La reciente intervención del presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), dejó en evidencia una diplomacia orientada a la obtención de resultados concretos y a la defensa férrea de los intereses nacionales. Lejos de quedarse en la retórica abstracta, el mandatario pulsó cinco resortes fundamentales que definen tanto la política exterior del país como su momento socioeconómico y de seguridad.
A continuación, se detallan las cinco claves que marcan la pauta de su gestión ante el escenario global:
1. El ultimátum y la exigencia de acción real frente a la crisis haitiana
Abinader ante la ONU: Crisis de combustibles impacta a RD sin control local y exige un orden global basado en reglas
Para el gobierno dominicano, la seguridad nacional y la estabilidad regional pasan ineludiblemente por lo que ocurre en la vecina nación de Haití.
Abinader fue categórico al señalar que las redes criminales transnacionales y las masacres recientes no pueden normalizarse, reclamando a la comunidad internacional que complete de manera inmediata el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas —la cual opera actualmente con una fracción de los efectivos prometidos— y que se aplique un embargo de armas estricto.
Asimismo, el mandatario reafirmó que la República Dominicana continuará aplicando sus leyes migratorias y resguardando sus fronteras, recordando que la solución a la crisis debe gestarse en el territorio haitiano y no sobre los hombros del pueblo dominicano.
2. Éxitos sociales históricos: del “Hambre Cero” anticipado a la reducción de la pobreza
Brasil fue el primer país de la región en alcanzar el hambre cero en 2012, según la FAO.
En el plano interno, el presidente exhibió con datos duros los logros en materia de desarrollo social que respaldan su gestión. Abinader destacó que la pobreza monetaria descendió de forma notable del 25.8 % en 2019 al 14.6 % durante el primer semestre del año.
El hito más resonante fue la confirmación por parte de la FAO de que la República Dominicana salió oficialmente del mapa del hambre, logrando la meta de Hambre Cero fijada inicialmente para 2028 con varios años de antelación, lo que consolida al país como el quinto de América Latina en alcanzar este estatus.
3. Fortaleza macroeconómica, récords de inversión y auge turístico
Turismo y RD Vial lanzan plan nacional de señalética turística
La estabilidad institucional y la seguridad jurídica dominicana fueron presentadas como imanes indiscutibles para el capital internacional.
El jefe de Estado resaltó que por cuatro años consecutivos el país ha captado más de 4,000 millones de dólares anuales en inversión extranjera directa, superando los 5,000 millones en 2025, mientras las exportaciones alcanzaron un récord de casi 16,000 millones.
En paralelo, el turismo experimenta un crecimiento sin precedentes, proyectando cerrar el año con más de 12 millones de visitantes, una cifra que posiciona a la nación en la élite turística continental junto a potencias como México.
4. Justicia financiera internacional: medir el desarrollo más allá del PIB
Autoridades del BCRD y directivos LIDAAPI.
Abinader aprovechó la tribuna global para exigir una reforma en la arquitectura financiera internacional que castiga de forma injusta a los países de renta media. Al albergar a gran parte de la población en pobreza extrema del planeta, el mandatario criticó que el ingreso per cápita siga siendo la llave exclusiva del financiamiento concesional.
Por ello, exigió que las instituciones financieras incorporen el Índice de Vulnerabilidad Multidimensional, argumentando que los avances económicos de un país no deben traducirse en una penalización que le niegue el acceso a recursos vitales.
5. Liderazgo climático y defensa de los recursos oceánicos y costeros
¡Tras el retiro de sargazo! Punta Catalina ya funciona con normalidad
Como pequeño Estado insular, la República Dominicana enfrenta los embates climáticos de primera línea.
El presidente puso sobre la mesa la urgencia de un financiamiento climático rápido y efectivo frente a la arremetida de las tormentas y el flagelo del sargazo, un problema caribeño que el país ha llevado con éxito a las agendas globales de la ONU.