{"id":10792,"date":"2025-12-24T12:11:34","date_gmt":"2025-12-24T12:11:34","guid":{"rendered":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/2025\/12\/24\/historias-de-vida-contadas-por-quienes-mas-han-vivido-el-nuevo-diario-republica-dominicana\/"},"modified":"2025-12-24T12:11:34","modified_gmt":"2025-12-24T12:11:34","slug":"historias-de-vida-contadas-por-quienes-mas-han-vivido-el-nuevo-diario-republica-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/acronoticias.com\/index.php\/2025\/12\/24\/historias-de-vida-contadas-por-quienes-mas-han-vivido-el-nuevo-diario-republica-dominicana\/","title":{"rendered":"historias de vida contadas por quienes m\u00e1s han vivido \u2013 El Nuevo Diario (Rep\u00fablica Dominicana)"},"content":{"rendered":"<p><i class=\"bi bi-camera-fill\" style=\"font-size:18px; color:var(--rojo)\"\/> Ana Mar\u00eda, Margarita e Ivelisse Rosa. (Foto: Luz Ogando) <\/p>\n<div>\n<p>EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. \u2013 Vivir muchos a\u00f1os es un privilegio, pero recordar lo vivido lo es a\u00fan m\u00e1s. Para los protagonistas de esta historia, el paso del tiempo ha dejado huellas en el coraz\u00f3n: momentos que, en v\u00edsperas de Navidad, son recordados con agradecimiento, nostalgia y emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para los adultos mayores de este reportaje, algunas tradiciones navide\u00f1as han cambiado. \u201cEl mundo gira\u201d, dicen, pero algo tienen claro: diciembre sigue siendo la \u00e9poca m\u00e1s linda del a\u00f1o.<\/p>\n<p>Con manos delicadas y u\u00f1as pintadas de rojo \u2014muestra de que los a\u00f1os no le arrebataron la elegancia de la juventud\u2014 Ana Mar\u00eda Rodr\u00edguez, de 72 a\u00f1os, recuerda c\u00f3mo sus padres cuidaron su infancia, el arte de colocar la mesa cada 24 de diciembre, las reuniones en su hogar y la calidez familiar.<\/p>\n<p>\u201cRecuerdo muy bien cuando era peque\u00f1a. Me encantaba la Navidad de esos tiempos, por los Reyes Magos; sin embargo, ahora me gusta porque pienso en mis nietos. Hay cosas que con los a\u00f1os dejaron de usarse; por ejemplo, ahora los ni\u00f1os esperan a Santa Claus. Aunque mis nietos ya son adultos, me recuerda su \u00e9poca\u201d, dijo.<\/p>\n<p>Mar\u00eda hace una pausa, como quien intenta viajar al pasado sin abandonar el presente. Aunque no especific\u00f3 fechas, explic\u00f3 que ten\u00eda menos de 20 a\u00f1os cuando sus padres se reun\u00edan con los vecinos para cantar villancicos con las mejores canciones navide\u00f1as.<\/p>\n<p>\u201cViv\u00eda por El Mirador. Mi mam\u00e1 y mi pap\u00e1 llamaban a quienes viv\u00edan cerca para seguir festejando en Navidad. A veces los m\u00e1s j\u00f3venes quer\u00edan salir a la discoteca, pero mis padres nunca me dejaron. A mis cuatro hijos tambi\u00e9n trat\u00e9 de cultivarles el amor por la Navidad; ya todos son adultos\u201d, cont\u00f3.<\/p>\n<p>Evitando llorar, expres\u00f3 su nostalgia al recordar que en esta \u00e9poca, en la que se conmemora el nacimiento del Ni\u00f1o Jes\u00fas, muchas familias no tienen un plato en la mesa.<\/p>\n<p>\u201cAunque la Navidad es felicidad, hay personas que no tienen nada. Peor a\u00fan, pienso en los lugares de extrema precariedad o en pa\u00edses en guerra, donde los ni\u00f1os no saben qu\u00e9 es esta \u00e9poca. Eso s\u00ed es triste. Deseo que, por lo menos el 24, Dios les env\u00ede bendiciones y puedan comer algo\u201d, lament\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Lo que la memoria dej\u00f3<\/strong><\/p>\n<p>Con una pausa minuciosa y unos minutos para pensar, Ivelisse Rosa, de 77 a\u00f1os, busca en los archivos de su mente los recuerdos m\u00e1s \u00edntimos de su familia, aquellos que el paso del tiempo y los achaques de la edad han ido borrando.