{"id":77402,"date":"2026-10-25T12:10:07","date_gmt":"2026-10-25T12:10:07","guid":{"rendered":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/2026\/10\/25\/es-hora-de-poner-la-casa-en-orden\/"},"modified":"2026-10-25T12:10:07","modified_gmt":"2026-10-25T12:10:07","slug":"es-hora-de-poner-la-casa-en-orden","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/2026\/10\/25\/es-hora-de-poner-la-casa-en-orden\/","title":{"rendered":"Es hora de poner la casa en orden"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>                                                                                            <!-- --><\/p>\n<p class=\"paragraph\">Durante d\u00e9cadas, los gobiernos y los bancos centrales confiaron en que las crisis econ\u00f3micas pod\u00edan contenerse mediante una combinaci\u00f3n de est\u00edmulos fiscales y flexibilizaci\u00f3n monetaria. Cuando los mercados financieros se desplomaban, los bancos centrales reduc\u00edan las tasas de inter\u00e9s e inyectaban liquidez. Ante una recesi\u00f3n, los gobiernos aumentaban el gasto p\u00fablico, reduc\u00edan impuestos o proporcionaban asistencia financiera a hogares y empresas. Estas intervenciones nunca eliminaron los ciclos econ\u00f3micos, pero ayudaron a moderar sus consecuencias y restablecer la confianza. El problema es que, con el paso del tiempo, muchos gobiernos confundieron la capacidad de responder a una crisis con la posibilidad de gastar y endeudarse indefinidamente.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Hoy, esa forma de administrar la econom\u00eda comienza a mostrar sus l\u00edmites. La inflaci\u00f3n persistente, los elevados d\u00e9ficits fiscales y el creciente endeudamiento p\u00fablico han reducido el margen de maniobra de las autoridades econ\u00f3micas. Los instrumentos que durante d\u00e9cadas permitieron amortiguar las recesiones siguen siendo \u00fatiles, pero utilizarlos resulta cada vez m\u00e1s costoso. Lo preocupante es que buena parte de estas restricciones no responde \u00fanicamente a circunstancias extraordinarias, sino tambi\u00e9n a decisiones pol\u00edticas que privilegiaron los beneficios inmediatos sobre la sostenibilidad de largo plazo.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Despu\u00e9s de la crisis financiera de 2008, las econom\u00edas avanzadas disfrutaron de condiciones excepcionales. Las tasas de inter\u00e9s se mantuvieron en niveles hist\u00f3ricamente bajos y la inflaci\u00f3n permaneci\u00f3 relativamente contenida. Los gobiernos pod\u00edan financiar d\u00e9ficits considerables a costos reducidos, mientras los bancos centrales expand\u00edan sus balances sin provocar presiones inflacionarias significativas de manera inmediata. La pandemia reforz\u00f3 la percepci\u00f3n de que la intervenci\u00f3n masiva del Estado pod\u00eda evitar un colapso econ\u00f3mico. Sin embargo, el posterior repunte de la inflaci\u00f3n puso de manifiesto que aquellas condiciones no eran permanentes.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La pol\u00edtica monetaria enfrenta ahora un dilema particularmente complejo. Cuando la actividad econ\u00f3mica se debilita, lo habitual ser\u00eda reducir las tasas de inter\u00e9s para estimular el consumo, la inversi\u00f3n y el cr\u00e9dito. Pero si la inflaci\u00f3n permanece elevada, esa respuesta puede agravar el problema. Una reducci\u00f3n prematura de las tasas podr\u00eda estimular la demanda, debilitar la moneda y comprometer la credibilidad del banco central. Mantener una pol\u00edtica restrictiva, por el contrario, puede profundizar la desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica y aumentar las dificultades financieras de empresas y hogares.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La Reserva Federal enfrent\u00f3 esta contradicci\u00f3n durante el episodio inflacionario posterior a la pandemia. A diferencia de lo ocurrido despu\u00e9s de 2008, cuando pod\u00eda respaldar a los mercados mediante una pol\u00edtica monetaria expansiva, tuvo que elevar agresivamente las tasas de inter\u00e9s para contener la inflaci\u00f3n. Los inversionistas comenzaron a descubrir que una ca\u00edda de las bolsas o un deterioro de las condiciones crediticias ya no garantizaban una intervenci\u00f3n inmediata del banco central. La estabilidad de precios y la estabilidad financiera, que durante a\u00f1os parec\u00edan objetivos complementarios, pod\u00edan exigir respuestas dif\u00edciles de conciliar.