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Las encuestas definitivamente están en bancarrota, desacreditadas y de capa caída casi a nivel mundial, incluyendo en RD, donde esa actividad con escasas excepciones se ha prostituido hasta tal punto de faltarle el respeto a la ciudadanía y pensar que somos tontos.
Los sorprendentes resultados de las elecciones en Colombia demuestran de manera fehaciente el fracaso de esos sondeos y la forma en que grupos de poder y corporaciones económicas manipulan a su antojo y conveniencia tales mediciones para tratar de acondicionar a la opinión pública.
Pasaron los tiempos en que en nuestro país la encuesta Gallup-Hoy concitaba en el plano político, empresarial y social una inusitada expectación, debido a la transparencia, precisión y credibilidad con que se manejaba.
Los comicios colombianos se desarrollaron en un ambiente de relativa tranquilidad con una observación de calidad y eficiencia de parte de la OEA y la COPPPAL, cuyos jefes de misiones fueron dos prestigiosos líderes dominicanos el expresidente Leonel Fernández y el Dr. Guido Gómez Mazara, lo que constituye una especie de hito que llena de honra a nuestro país. La segunda vuelta está pactada para el próximo 21 de junio, y ojalá que no se repita la historia de Perú donde el margen es tan estrecho que pudiera crearse una crisis pos electoral.