{"id":3699,"date":"2025-11-17T16:21:58","date_gmt":"2025-11-17T16:21:58","guid":{"rendered":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/2025\/11\/17\/la-envidia-como-motor-del-exito-lecciones-de-alejandro-grullon-para-la-sociedad-dominicana\/"},"modified":"2025-11-17T16:21:58","modified_gmt":"2025-11-17T16:21:58","slug":"la-envidia-como-motor-del-exito-lecciones-de-alejandro-grullon-para-la-sociedad-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/2025\/11\/17\/la-envidia-como-motor-del-exito-lecciones-de-alejandro-grullon-para-la-sociedad-dominicana\/","title":{"rendered":"LA ENVIDIA COMO MOTOR DEL \u00c9XITO: Lecciones de Alejandro Grull\u00f3n para la sociedad dominicana"},"content":{"rendered":"<div id=\"mvp-content-main\">\n<p><strong>Por V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes<\/strong><\/p>\n<p>La frase es provocadora, casi inc\u00f3moda, pero resume una vivencia muy dominicana: \u201cLa envidia es el gran motor que lleva al \u00e9xito\u201d. No la pronunci\u00f3 un te\u00f3rico de gabinete, sino un protagonista de la historia econ\u00f3mica del pa\u00eds: don Alejandro Grull\u00f3n, fundador del Banco Popular Dominicano.<\/p>\n<p>En una entrevista con Wendy Santana publicada por Listin Diario en su sitio web el 30 de Junio del 2013, el llamado \u201cPadre de la Banca Dominicana\u201d privada moderna hizo una confesi\u00f3n que vale la pena revisitar en el contexto actual. Agradecido de sus amigos, dijo tambi\u00e9n sentirse agradecido de sus enemigos. \u00bfPor qu\u00e9? Porque la envidia que despertaba su trabajo lo oblig\u00f3 a hacerse m\u00e1s fuerte, a blindarse por dentro y a demostrar, una y otra vez, que su \u00e9xito no era fruto de la casualidad ni de un golpe de suerte, sino de perseverancia, disciplina y visi\u00f3n.<\/p>\n<p>Don Alejandro no idealiza la envidia. La describe como algo \u201cterrible\u201d, que presiona, estresa y puede empujar hacia el abismo a quien no est\u00e1 preparado. Pero, al mismo tiempo, reconoce que esa misma presi\u00f3n act\u00faa como una especie de prueba de fuego: o destruye al que la padece, o lo templa.<\/p>\n<p>En su lectura, la envidia funciona como un doble mecanismo: por un lado, revela el lado oscuro del alma humana, que se resiente ante el \u00e9xito ajeno; por otro, obliga al que triunfa a demostrar todos los d\u00edas que su lugar se lo ha ganado con hechos, no con privilegios. Esa necesidad de confirmar su valor, de justificar su posici\u00f3n frente a los que lo quieren ver caer, lo empuja a trabajar m\u00e1s, a prepararse mejor y a rodearse de equipos m\u00e1s s\u00f3lidos.<\/p>\n<p>Dicho de otra manera: la envidia no es el motor del \u00e9xito del envidioso, sino del envidiado. No impulsa al que critica, sino al que, a pesar de las cr\u00edticas, decide seguir adelante.<\/p>\n<p>En la reflexi\u00f3n de don Alejandro hay un diagn\u00f3stico duro sobre nuestra cultura. \u00c9l afirma que al dominicano \u201cno le gusta la gente que tiene \u00e9xito\u201d porque eso le genera envidia. En vez de trabajar su propio camino, muchos se sientan a dise\u00f1ar c\u00f3mo destruir al otro, c\u00f3mo sacarlo de circulaci\u00f3n, c\u00f3mo manchar su nombre o bloquear sus oportunidades.<\/p>\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-scaled.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-211115\" srcset=\"https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-225x300.jpeg 225w, https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-1536x2048.jpeg 1536w, https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-1320x1760.jpeg 1320w, https:\/\/www.ultimasnoticias.com.do\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image0-56-scaled.jpeg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\"\/><\/a><\/figure>\n<p>Ese patr\u00f3n no es exclusivo del mundo empresarial; se repite en la pol\u00edtica, en las profesiones liberales, en el arte, en la academia y hasta en las parroquias. En cualquier espacio donde alguien destaca, aparece r\u00e1pidamente el murmullo: \u201cSeguro lo ayudaron\u201d, \u201calgo raro hay\u201d, \u201ceso no puede ser tan limpio\u201d.