Todos nos paramos de pies, incluyendo el presidente Luis Abinader, y en un cerrado aplauso a casa llena en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña, le tributamos una especie de reconocimiento al doctor Enmanuel Esquea Guerrero, a quien Guido Gómez Mazara dedicó su reflexivo libro “Para que no se repita”.
Al doctor Esquea Guerrero lo conocí en la década del 80 cuando la prima Rosita Pineda, graduada de Licenciada en Educación, residente en Nueva York, me solicitó que lo entrevistara en un programa diario que realizábamos en la emisora RPQ Cadena Azul, del extinto amigo Fourment Uribe, siendo éste un prominente dirigente del grupo “Los Amigos de Antonio Rosario”, quien fue procurador general de la república, rector de la UASD y antiguo luchador antitrujillista.
La dedicatoria de la citada obra de Guido Gómez Mazara al doctor Esquea Guerrero fue un verdadero acto de justicia y nobleza por sus luchas en defensa de la democracia dominicana, reconocida honestidad en su exitosa carrera política, profesional y por haber respondido a la confianza del doctor Peña Gómez cuando lo propuso como presidente del Partido Revolucionario Dominicano, tarea que desempeñó con dignidad, decoro y valentía.