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">En el \u00e1mbito fiscal, las restricciones son igualmente preocupantes. Los gobiernos han acumulado grandes vol\u00famenes de deuda como resultado de sucesivas crisis, compromisos permanentes de gasto y d\u00e9ficits presupuestarios persistentes. El aumento de las tasas de inter\u00e9s encarece el refinanciamiento de esas obligaciones y absorbe recursos que podr\u00edan destinarse a infraestructura, educaci\u00f3n, salud o inversi\u00f3n productiva. Cuando una proporci\u00f3n creciente de los ingresos p\u00fablicos debe utilizarse para pagar intereses, el presupuesto pierde flexibilidad y la capacidad de responder a nuevas emergencias se debilita.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Un pa\u00eds con finanzas p\u00fablicas saludables puede enfrentar una recesi\u00f3n aumentando temporalmente su d\u00e9ficit. Uno altamente endeudado dispone de menos alternativas. El gasto adicional puede aliviar las dificultades econ\u00f3micas a corto plazo, pero tambi\u00e9n generar dudas sobre la sostenibilidad de la deuda. Si los inversionistas exigen mayores rendimientos para financiar al gobierno, aumentan los costos del cr\u00e9dito en toda la econom\u00eda. El est\u00edmulo concebido para impulsar el crecimiento puede terminar debilitando sus propias posibilidades de \u00e9xito.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Aqu\u00ed aparece una de las contradicciones m\u00e1s importantes de la pol\u00edtica econ\u00f3mica contempor\u00e1nea. Muchos gobiernos mantienen d\u00e9ficits elevados incluso durante per\u00edodos de expansi\u00f3n, cuando deber\u00edan reconstruir sus reservas fiscales para enfrentar futuras recesiones. El gasto p\u00fablico deja de responder exclusivamente a necesidades econ\u00f3micas y se convierte, con demasiada frecuencia, en un instrumento para satisfacer compromisos electorales, preservar popularidad o posponer decisiones impopulares. El costo de esas decisiones no desaparece: se acumula en forma de deuda y termina limitando las opciones de quienes deber\u00e1n gobernar en el futuro.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Las dificultades aumentan cuando la econom\u00eda enfrenta perturbaciones de oferta. Un encarecimiento de la energ\u00eda, una interrupci\u00f3n del comercio internacional o una crisis geopol\u00edtica pueden reducir la producci\u00f3n y elevar simult\u00e1neamente los precios. En esas circunstancias, estimular la demanda no resuelve la escasez que origina el problema. Tampoco una pol\u00edtica monetaria restrictiva puede producir m\u00e1s petr\u00f3leo o reparar las cadenas de suministro. Las autoridades deben equilibrar objetivos contrapuestos, mientras los hogares y las empresas soportan las consecuencias de una inflaci\u00f3n elevada y un crecimiento m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Los mercados financieros tampoco est\u00e1n preparados para todas las implicaciones de este nuevo entorno. Durante buena parte del per\u00edodo posterior a 2008, los bonos gubernamentales ofrecieron protecci\u00f3n cuando las bolsas registraban p\u00e9rdidas. Las recesiones sol\u00edan provocar reducciones de las tasas de inter\u00e9s, elevando el valor de los bonos y compensando parcialmente las ca\u00eddas de las acciones. Pero cuando la inflaci\u00f3n obliga a mantener tasas elevadas, ambos mercados pueden retroceder simult\u00e1neamente. La diversificaci\u00f3n tradicional pierde parte de su capacidad protectora y los inversionistas enfrentan una volatilidad m\u00e1s dif\u00edcil de administrar.