Gabriel Alberto Hernández Tiburcio

En la víspera del Día de las Madres, la República Dominicana vuelve la vista hacia Salomé Ureña de Henríquez. Más allá de la “Musa de la Patria” consagrada por su lírica nacionalista, diversos archivos e historiadores rescatan hoy una faceta igualmente trascendental: su rol como madre y mentora de la prole intelectual más brillante del continente.

Una maternidad entre letras y valores

Salomé no solo dio vida a sus hijos; los moldeó bajo los mismos principios de rigor intelectual y amor por la libertad que plasmaba en su poesía. Casada con el doctor Francisco Henríquez y Carvajal, Salomé enfrentó el reto de la maternidad en un contexto de exilios políticos y salud frágil.

De su unión nacieron cuatro hijos, quienes se convertirían en pilares de la cultura hispanoamericana:

• Francisco Noël: Médico y diplomático.

• Pedro Henríquez Ureña: Uno de los humanistas y filólogos más importantes del siglo XX.

• Max Henríquez Ureña: Destacado escritor, diplomático e historiador.

• Camila Henríquez Ureña: Una de las ensayistas y pedagogas más relevantes del Caribe.

Legado para las madres dominicanas

En sus perfiles sobre los forjadores del pensamiento social y la identidad dominicana, el reconocido historiador Roberto Cassá resalta el peso específico de Salomé en la formación de la dinastía intelectual más importante del país:

“No se puede entender la excelsitud intelectual de los hermanos Henríquez Ureña sin la impronta directa de Salomé. Ella no solo les dio la vida, sino que modeló en ellos la disciplina del estudio y el compromiso ético con los destinos de América”, expresó.

Roberto Cassá

Mu-kien Sang Ben

Por su parte, la destacada historiadora y educadora Mu-Kien Sang Ben aborda cómo Salomé encarnaba el ideal de la “madre republicana” u “hostosiana”, donde la maternidad biológica y la educación social se fundían:

“Salomé Ureña representa la cumbre de la mujer decimonónica dominicana: la madre que educa para la libertad, la esposa que comparte el ideal del progreso y la maestra que rompe las barreras del espacio doméstico”, indicó.

Crianza y educación

Salomé Ureña

La legado de Salomé Ureña como madre se manifiesta de forma tangible en el éxito intelectual de su descendencia. 

No fue una maternidad pasiva; fue una maternidad pedagógica según describe Mu-Kien Sang Ben

Mientras fundaba el Instituto de Señoritas en 1881 para profesionalizar a la mujer dominicana, aplicaba en sus propios hijos un método de enseñanza basado en el pensamiento crítico y la ética.

Hoy, Salomé permanece como el máximo ejemplo de la madre dominicana que, ante la adversidad, utiliza la educación como la herramienta principal para el florecimiento de su familia y su nación.

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