San Francisco de Macorís y Santiago de los Caballeros no resisten comparación en los órdenes económicos, sociales y políticos. Eso es válido también en lo geográfico y demográfico, así como en lo histórico.
Son realidades diferentes y yo debo reconocer que incurrí en un gran error al pedirle a la sociedad francomacorisana que tome como referente a Santiago, su liderazgo y planes estratégicos para encarar la problemática, los déficits en el liderazgo en la visión y el rumbo de esa pujante región nordestana.
La sociedad de Santiago al igual que cualquier otra en desarrollo, siempre será un modelo, un referente a tomar en cuenta, no olvidando y entendiendo que responden a dinámicas diferentes y que como tales deben ser entendidas.
Santiago cuenta con una burguesía consolidada, en la industria, la agropecuaria y el comercio, es una sociedad con un liderazgo maduro, con clara visión de su rol, con un extraordinario peso económico y político en el ámbito nacional y en la región del Caribe.
La sociedad de San Francisco de Macorís tiene un gran potencial; sin embargo, es preciso reconocer que la acumulación originaria del capital en las diferentes áreas de su economía, carece aún de la dinámica y el grado de desarrollo de una sociedad propiamente capitalista, como acontece en Santiago que cuanta con una burguesía ya consolidada. Eso hay que entenderlo.
Corresponde al liderazgo social y político de esa región realizar la reflexión que he sugerido, para establecer cuál es el contexto, la realidad económica y social de esa ciudad y la región nordestana, realizando un profundo estudio de su composición y dinámica social para poder comprender el origen del comportamiento y los conflictos entre los diferentes sectores y grupos sociales de ese gran conglomerado. Sin resolver eso no es posible establecer ni fijar un rumbo claro, aun cuando hayan diseñado planes o programas de desarrollo.
Yo solo viví en San Francisco de Macorís, en El Capacito, hasta finales del 1962, cuando era un preadolescente y pocas personas solo me recuerdan como el hijo de Siacia y Pindu el sastre, o como el nieto de Sasá Hernández Benzán, el comerciante ubicado en lo que era las afueras del pueblo, cerca del colegio Las Altagracias o de las Monjas. Aun así me siento ser francomacorisano y con derecho a opinar.
Para San Francisco y el nordeste solo quiero lo mejor. Que asuman su realidad y tracen un Plan de Desarrollo Estratégico que contemple sus ordenamientos territoriales, su sistema de transporte urbano e inter-urbano, un jardín botánico, un zoológico, el saneamiento del Jaya. Que procure acercarse más al litoral costero, preservando a loma “Quitaespuela” y a sus reservas ecológicas.