<\/p>\n<p>El problema, subraya la experiencia de Grull\u00f3n, es que esa cultura de la envidia tiene un costo alt\u00edsimo para el pa\u00eds. Mientras algunos se desgastan tratando de derribar al vecino, el tiempo y la energ\u00eda que deber\u00edan destinar a formarse, producir, innovar o emprender, se malgastan en intrigas y resentimientos. Y, parad\u00f3jicamente, el que resiste esas embestidas termina desarrollando una \u201ccoraza\u201d que lo hace m\u00e1s resistente, m\u00e1s prudente y, al final, m\u00e1s exitoso.<\/p>\n<p>Uno de los conceptos m\u00e1s interesantes que se desprende del testimonio de Alejandro Grull\u00f3n es el de la \u201ccoraza\u201d. La envidia ajena, lejos de hundirlo, lo llev\u00f3 a construir una protecci\u00f3n interior: una mezcla de car\u00e1cter, prudencia, paciencia, humildad y determinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa coraza no es s\u00f3lo orgullo herido. Es una estructura de defensa que obliga a:<\/p>\n<p>\u2013 medir las palabras antes de hablar, \u00a0<\/p>\n<p>\u2013 escoger bien las batallas, \u00a0<\/p>\n<p>\u2013 distinguir entre el ruido y lo esencial, \u00a0<\/p>\n<p>\u2013 y concentrarse en los resultados, no en los ataques.<\/p>\n<p>En su caso, las zancadillas que sufri\u00f3 en Santiago lo llevaron a dar un paso decisivo: salir de su zona de confort, trasladarse a la capital y desarrollar desde all\u00ed un proyecto bancario que terminar\u00eda impactando a todo el pa\u00eds. La envidia, convertida en bloqueo local, se transform\u00f3 en impulso nacional.<\/p>\n<p>Ese es un detalle que no puede pasar desapercibido: sin la resistencia que encontr\u00f3 en su propio entorno, quiz\u00e1s don Alejandro no habr\u00eda sentido la necesidad de dar el salto. El obst\u00e1culo fue, al mismo tiempo, un empuj\u00f3n.<\/p>\n<p>La vida de Alejandro Grull\u00f3n se desarrolla en un per\u00edodo crucial de la historia dominicana: la dictadura de Rafael Trujillo, su ca\u00edda, la transici\u00f3n, la guerra de 1965 y la construcci\u00f3n de la democracia contempor\u00e1nea. En ese contexto, la envidia se mezcla con otros ingredientes peligrosos: miedo, poder absoluto, represalias, persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>En una an\u00e9cdota reveladora, cuenta c\u00f3mo, frente al propio Trujillo, tuvo que ceder en una discusi\u00f3n t\u00e9cnica para evitar una confrontaci\u00f3n absurda. La lecci\u00f3n es clara: en sistemas autoritarios, la prudencia no es cobard\u00eda, es instinto de supervivencia. Esa misma prudencia, aplicada luego al mundo de los negocios y a la banca, le permiti\u00f3 navegar crisis, cambios de r\u00e9gimen y momentos de alta tensi\u00f3n sin confundir la firmeza con la temeridad.<\/p>\n<p>Es en ese cruce entre envidia, poder pol\u00edtico y manejo prudente donde se forma un tipo muy particular de liderazgo dominicano: resistente, cuidadoso con la palabra, m\u00e1s dado a obrar que a exhibirse, y con una sensibilidad aguda para leer los vientos del entorno.<\/p>\n<p>Al narrar el origen del Banco Popular Dominicano, don Alejandro recuerda el momento hist\u00f3rico: un pa\u00eds saliendo de la dictadura, sancionado internacionalmente, con una banca extranjera poco abierta al ciudadano com\u00fan y con grandes restricciones de cr\u00e9dito. En ese contexto, un grupo de empresarios j\u00f3venes y profesionales en Santiago visualiz\u00f3 una necesidad: crear instituciones financieras propias, m\u00e1s cercanas a la gente y a las necesidades reales del desarrollo nacional.<\/p>\n<p>No fue un camino llano. Adem\u00e1s de las dificultades t\u00e9cnicas, econ\u00f3micas y regulatorias, estaban los recelos, las dudas y las resistencias de quienes no quer\u00edan que una nueva banca dominicana desplazara privilegios establecidos. De nuevo, aparece la envidia como ingrediente de fondo: \u201c\u00bfQui\u00e9nes son estos para atreverse a crear un banco? \u00bfDe d\u00f3nde salen?