Larissa Noble Ortega. (Foto: fuente externa)
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EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.– Lo que para algunos es quizás solo una funda con dulces, para Larissa significa sueños, esperanza y resiliencia. No tuvo que describirlo en palabras; con su sonrisa bastó para manifestar que en su nuevo emprendimiento encontró una brecha que la ayuda a costear una de las batallas más duras de su vida: el cáncer.
Entre variedad de golosinas, la protagonista de esta historia endulza la vida de muchas personas. No es algo simple, dice; cada envoltura contiene amor, entrega y dedicación. Y aunque hay días en que las dolencias de la enfermedad la empujan a no levantarse, ella saca fuerzas y se pone en pie una y otra vez.
Este reportaje especial reconoce y aplaude a las mujeres de fe, valientes y luchadoras que, pese a las vicisitudes de la vida y a los obstáculos y sinsabores del destino, han seguido adelante.
Larissa Noble Ortega, tiene 41 años de edad. Lucha contra el cáncer de cérvix y en el año 2014 enfrentó un Accidente Cerebrovascular (ACV), el cual afrontó aun con miedo, mientras en paralelo batallaba con ataques de epilepsia.
“Luego que logré sobrevivir al ACV y a las secuelas de convulsión por la epilepsia, entonces en el 2024 llega el diagnóstico del cáncer. Ahí yo sentí que el mundo se me cayó. Cuestioné a Dios, aunque eso no se hace, pero dije… Dios mío, ¿por qué a mí? Si logré salir de un momento ya difícil, yo pensé: Dios mío, otra vez no”, contó.
Pero no todo ha sido tristeza y batallas. Indica que ha vivido muchos momentos gratos y recuerda con amor a las mujeres que han sido pilares fundamentales en su vida, incluyendo la llegada que definió como la más especial para una mujer: “su hija Cristal”.
“Mi hija lo es todo, ese es mi mayor regalo. Es mi fortaleza ante cualquier diagnóstico y mi madre… no tendría palabras para definirla; ha sido mi apoyo en todo momento”, dijo.
Para Larissa, ser mujer es sinónimo de fortaleza, de encontrar fuerzas en medio del cansancio y cuando llegan las turbulencias. Sostuvo que no sabía qué tan valiente podría ser hasta que le ha tocado lidiar con tantas pruebas.
“Me descubrí a mí misma. Hago muchas cosas sola; por ejemplo, cuando mi hija o mi mamá no pueden, yo he sacado de abajo cosas que quizás antes ni me imaginaba”, dijo.
Así inició el emprendimiento
Larissa Noble necesita continuar las quimioterapias con un tratamiento que cuesta RD$558,120 (al momento de la última cotización), por seis ciclos, cifra que no es fácil costear, sin contar las dietas específicas y otros medicamentos. Actualmente está en la lista de espera de Alto Costo.
Se describe como una mujer trabajadora. Por eso, un día, en medio de la espera , los achaques y en búsqueda de salidas, encontró una idea que sin pensarlo la ha impulsado a llegar muy lejos.
“Yo siempre me he desenvuelto para costear mis medicamentos, ya sea con rifas u otra cosa. En diciembre vi algunas bolsas y dije: ‘Oh, pero yo puedo hacer algo así’. En diciembre comencé y vendí 25. Luego, en febrero, mi mamá me dijo: ‘Oh, pero tú puedes vender ahora para el amor y la amistad’. Entonces le dije a mi hija que iba a vender funditas; fui a una farmacia y vendí 15 a RD$100 pesos cada una”, expresó.
El negocio se expandió más cuando un día su hija la grabó envolviendo las fundas y subió el video a sus redes sociales. Ahí el emprendimiento tomó otro giro.
“Yo dije: bueno, en total yo necesito casi tres millones de pesos para poder darme todas mis quimioterapias nuevas que me indicaron. Ese día mi hija me grabó, lo puso en Instagram y de ahí ya muchas personas siguen haciendo sus pedidos; o sea, fue algo orgánico”, dijo.
Larissa cuenta que no es solo una bolsa de dulces; es una iniciativa con visión de convertirse en una empresa a futuro, una idea que la impulsa a lograr estar en salud más rápido y ver “Inmaculada Dulces” convertido en una gran realidad.
“Quiero sanarme. Sueño con tocar la campana y ponerme de lleno en eso. A veces no puedo y hay gente que me ayuda, pero mi emoción es tal que me gusta hacerlo yo, porque equipar las fundas lleva un orden; no es a lo loco. Que yo vea el lacito… eso me encanta. Me imagino con mi dulcería e incluso llenar las fundas de cumpleaños y distribuirlas. Yo quiero poder hacer eso; ahí está mi visión”, indicó.
Mensaje de fortaleza
El cáncer es una de las enfermedades más agresivas. El apoyo emocional es uno de las herramientas más importantes frente a este diagnóstico.
Aunque no ha sido un camino fácil, Larissa considera que está sana y que pronto podrá retomar su vida como antes.
Como un mensaje de esperanza a mujeres que están pasando por una situación similar, les recomienda que no se rindan, que luchen por seguir de pie y que mantengan la mente con pensamientos positivos.
“Yo digo que también lo esencial es la fe en Dios. A esas mujeres que tienen un diagnóstico de cualquier enfermedad, que aún pueden pararse y caminar, que sigan con fe y también tengan autoestima. Esta enfermedad trabaja mucho con la mente y no voy a negar que hay momentos en que me deprimo y me caigo y digo: ‘¡Wow!, ¿hasta cuándo Dios?’. Pero en mi mente también digo: ‘Ya estoy sana’. Hay que manifestarlo, siempre mirar hacia adelante y no dejar que la enfermedad gane; al contrario, yo tengo que ganarle a la enfermedad. Hay veces que no quiero caminar, pero salgo”, indicó.
Doña Rosa
Larissa cuenta que está rodeada de mujeres que inspiran.
Con una sonrisa no puede dejar de mencionar a su madre, doña Rosa Antigua Ortega, de 76 años de edad, quien aún cuida de toda la familia y a quien describe como un ser único.
Rosa acompaña a Larissa al oncológico, colabora en el proceso y, aunque es una adulta, para ella, como toda madre, su hija aún es pequeña.
Su abuela, Severina Núñez, de 99 años de edad, le ofreció muchas enseñanzas desde que era muy niña. Por ello asegura que es uno de los pilares para que hoy pueda caminar con fortaleza.
Cristal Noble, de 23 años, es la única hija de Larissa y al mismo tiempo es su motor. Aunque es muy joven, dice que nunca se rinde porque su madre le ha enseñado sobre valentía.
“No tengo palabras para definir a mi madre, pero si tendría que hacerlo diría que ella es inquebrantable. Todos los momentos que tengo con ella son importantes, incluso los malos, porque ahí es que ves la familia. Pero la relación con mi mamá es muy íntima”, dijo.
Aún en espera
Larissa es un ejemplo de trabajo, entrega y dedicación, una muestra de perseverancia en medio de las dificultades que se presentan en la vida.
Sonríe por todas las mujeres que hoy libran una batalla física o mental y mantiene un mensaje de esperanza y de fe en Dios.
Como indica, su enfermedad no la define, por eso prepara fundas de dulces, las vende y sueña con tocar la campana y escuchar el sonido vencedor.
Cada paquete no solo contiene golosinas, sino que lleva optimismo de una mujer que se niega a rendirse
Si usted desea colaborar con el emprendimiento de Larissa, puede hacer un pedido a través de RESERVAS: 9607798837, POPULAR: 829752633, BHD: 30642330012, QIK: 1000149768
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