
EL NUEVO DIARIO, CHICAGO — Después de que el dominicano Edward Cabrera empezó el cuarto inning con una recta que cayó bien alta durante su apertura del miércoles, el receptor de los Cachorros, Carson Kelly, le devolvió la pelota al lanzador e inmediatamente miró en dirección al dugout local. El manager de los Cachorros, Craig Counsell, ya estaba en camino al montículo.
Cabrera abandonó su apertura en la eventual derrota por 5-0 ante los Cerveceros después de ese pitcheo, con lo que el equipo anunció como una ampolla en el dedo medio derecho. Eso pareció ser una buena noticia, dada la magnitud de los problemas de lesiones que se han acumulado en la rotación y el relevo de los Cachorros durante los primeros dos meses de la temporada.
“Simplemente salí con una mentalidad competitiva”, expresó Cabrera. “Salí y dije, ‘Estoy bien’. Me sentía bien. Todo estaba bien. Y una vez que llegamos al cuarto, ahí fue cuando más lo sentí”.
Counsell señaló que Cabrera había estado lidiando con la ampolla antes de la salida del miércoles, pero hasta ahora había podido manejar el problema. Aunque no está claro el tiempo estimado para este pequeño contratiempo, Cabrera tiene efectividad de 5.55 en sus últimas cinco salidas, en comparación con un porcentaje de carreras limpias de 2.73 en sus primeros cinco turnos del año.
Counsell indicó que la próxima apertura de Cabrera está potencialmente en peligro, pero el monticular expresó optimismo sobre poder regresar al montículo según lo programado.
“No estoy preocupado”, apuntó Cabrera. “Mi mentalidad es que en cinco días voy a salir a pitchar”.
Esa recta ante Joey Ortiz de Milwaukee también fue alarmante a simple vista, ya que solo registró 92.5 millas por hora, según Statcast. Fue una caída notable con respecto a la velocidad promedio de la recta de Cabrera en el partido (95.5 mph) y en la temporada (95.7 mph). El derecho alcanzó una velocidad máxima de 97.8 mph con dicho envío en su presentación.
A lo largo de 10 aperturas este año en su campaña de debut con los Cachorros, Cabrera, de 28 años, ha registrado promedio de carreras limpias de 4.00 con 47 ponches y 20 bases por bolas en 54 entradas. Su tasa de ponches ha bajado (21.3%) con respecto a la temporada pasada (25.8%), cuando también promedió 97 mph con su recta de cuatro costuras en un año de revelación con los Marlins.
En su apertura del miércoles, Cabrera permitió cuatro carreras (una limpia) en 3.0 entradas y fracción, en las que ponchó a dos, dio dos bases por bolas y permitió cuatro hits. Tres rayitas llegaron en el segundo tramo, cuando el jardinero central Pete Crow-Armstrong cometió un error defensivo que derivó en un jonrón al estilo de Pequeñas Ligas de David Hamilton.
El relevista Trent Thornton se trepó a la lomita por Cabrera en el cuarto inning.
Los Cachorros no iban a correr ningún riesgo con Cabrera sufriendo un contratiempo, no con el zurdo Matthew Boyd (rodilla izquierda) en la lista de lesionados de 15 días en este momento. Chicago tampoco cuenta con el derecho Cade Horton (cirugía en el codo derecho) por el resto de la campaña y no espera al zurdo Justin Steele (distensión en el flexor izquierdo) hasta algún momento de la segunda mitad de la temporada.
“Una vez que la ampolla está ahí, es difícil”, confesó Cabrera. “El control es difícil. La velocidad es difícil. Todo es mucho más complicado una vez que la ampolla está ahí”.
La esperanza ahora es que Cabrera no quede fuera de acción por mucho tiempo.
“Es algo con lo que ha lidiado un poco”, dijo Counsell. “Simplemente empeoró esta noche, al punto de que claramente estaba afectando su control, más que nada. Intentamos hacer algo después del tercer inning y simplemente no funcionó. Se notaba. El primer pitcheo te pudo haber dicho que no iba a poder continuar”.
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