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Las consecuencias, sin embargo, van mucho m\u00e1s all\u00e1 de las carteras de inversi\u00f3n. El encarecimiento del cr\u00e9dito desalienta la inversi\u00f3n empresarial, dificulta el acceso a la vivienda y aumenta la carga financiera de los hogares endeudados. La inflaci\u00f3n reduce el poder adquisitivo, especialmente entre las familias de menores ingresos, que destinan una mayor proporci\u00f3n de sus recursos a bienes esenciales. Al mismo tiempo, los gobiernos que enfrentan crecientes obligaciones por el servicio de la deuda pueden verse obligados a reducir la inversi\u00f3n p\u00fablica o limitar programas sociales. La factura de los desequilibrios macroecon\u00f3micos termina llegando a quienes menos capacidad tienen para protegerse.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Esta realidad tambi\u00e9n obliga a examinar cr\u00edticamente la forma en que los gobiernos han intervenido durante las grandes crisis. La experiencia de 2008 demostr\u00f3 que los rescates financieros pod\u00edan evitar un colapso sist\u00e9mico, pero tambi\u00e9n gener\u00f3 cuestionamientos sobre la distribuci\u00f3n de sus costos. Mientras numerosas instituciones recibieron apoyo p\u00fablico, millones de familias enfrentaron desempleo, p\u00e9rdidas patrimoniales y dificultades econ\u00f3micas. Evitar una crisis financiera protege a toda la sociedad, pero ello no justifica que las p\u00e9rdidas derivadas de decisiones privadas excesivamente arriesgadas terminen traslad\u00e1ndose sistem\u00e1ticamente a los contribuyentes.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Existe otro peligro menos visible: la dependencia creciente de la intervenci\u00f3n estatal. Cuando los inversionistas asumen que los bancos centrales siempre proporcionar\u00e1n liquidez y que los gobiernos acudir\u00e1n al rescate ante cualquier dificultad, pueden aumentar su exposici\u00f3n al riesgo. El resultado es un sistema financiero m\u00e1s apalancado y vulnerable, cuya estabilidad depende cada vez m\u00e1s de nuevas intervenciones p\u00fablicas. Cada crisis deja mayores obligaciones y reduce la capacidad de respuesta frente a la siguiente.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Nada de esto significa que las contribuciones de Keynes, Robert Hall, Michael Woodford y otros economistas hayan perdido relevancia. Sus trabajos han permitido comprender mejor la relaci\u00f3n entre las expectativas, el consumo, las tasas de inter\u00e9s y las decisiones de inversi\u00f3n. Los modelos macroecon\u00f3micos modernos ofrecen herramientas valiosas para analizar las fluctuaciones econ\u00f3micas y dise\u00f1ar pol\u00edticas de estabilizaci\u00f3n. Pero ninguna sofisticaci\u00f3n te\u00f3rica puede eliminar las restricciones presupuestarias ni sustituir la disciplina que exige una administraci\u00f3n responsable de los recursos p\u00fablicos. Una cosa es identificar la pol\u00edtica econ\u00f3mica deseable y otra muy distinta disponer de los medios para ejecutarla.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">El problema de fondo no es la ausencia de instrumentos econ\u00f3micos, sino la falta de voluntad pol\u00edtica para preservar su eficacia. Durante demasiado tiempo, numerosos dirigentes han tratado el presupuesto p\u00fablico como una herramienta para administrar el presente, sin prestar suficiente atenci\u00f3n a las obligaciones que dejan a las generaciones futuras. Se prometen beneficios inmediatos, se posponen reformas necesarias y se acumulan compromisos cuyo financiamiento depender\u00e1 de contribuyentes que todav\u00eda no participan en las decisiones pol\u00edticas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Es hora de abandonar ese populismo macroecon\u00f3mico. La responsabilidad fiscal no consiste en reducir indiscriminadamente el gasto p\u00fablico ni en renunciar a la intervenci\u00f3n del Estado cuando las circunstancias la justifican. Consiste en establecer prioridades, financiar de manera sostenible los compromisos asumidos y distinguir entre el gasto que genera beneficios econ\u00f3micos duraderos y aquel que responde principalmente a conveniencias pol\u00edticas. Un gobierno responsable debe invertir en infraestructura, educaci\u00f3n, salud y productividad, pero tambi\u00e9n reconocer que los recursos son limitados y que toda decisi\u00f3n presupuestaria implica costos y renuncias.