
EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – Contenidos difundidos en redes sociales sobre compra de cédulas y presuntas irregularidades electorales pueden reforzar, entre algunos ciudadanos, la percepción de que el proceso electoral está “amañado” y, en determinados casos, relacionarse con su decisión de no acudir a las urnas. Esta conclusión forma parte de los hallazgos del estudio sobre la abstención electoral elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL).
El informe documenta esta percepción a partir de testimonios recogidos en grupos focales, particularmente entre participantes jóvenes de contextos urbanos. Según la investigación, las redes sociales dejaron de ser un canal secundario para convertirse en “el principal espacio donde circula y se interpreta la información política”.
Pero esa exposición digital también tiene un efecto sobre la confianza. El estudio señala que las plataformas se convierten en espacios donde se observan y difunden prácticas que “erosionan la confianza en el proceso”. En el Distrito Nacional, varios participantes asociaron su decisión de no votar con contenidos que habían visto en redes.
Uno de los testimonios recogidos describe la circulación de “muchos videos en las redes” en los que personas registraban la compra de cédulas. Los participantes también hicieron referencia a anuncios en los que percibían a actores políticos relacionados con la entrega de dinero.
Para uno de los participantes, esas imágenes terminaron confirmando una percepción de desconfianza generalizada: “ya ni puede confiar en nadie”. El testimonio aparece en el estudio como una muestra de cómo determinados contenidos digitales pueden pasar de ser simples piezas de información a convertirse en elementos que condicionan la valoración que los ciudadanos hacen del proceso electoral.
El IIDH advierte que el fenómeno no se reduce a la circulación de información falsa. También existe una elevada exposición a contenidos que “documentan y viralizan prácticas clientelares”, haciendo que las imágenes de presuntas irregularidades puedan adquirir mayor fuerza que los mensajes institucionales destinados a explicar el proceso.
Por eso, el estudio describe el entorno digital como un “puente comunicacional ambivalente”: puede acercar a los ciudadanos a la información electoral, pero también “puede consolidar percepciones de un proceso amañado cuando lo que circula con mayor fuerza son imágenes de irregularidades”.
Ante este escenario, la investigación plantea que el desafío institucional no consiste únicamente en aumentar la presencia en redes sociales, sino en “disputar el sentido de lo que en ellas se difunde, con comunicación verificable, oportuna y adaptada a los lenguajes digitales”.
El peso de estas plataformas también queda reflejado en el comportamiento informativo de los dominicanos residentes en el exterior: ocho de cada diez se informan mediante redes sociales y medios digitales, mientras que dos de cada diez utilizan la televisión. El estudio, además, identifica la conducta de los partidos políticos como uno de los principales desafíos para recuperar la confianza y reducir la abstención.
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