministro de carburantes a la capital, Bamako.

El Ejército maliense informó en un breve comunicado de que «terroristas» atacaron este sábado la caravana procedente del puerto de Abiyán (Costa de Marfil) en la carretera entre Bougouni  y Bamako, y que varias cisternas fueron destruidas, sin precisar cuántas, mientras las demás fueron escoltadas hasta su destino.

Testigos presenciales aseguraron a EFE que al menos 12 camiones quedaron calcinados, sin que pudieran confirmar si hubo víctimas en este ataque reivindicado por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM), filial de Al Qaeda en el Sahel.

En redes sociales circularon vídeos no verificados en los que se observa a hombres armados atacando la caravana en una zona boscosa mientras columnas de humo se elevan en el horizonte. Otro vídeo muestra un cadáver carbonizado y al menos seis camiones destruidos o incendiados.

La campaña insurgente contra el transporte de combustible comenzó en octubre, cuando Al Qaeda inició ataques sistemáticos contra los ejes que abastecen la capital. A mediados del mes pasado, el portavoz del grupo yihadista, Naby Diarra, declaró que los conductores de camiones serían considerados «objetivos militares».

Habitantes de Bamako consultados este domingo por EFE afirmaron que el suministro de carburante ha mejorado ligeramente en las dos últimas semanas gracias al refuerzo de escoltas militares en las caravanas, aunque varias gasolineras siguen cerradas.

Uno de los residentes explicó que los ciudadanos continúan haciendo colas para repostar, si bien los tiempos de espera se han reducido en los últimos días.

Según fuentes locales, los combatientes yihadistas operan en pequeños grupos que se desplazan en motos. En los ataques suelen enfrentarse a los escoltas militares antes de incendiar los camiones cisterna, y en ocasiones los hacen estallar colocando artefactos explosivos en los caminos.

Mali, país sin litoral y sin producción comercial de petróleo, depende íntegramente de la importación, y la mayor parte del combustible que consume el país entra a través del puerto de Abiyán y es transportado por carretera hasta la frontera, donde ingresa en territorio maliense por la región sureña de Sikasso, escenario de ataques sistemáticos contra estos camiones cisterna.

Asimismo, la filial de Al Qaeda en el Sahel ha ejecutado también varias acciones contra los corredores de combustible del este del país, los que parten del puerto de Dakar (Senegal) y atraviesan la región maliense de Kayes antes de llegar a Bamako.

Mali, dirigido por una junta castrense desde 2020, se enfrenta a un repunte de las acciones yihadistas de JNIM, cuyo objetivo declarado es ahora asediar a Bamako, y esta escalada se desarrolla en un contexto de vacío de seguridad, parálisis política, desgaste de las instituciones y una situación de aislamiento internacional sin comparación en los últimos años.


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