Para conocer la coyuntura y tendencia de la economía dominicana es necesario analizar de manera comparada las estadísticas de la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo que publica el Banco Central al final de cada trimestre.
Las de enero-marzo 2026 reportan que, no obstante, empeoramiento del contexto mundial y clima de incertidumbre que se vive desde que se inició la guerra Estados Unidos-Irán el pasado 28 de febrero, se ha mantenido el ritmo de crecimiento del PIB real con creación de empleo y aumento en el ingreso por hora del trabajo.
Interanual el PIB real creció 4.1% y el ingreso por hora del trabajo ganó poder adquisitivo, 4.3 puntos porcentuales, nominal el ingreso por hora aumentó 5.0% y siete décimas de punto del Índice de Precio al Consumidor.
Acumulado el ingreso por hora del trabajo creció 71.3%, un 11.9% anual, desde el trimestre octubre-diciembre 2020 hasta enero-marzo 2026, pasando de RD$104.3 a RD$178.7, y como el Índice de Precio al Consumidor acumulado aumento 32.4%, el ingreso real creció acumulado 38.9%, anual 6.4%, una cifra que puede calificarse como muy buena, porque es coherente, además, con el aumento medio anual en el período de 9.7% del PIB por persona en dólares estadounidenses.
Las estadísticas históricas no mienten, el gobierno de Luis Abinader y del PRM, período 2021-2025, se destaca, entre otras características, que el pueblo compartió el aumento de la riqueza que produjo la economía, llegó a los bolsillos de trabajadores y a los hogares dominicanos como aumentos del ingreso por hora del trabajo y del empleo. Es decir, el trabajador dominicano no solo ganó más dinero, sino que trabaja más gente nos lo dice la cifra de ocupados, aumento en la cantidad de 821,577 personas, anual 136,929.5, el total de 4,414,601 trimestre octubre-diciembre 2020 a 5.236.178 personas en el mismo trimestre de 2025.
Por los siguientes hechos es destacable el crecimiento interanual de ocupados, acumulado 22.6%, anual 4.5%, entre 2021 y 2025, primero, porque es coherente con el crecimiento interanual del PIB, acumulado 28.5%, anual 5.7%.
El crecimiento no solo fue intensivo en empleo, creció la productividad por ocupado, acumulado 5.9%, anual 1.2% (crecimiento del PIB menos crecimiento de los ocupados), cifra que es muy buena porque en el avance de la productividad por trabajador es donde está el verdadero progreso económico del país.
Y segundo, el desempleo descendió en 77,876 personas, de 350.719 a 272.843. El lector curioso puede comprobar que el aumento de los ocupados menos la disminución de desocupados da 743,701, que es el volumen en que aumento la población activa, la oferta de trabajo, lo que comprueba la calidad de las estadísticas del Mercado de Trabajo que publica el Banco Central.
En el actual escenario internacional el precio del petróleo juega en contra del crecimiento de la economía, para nosotros el aumento del precio medio de US$60 el barril que pagamos en 2025 a más de US$75, por ejemplo, no solo dispararía la factura petrolera, implicaría menos crecimiento del PIB, empleo, más inflación, más pobreza monetaria, sobre esta última variable la buena noticia es que en el primer trimestre de 2026 alcanzó un mínimo histórico de 15.3 %, alrededor de tres puntos porcentuales menos comparado con igual período del pasado año.
Antes esa realidad, el Gobierno no puede descontinuar el subsidio al consumo de gasolinas, gasoil y GLP que concede dejando de recaudar ingresos por impuesto sobre su demanda como manda la Ley 112-00, del 29 de noviembre del año 2000, que en el presupuesto de este año se ha estimado en RD53,674,866,227, equivalente a 7% del PIB.
No tengo espacio para demostrarlo con cifras, el costo del subsidio está muy por debajo de lo que potencialmente perdería la economía de suspenderse el subsidio temporal, estoy consciente que para continuarlo el subsidio el gobierno necesita liquidez, una fuente podría ser los recursos que se liberen reduciendo, por ejemplo, a la mitad el gasto tributario de este año estimado en RD$393,541.44 millones, 5% del PIB, condicionado a que las empresas en la frontera, principalmente, que todavía necesitan exenciones y exoneraciones de impuestos continuarían recibiéndolos. La presión tributaria, que ha estado congelada en 14% del PIB desde hace tiempo, aumentaría en dos o tres puntos porcentuales, hasta 16% o 17%.