<\/p>\n<p>Antes de contar su historia, advierte que no recuerda mucho; sin embargo, un pensamiento ilumina su rostro.<\/p>\n<p>\u201cNo pod\u00edan faltar las decoraciones: las luces, el \u00e1rbol. Ah, claro, y mi amiga; ella ha estado en todas las \u00e9pocas de mi vida\u201d, dijo sonriente.<\/p>\n<p>Aunque no conserva fresca su adolescencia, do\u00f1a Ivelisse tiene una visi\u00f3n clara sobre la vida, la familia y lo que verdaderamente importa en estas festividades.<\/p>\n<p>\u201cEs importante ser feliz. En A\u00f1o Nuevo hay cosas que es mejor dejarlas atr\u00e1s. Lo mejor de la Navidad es que no se pierdan las buenas costumbres: si alguien pasa por tu casa y solo tiene una manzana, se comparte. Los lujos pasan a un segundo plano\u201d, expres\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Los famosos bailes<\/strong><\/p>\n<p>M\u00e1s de cinco adultos mayores, sentados alrededor de una mesa del centro geri\u00e1trico Sarita Celestec Homes, se miran entre s\u00ed mientras comparten, entre carcajadas y alguna l\u00e1grima, recuerdos de juventud que los transportan m\u00e1s de 30 a\u00f1os atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Margarita Bandejours, de 77 a\u00f1os, permaneci\u00f3 en silencio gran parte de la conversaci\u00f3n; sin embargo, una leve sonrisa asomaba en su rostro. Cuando lleg\u00f3 su turno, no dud\u00f3 en afirmar que su parte favorita de la Navidad eran los bailes: el son, el merengue, la m\u00fasica que llenaba de vida esos d\u00edas.<\/p>\n<p>\u201cMe encantaba gozar. Ten\u00eda muchos amigos y amigas; bailar era lo que m\u00e1s me gustaba. Todo el a\u00f1o esperaba diciembre. Tambi\u00e9n recuerdo que algunas personas pasaban inciensos por las casas para sacar las malas vibras, o al menos eso dec\u00edan\u201d, narr\u00f3.<\/p>\n<p>Opini\u00f3n similar comparti\u00f3 Pedro Su\u00e1rez (nombre ficticio), de 80 a\u00f1os, quien vivi\u00f3 toda su vida en el Distrito Nacional. Su recuerdo m\u00e1s preciado es cuando, hace m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, compart\u00eda con j\u00f3venes y vecinos cada 31 de diciembre, cantando al un\u00edsono con velas y rituales populares.<\/p>\n<p>\u201cMi prima iniciaba las canciones y yo bailaba. Bailar anima el cuerpo, pero no hay nada mejor que estar en familia. Mi mam\u00e1 viv\u00eda fuera del pa\u00eds y mi hermano y yo cont\u00e1bamos los d\u00edas para verla llegar en diciembre. Lo mejor era verla\u201d, manifest\u00f3.<\/p>\n<p>Su\u00e1rez tambi\u00e9n record\u00f3 con emoci\u00f3n que durante Nochebuena la comunidad ahorraba dinero y colocaba una mesa compartida para todos los vecinos, especialmente para quienes no ten\u00edan recursos.<\/p>\n<p><strong>98 a\u00f1os: fe, iglesia y la visita impostergable<\/strong><\/p>\n<p>Nelsida Jim\u00e9nez (nombre ficticio), sentada en una silla de ruedas en una esquina de la sala, dejaba que una enfermera le planchara su cabello blanco como la nieve. Sus manos cruzadas, u\u00f1as bien pintadas y unos ojos atentos daban la impresi\u00f3n de que no escuchaba\u2026 hasta que le hicieron la pregunta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfUsted sabe de qu\u00e9 estamos hablando?<br \/>\u2014\u201cS\u00ed, de las vivencias de Navidad\u201d, respondi\u00f3 con voz suave y segura.