\u201d<\/p>\n<p>Lo notable es que, en lugar de paralizarlo, esa resistencia pareci\u00f3 consolidar la determinaci\u00f3n de Grull\u00f3n y de su equipo. Siguieron adelante, respetando la institucionalidad, promoviendo la profesionalizaci\u00f3n bancaria, apostando por el cr\u00e9dito productivo y la gobernanza corporativa. Esa mezcla de visi\u00f3n y resistencia les permiti\u00f3 atravesar crisis, competir en un sistema financiero cada vez m\u00e1s sofisticado y mantener la confianza de miles de clientes y accionistas.<\/p>\n<p>La tesis de que \u201cla envidia es el gran motor que lleva al \u00e9xito\u201d puede sonar escandalosa si se interpreta como elogio del resentimiento. Pero lo que nos ense\u00f1a la vida de don Alejandro es algo m\u00e1s sutil: la envidia existe, y no va a desaparecer porque la condenemos moralmente. Lo que est\u00e1 en juego es qu\u00e9 hacemos con ella.<\/p>\n<p>Desde la perspectiva del envidioso, la envidia es un veneno que paraliza. En lugar de trabajar su propio proyecto, lo consume la obsesi\u00f3n por derribar al otro. Desde la perspectiva del envidiado que sabe canalizarla, la envidia ajena se convierte en desaf\u00edo: \u201cVoy a demostrar que estoy aqu\u00ed porque trabaj\u00e9, no porque me regalaron nada\u201d.<\/p>\n<p>Es una lectura dura, pero real. En un pa\u00eds donde el \u00e9xito suele despertar sospechas, el que quiere construir algo duradero tiene que aprender a vivir bajo fuego cruzado, a no romperse ante la cr\u00edtica injusta y a transformar el ataque en energ\u00eda para seguir.<\/p>\n<p>La figura de Alejandro Grull\u00f3n ya forma parte del pante\u00f3n civil de la Rep\u00fablica Dominicana: banca, educaci\u00f3n, cultura, medio ambiente, Iglesia, universidad. Pero su reflexi\u00f3n sobre la envidia sigue siendo actual en un pa\u00eds que se debate entre el talento de su gente y las trampas de su propia cultura social.<\/p>\n<p>En tiempos de redes sociales, la envidia se ha democratizado y amplificado. Hoy basta un comentario o una foto de \u00e9xito para desencadenar cadenas de insultos, burlas o sospechas. Lo que antes se murmuraba en voz baja en un club social, hoy se grita desde un tel\u00e9fono m\u00f3vil. El reto es mayor.<\/p>\n<p>Por eso vale la pena rescatar su mensaje en clave constructiva:<\/p>\n<p>\u2013 A los que triunfan: que no se dejen destruir por la envidia ajena, que la conviertan en est\u00edmulo para seguir haciendo las cosas bien y con transparencia. \u00a0<\/p>\n<p>\u2013 A los que envidian: que se miren al espejo y transformen ese malestar en deseo de superaci\u00f3n propia, no de destrucci\u00f3n ajena. \u00a0<\/p>\n<p>\u2013 A la sociedad en su conjunto: que valore m\u00e1s el m\u00e9rito y el esfuerzo que el rumor y la intriga; que entienda que el \u00e9xito de uno no tiene por qu\u00e9 ser la ruina del otro.<\/p>\n<p>Al final, lo que nos deja el testimonio de Alejandro Grull\u00f3n es una ecuaci\u00f3n sencilla: la envidia no crea el \u00e9xito, pero lo pone a prueba. El verdadero \u00e9xito no es s\u00f3lo llegar arriba, sino mantenerse all\u00ed cuando llegan las cr\u00edticas, los ataques y los intentos de bloqueo.<\/p>\n<p>En la historia dominicana, hombres como \u00e9l demostraron que es posible convertir la presi\u00f3n social en disciplina, el recelo en prudencia y la adversidad en oportunidad. La envidia, entendida as\u00ed, no es una virtud, pero puede convertirse en una evidencia: la evidencia de que algo se est\u00e1 haciendo bien.<\/p>\n<p>La pregunta para cada uno de nosotros, en la vida p\u00fablica y privada, es \u00e9sta: \u00bfseremos de los que se sientan a envidiar o de los que deciden trabajar, resistir y construir, aunque la envidia nos ronde todos los d\u00edas?<\/p>\n<\/p><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Manuel Grimaldi C\u00e9spedes La frase es provocadora, casi inc\u00f3moda, pero resume una vivencia muy dominicana: \u201cLa envidia es el gran motor que lleva al \u00e9xito\u201d. 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