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Recuperar el margen de maniobra de la pol\u00edtica econ\u00f3mica exige reconstruir la credibilidad fiscal mediante presupuestos sostenibles, sistemas tributarios eficientes y una administraci\u00f3n rigurosa del gasto. Los bancos centrales, por su parte, deben preservar su independencia y la confianza en la estabilidad de precios, sin renunciar a los instrumentos necesarios para enfrentar verdaderas emergencias financieras. La regulaci\u00f3n tambi\u00e9n debe desalentar el apalancamiento excesivo y evitar que las p\u00e9rdidas privadas se conviertan recurrentemente en obligaciones p\u00fablicas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Un gobierno que agota su capacidad fiscal durante los per\u00edodos de expansi\u00f3n tendr\u00e1 dificultades para responder cuando llegue una recesi\u00f3n. Un banco central que sacrifica su credibilidad para sostener artificialmente los mercados puede terminar enfrentando un ajuste mucho m\u00e1s doloroso. La verdadera fortaleza de una econom\u00eda no reside \u00fanicamente en su capacidad para intervenir durante las crisis, sino en la prudencia con que administra sus recursos cuando las condiciones son favorables.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">El mayor peligro que enfrenta la econom\u00eda mundial no es que las autoridades hayan olvidado c\u00f3mo combatir las recesiones. Es que las crisis sucesivas, el endeudamiento excesivo y la persistencia de la inflaci\u00f3n han erosionado gradualmente los instrumentos de los que dependen para contenerlas. La pr\u00f3xima gran perturbaci\u00f3n podr\u00eda llegar antes de que los gobiernos y los bancos centrales hayan recuperado la capacidad financiera e institucional necesaria para enfrentarla.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Poner la casa en orden no significa renunciar al crecimiento ni abandonar la protecci\u00f3n social. Significa reconocer que ninguna econom\u00eda puede sostener indefinidamente compromisos superiores a su capacidad de financiarlos y que la estabilidad no se construye acumulando deudas que otros deber\u00e1n pagar. La responsabilidad de los dirigentes pol\u00edticos no termina con el pr\u00f3ximo presupuesto ni con las siguientes elecciones. Tambi\u00e9n alcanza a las generaciones que heredar\u00e1n las consecuencias de sus decisiones. Gobernar con responsabilidad exige pensar en ellas antes de que llegue la pr\u00f3xima crisis.<\/p>\n<div class=\"c-detail__box \">\n<article class=\"c-detail__sumario \">\n<figure class=\"c-detail__sumario__thumb\" style=\"display: block;\">\n            <a href=\"#\" title=\"\">\n                <picture data-size=\"w:140,h:140\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/imagenes.hoy.com.do\/files\/related_image\/files\/fp\/uploads\/2026\/10\/21\/6ad958a89274e.r_d.76-56.jpeg\" data-full-src=\"https:\/\/imagenes.hoy.com.do\/uploads\/2026\/10\/21\/6ad958a89274e.jpeg\">\n                    <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"140\" height=\"140\" alt=\"Retrato\" src=\"https:\/\/imagenes.hoy.com.do\/uploads\/2026\/10\/21\/6ad958a89274e.jpeg\"\/>\n                <\/picture>\n            <\/a><br \/>\n        <\/figure>\n<\/article>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Durante d\u00e9cadas, los gobiernos y los bancos centrales confiaron en que las&hellip;\n","protected":false},"author":1,"featured_media":77403,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"class_list":["post-77402","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-deporte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77402","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=77402"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/77402\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/77403"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=77402"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=77402"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=77402"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}