La madrugada que prometía ser de descanso en el sector de Brisa Oriental VI, en Santo Domingo Este, se tornó de repente en una pesadilla insondable.
La violencia irrumpió sin tregua en el hogar del popular merenguero Gilberto Julián Sarante Perdomo, artísticamente conocido como “Julián Oro Duro”.
En medio de un asalto despiadado, la parca cobró la vida de su esposa, Zeneida Socorro Castillo, y dejó al artista herido, sumiendo al mundo del entretenimiento y a la sociedad dominicana en un profundo estupor.
Casa donde sucedió la tragedia
El crimen, caracterizado por su extrema crueldad, activó de inmediato los resortes de la investigación criminal.
La Dirección Central de Investigación (DICRIM), en estrecha y rápida coordinación con el Ministerio Público, asumió el caso bajo la presión de un pueblo que clamaba justicia.
Las pesquisas no tardaron en arrojar resultados contundentes: mediante una serie de allanamientos estratégicos (que incluyeron intervenciones en sectores como Los Guaricanos), los sabuesos policiales lograron identificar, rastrear y apresar a cuatro presuntos implicados directos en el hecho de sangre.
Caso Julián Oro Duro: Policía recupera US$33,690 y RD$196,500 tras el asalto
El cerco judicial comenzó a cerrarse con la recuperación de los bienes sustraídos. En poder de los sospechosos —identificados como Kevin Dariel Germán Troncozo, Juan Carlos Hernández García, Michael Tejada Vásquez y Lawrence Mark Liranzo Marcos (a) Chiquito— las autoridades incautaron un botín que evidenciaba el móvil material del asalto: 33,690 dólares estadounidenses y 196,500 pesos dominicanos en efectivo. Junto al dinero, el inventario del horror incluyó dos relojes de alta gama (marcas Rolex y Cardo), cadenas, una medalla, un guillo, un broche de mujer, un bulto Louis Vuitton, lentes y hasta la llave del vehículo utilizado en la huida, además de la motocicleta empleada por los malhechores.
Ante la contundencia de las evidencias y la presión de las pruebas científicas y materiales recabadas por el órgano persecutor, los procesados comenzaron a desmoronarse, reconociendo su participación en el entramado criminal ante las autoridades.
Tres detenidos y un prófugo por muerte de Zeneida Socorro Castillo y heridas a “Julián Oro Duro”
El vocero de la Policía Nacional, coronel Diego Pesqueira, presentó públicamente los detalles y el desglose de lo ocupado, evidenciando la solidez de una investigación que dejaba poco margen a la duda.
El clímax de esta tragedia colectiva tuvo lugar este jueves. El dolor acumulado durante los días previos estalló en llanto incontenible cuando el cortejo fúnebre partió desde la Funeraria Blandino de la avenida Sabana Larga.
Entre coronas de flores, abrazos rotos y gritos exigiendo que paguen con todo el peso de la ley, familiares, amigos y figuras del merengue acompañaron el féretro en un recorrido de poco más de 11 kilómetros hacia el Cementerio Cristo Salvador.
Allí, bajo el sol implacable y con el eco de la justicia rondando cada rincón del campo santo, los restos de Zeneida Socorro Castillo recibieron cristiana sepultura.
Mientras el artista y su familia intentan sanar las heridas físicas y el alma desolada, el caso avanza en los tribunales como un recordatorio implacable de los estragos de la delincuencia y del deber ineludible de las autoridades de hacer caer todo el rigor de la ley sobre los culpables.