<\/p>\n<p>Inici\u00f3 su relato agradeciendo conservar su mayor tesoro: la memoria. Todo estaba all\u00ed, incluso los recuerdos del pa\u00eds en aquella \u00e9poca, cuando ten\u00eda unos 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cSoy una sobreviviente. Tuve varios hijos y me cas\u00e9 una sola vez; eran otros tiempos. Mi mam\u00e1 era muy trabajadora, la recuerdo con su m\u00e1quina. Yo, como ella, siempre estaba ocupada. Cada 24 de diciembre me encargaba de poner la mesa; el lech\u00f3n no pod\u00eda faltar. Ese momento era mi calma. A pesar del trabajo, mi mam\u00e1 siempre estaba presente; era la tradici\u00f3n del hogar\u201d, relat\u00f3.<\/p>\n<p>Cont\u00f3 que su fe cristiana la aprendi\u00f3 de su madre, quien le inculc\u00f3 visitar la iglesia, especialmente cada 25 de diciembre.<\/p>\n<p>\u201cTengo vivencias espirituales que guardo en mi coraz\u00f3n. La iglesia estaba frente a mi casa. Si no tuviera a Dios, no habr\u00eda vivido tanto\u201d, asegur\u00f3.<\/p>\n<p>Para Nelsida, los tiempos de antes eran m\u00e1s emp\u00e1ticos. Atribuye el cambio al estilo de vida moderno, la migraci\u00f3n campo-ciudad y el auge de las redes sociales.<\/p>\n<p>\u201cNo es que el lugar te cambie, pero si no hay valores ni formaci\u00f3n, la manera de pensar se altera. Ahora todo el mundo dice cualquier cosa en redes y otros lo creen\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Sobre el nuevo a\u00f1o, dijo que debe sentirse ligero: dejar atr\u00e1s lo que pesa y perdonar siempre. \u201cPerdonar 70 veces siete\u201d, cit\u00f3.<\/p>\n<p><strong>El peso de la Navidad y el silencio de las sillas vac\u00edas<\/strong><\/p>\n<p>Aunque la mayor\u00eda de los adultos mayores recuerda momentos felices, es inevitable que bajen la mirada al pensar en las ausencias: familiares fallecidos, enfermedades, fechas dif\u00edciles o navidades que nunca llegaron.<\/p>\n<p>Tal es el caso de Josefa N\u00fa\u00f1ez (nombre ficticio), de 75 a\u00f1os, para quien la Navidad evoca recuerdos duros.<\/p>\n<p>\u201cNo tuve Navidad. Mi pap\u00e1 nunca estuvo presente; mi mam\u00e1 trabaj\u00f3 toda su vida para sacarnos adelante. En Navidad vend\u00edamos dulces; no hab\u00eda grandes cenas ni decoraciones. Eso era para la gente con dinero, nosotros luch\u00e1bamos por sobrevivir\u201d, cont\u00f3.<\/p>\n<p>Aun as\u00ed, ha procurado que sus nietos vivan las festividades, aprendan a ser felices con poco y valoren lo m\u00e1s importante: la familia.<\/p>\n<p><strong>Queda lo vivido<\/strong><\/p>\n<p>Entre villancicos, bailes, cenas de Nochebuena, misas, luces y recuerdos compartidos, los protagonistas de esta historia sonr\u00eden y lloran de emoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los a\u00f1os han golpeado sus cuerpos y, en algunos casos, la memoria; sin embargo, permanecen esos instantes que hoy sostienen la certeza de haber vivido plenamente.<\/p>\n<p>Al final, todos coincidieron en lo mismo: lo importante en esta \u00e9poca es estar en familia, vivir en paz, compartir con quien est\u00e9 cerca, despedir el a\u00f1o con fe y aceptar las sillas vac\u00edas de quienes ya no est\u00e1n.<\/p>\n<p>\u201cNo hay tips para llegar a esta edad; es vivir en paz, amar. El amor mueve el mundo. Es un regalo de Dios\u201d, concluy\u00f3 Nelsida.<\/p>\n<p><h3 id=\"relacionado\" class=\"jp-relatedposts-headline\"><em>Relacionado<\/em><\/h3>\n<\/p>\n<p>\t\t\t\t\t\t<!-- .entry-footer --><br \/>\n\t\t\t\t\t\t<!-- \n\n<div data-type=\"_mgwidget\" data-widget-id=\"1743501\"><\/div>\n\n  -->\n\t\t\t\t\t<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ana Mar\u00eda, Margarita e Ivelisse Rosa. 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